por Gustavo de Gásperi (*)

Los paraguayos que criticamos la situación del tema Itaipú no somos fríos, ni mentirosos ni buscamos que Su Excelencia se fastidie porque tratamos de decir nuestra verdad a cara descubierta. En su discurso televisado en la Expo de Roque Alonso, Su Excelencia dirigió palabras infortunadas y enojadas para los sectores críticos como si la aprobación nominal del financiamiento de FOCEM fuera la prueba irrefutable de la bondad o perfección de la política que sigue el Paraguay en relación a lo que su Gobierno define demagógicamente como “soberanía energética del Paraguay”.   

Con todo el respeto que merece SE por su investidura, permítame discrepar. Los paraguayos celebramos lo que se logre desde el Gobierno para el pueblo. Pero nuestro punto de vista es diferente porque lamentamos que el Brasil y la Argentina sigan tomando un provecho indebido a costa de nuestro raquitismo económico y financiero proyectado sine die hacia el futuro, sin que se alce una sola voz desde las oficinas responsables, inclusive la suya, para reclamar la diferencia de valor entre lo que corresponde al Paraguay por los Tratados y lo que de hecho percibe.   

 

Cuando los hermanos argentinos proponen convertir deuda en energía, ¿por qué no se toma el ejemplo y se propone a ambas naciones vinculadas por los Tratados que apliquen la misma fórmula para restituirnos la energía que han tomado de más en los años transcurridos y en los que vendrán?

 

La quinta esencia de la trampa supuestamente jurídica que han empleado para derribar la jactanciosa “causa nacional” viene de lejos, del texto mismo de los Tratados en que prometieron “dividir” la energía producida en partes iguales y simultáneamente introdujeron la figura del “derecho de adquisición” de lo no utilizado para convertir por tal medio lo que debió ser división o separación de lo nuestro, en “cesión” de la parte paraguaya contra el pago de una suma minúscula que no es equivalente al valor de nuestra parte.   

 

Entre la operación aritmética de división y la compensación posterior debe, debió existir un instante jurídico mínimo en que la noción de equivalencia debió primar sobre la decisión de utilizar la voracidad del más fuerte contra la corrupta fragilidad del más débil.   

 

La historia, el tiempo histórico ya ocurrido, nos demuestra que los paraguayos aceptamos desempeñar el triste papel del débil, y ello bastó para convertir los Tratados en servidumbres.   

 

Si Su Excelencia, Presidente del Paraguay, tuviera a bien reflexionar sobre lo expuesto, convendría en que no puede enojarse con nosotros los críticos, sino buscaría convencer a las otras “Altas Partes Contratantes” que nos deben una reparación.   

 

Si más allá de nuestras fronteras se burlan de nosotros, como el supuesto jurista Octavio Rodríguez Junior, que nos aconseja esperar cincuenta años, es problema de quienes se creen con derecho a burlarse. Pero, por favor Excelencia, no se enoje con nosotros. Solo tratamos de decir la versión que consideramos verdad.

 

(*) Abogado.

15 de Julio de 2010 

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Anónimo

“Es una cuestión de tiempo”, nomás

editorial abcColor

Algunos personeros del luguismo oficialista, entre quienes sobresale el ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Lacognata, sostienen que el “tiempo” les dará la razón: que Lula Da Silva cumplirá con los compromisos que asumió el año pasado; que existen los recursos para realizar la construcción de la línea de transmisión de 500 kV entre la represa hidroeléctrica de Itaipú y Villa Hayes; que las obras concluirán en el plazo previsto; en suma, que todo es una “cuestión de tiempo”. Al parsimonioso, pero seguramente inexorable paso del tiempo, pretenden endosarle la concreción de nuestras anheladas y legítimas aspiraciones de soberanía energética.

Mientras ese reposado transcurrir acaece, nuestro país pierde un precioso tiempo para efectivizar la explotación de un fundamental recurso requerido en forma urgente para impulsar su desarrollo: la plena disponibilidad de la energía eléctrica que en derecho nos pertenece. Un progreso actualmente frenado precisamente por falta de electricidad, a pesar de ser el Paraguay propietario condómino del 50 por ciento de dos gigantescas represas hidroeléctricas.

En verdad es ese mismo tiempo el que condena a los sucesivos gobiernos paraguayos, desde los colorados hasta el actual, tantas veces autoproclamado del “cambio”. Tiempo miserablemente dilapidado, ya que muchos y largos son los años que se han desperdiciado por no impulsar los programas que se requerían para crear la infraestructura necesaria para que todos los paraguayos pudieran gozar de los beneficios de un recurso que legítimamente les pertenece, pero que por constante irresponsabilidad o corrupción de quienes gobernaron y gobiernan el país, no pueden usufructuar.

Es difícil de imaginar, por ejemplo, las grandes oportunidades económicas y de inversión que el país pueda haber perdido por la inexistencia de la línea de transmisión de 500 kV, la que hace muchos años debió ser construida y que ahora el gobierno luguista promete finalizar para el año 2012. No solamente la ANDE ha perdido ingentes recursos por la falta de esta necesaria obra de infraestructura; el lucro cesante ha afectado al país en su conjunto, en cada uno de los segmentos de la sociedad.

