• Por: Francisco Lucas sscc



Creo que el Sr. Presidente, en condiciones normales, ojo!,debería dimitir ya!

Si quiere seguir teniendo una mínima dignidad, tras ofender al país entero.

Aunque no haya sido su intención. (El pueblo acuñó: “de buenas intenciones está lleno el infierno”)

Pero si por “razón de Estado”, la dimisión fuese más perjudicial al país

     Al menos, debe pedir perdón clara y públicamente, por este orden:

1º  A todas las mujeres  con las que tuvo relaciones sexuales, seducidas o seductoras!.

2º  A los hijos/as que haya tenido y negó su cariño paterno al que tienen derecho.

3º  A la Iglesia Católica -1ª Institución ofendida-  basureada una y otra vez.

4º  A su hermosa Congregación del Verbo Divino.

5º Al país entero al que ocultó por acción u omisión, sus fechorías, durante la campaña electoral.

6º  Al Congreso de Diputados y Senadores elegidos por el pueblo, al que representan, sean, o no, algunos también corruptos o incluso más.

7º  Al Señor Vice-Presidente por el maltrato y manoseo vergonzoso, público y reiterado.

7º  A los ministros destituidos, por la forma irrespetuosa y de mala educación.

Y no vale que sus enemigos, estén montando una perversa campaña  para hundirlo, olvidando su propia corrupción, y “del árbol caído quieran hacer leña”. La presunta perversidad de ellos no justifica las culpas suyas. Más aun con esta posible confesión sincera se elevaría mucho sobre ellos.

En cambio, no siendo mi especialidad la política, pero pese a ello, dudo de que sea lo mejor hacerle “juicio político”, porque en esta situación lo prioritario es el pueblo paraguayo que necesita gobierno y programas ya, inmediatos; y no enzarzarse en divisiones, nuevos cabildeos, demoras irrecuperables etc.

Así mismo en lo personal, lo que le va  a ser muy difícil, urge dar cariño y respaldo a los hijos que fue dejando en su tortuoso camino pastoral.

Aún podría esperarse que como compensación a semejante deuda  con la Iglesia, la nación y la sociedad entera, se entregara con alma y vida; con total dedicación a gobernar con justicia y practique un “nunca más” a la mentira, deshonestidad, ocultamiento y toda frivolidad.

Con todo, sigue siendo mi hermano, rezo por él y le deseo un “resucitar” cristiano, ya que todavía tiene una oportunidad como todo pecador.

De esta suerte, lo dicho no es para condenarlo –quién soy yo?- sino para que se salve él, y el pueblo humilde levante cabeza cuanto antes.

Y tal vez así lograría con el apoyo de muchos o casi todos los que le votaron ayudar a este pueblo tan hundido y que tanto esperó de él.

     Y es lo que deseo y pido.                    


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