Hoy, aquí y ahora, increíblemente, resulta que el futuro del desarrollo de nuestro país depende nada menos que del Brasil y de su largo brazo en materia de asuntos internacionales: Itamaraty. Por esas ironías del destino –o por la rotunda inutilidad de nuestras autoridades, pasadas y actuales– nos encontramos aprisionados precisamente en manos de quien menos interés puede tener en facilitar al Paraguay el libre uso de la energía que le pertenece, la que ellos, a su vez, tanto necesitan para sustentar su propio crecimiento, promover su propio progreso y, con ello, buscar ubicación entre las naciones más relevantes y prósperas del planeta.

Toda esta situación ha arrojado como resultado que un país como el nuestro, propietario de los 55.000 millones de kilovatios/hora por año que nos pertenecen de Itaipú y Yacyretá, se encuentra al borde de una injustificada crisis energética que acarreará graves perjuicios a la población, algunos de los cuales ya pudieron sentirse el pasado verano.

En la actualidad no solo se priva a los ciudadanos de acceder a todo el consumo energético que precisan, sino que también se obstaculiza la creación de nuevas industrias, que no pueden concretarse por falta de disponibilidad eléctrica por parte de la ANDE.

Ahora, el presidente Fernando Lugo asegura a la ciudadanía que la línea de transmisión de 500 kV estará totalmente construida para fines de 2012. Exhibe incluso como logro la aprobación del proyecto por parte de instancias técnicas del Mercosur, pero nadie tiene certeza de dónde se obtendrán en tiempo y forma los fondos para cubrir los costos de la obra. Se asegura que el Brasil “aportará” el dinero al Fondo de Convergencia Estructural del bloque regional (Focem), pero las pruebas de ello son inexistentes.

En medio de tanta imprevisión e irresponsabilidad, las autoridades del Gobierno siguen apostando al “tiempo”. Todo es una “cuestión de tiempo”, no cesan de asegurar. El próximo verano será, en realidad, el que demostrará a la población todo el dramatismo de la situación, y pondrá seguramente en evidencia a los funcionarios que hoy con tanta liviandad se llenan la boca formulando promesas que nadie sabe a ciencia cierta cómo y cuándo habrán de ser cumplidas. El tiempo, ese mismo que descaradamente proclaman estar a su favor, probablemente sea entonces su mayor verdugo.
16 de Julio de 2010

Fecha: 21/07/2010 09:15.


Anónimo

Lula no cesa de burlarse del Paraguay

editorial abcColor

La política exterior del actual gobierno –si es que tal política existe– se encuentra absolutamente a la deriva. Pocas veces en la historia de nuestro país, la diplomacia paraguaya ha dado tantas muestras de imprevisión, incapacidad y desvarío como en la administración del presidente Fernando Lugo y su canciller Héctor Lacognata. El lamentable manejo dado por las autoridades a las negociaciones con la República Federativa del Brasil en lo atinente a la reivindicación de la soberanía energética nacional es un ejemplo que pone de manifiesto el grave deterioro que afecta a la República en materia de relacionamiento internacional.

Muy hábilmente, durante su campaña política, el entonces candidato presidencial de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), Fernando Lugo, enarboló con fines meramente proselitistas la emblemática bandera de la recuperación de nuestros largamente postergados legítimos derechos en Itaipú. En aquel marco electoral, el ex obispo advirtió a nuestro principal y poderoso vecino que, en caso de conquistar el poder, exigiría la renegociación del leonino tratado suscrito en 1973, en el que se habían conculcado los intereses de la Nación de manera alevosa. Inclusive, llegó a amenazar a los brasileños con recurrir a los tribunales internacionales para reclamar lo que justamente nos pertenece.

Sin embargo, falto de una estrategia adecuada de negociación con Itamaraty, el Gobierno luguista anduvo desde el principio de su gestión a los tumbos en lo referente al delineamiento de los mecanismos que debía activar para materializar su promesa electoral. Pronto Brasil supo aprovechar en su beneficio la improvisación paraguaya. Dos cancilleres, Alejandro Hamed y Héctor Lacognata, absolutamente desconocedores del derecho y la práctica internacional, facilitaron el astuto trabajo de la Cancillería brasileña, la cual no hizo más que dar continuidad a la vieja práctica empleada durante los sucesivos gobiernos colorados, de repartir algunas migajas que mantuvieran con los bolsillos llenos a nuestros políticos en el gobierno al tiempo que garantizaba la plena vigencia e intangibilidad de sus propios intereses.

Creyendo ingenuamente que sus “coincidencias ideológicas” con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva permitirían efectivizar la reivindicación de la soberanía energética paraguaya, Fernando Lugo se encaminó confiado a aguardar el cumplimiento de los acuerdos firmados por un gobierno conformado por una nucleación política “fraterna”, el Partido de los Trabajadores (PT), muy cercano a los afectos del actual director interino de Itaipú, Gustavo Codas. Olvidó el Mandatario que los imperios como el brasileño no se mueven a base de consideraciones de carácter emocional, sino a la consecución de concretos objetivos materiales que los beneficien.

Con la suscripción de la Declaración Presidencial del 25 de julio de 2009, Brasilia obtuvo su primera conquista: hacer que Fernando Lugo renunciara por voluntad propia a la exigencia de renegociación del inicuo Tratado de Itaipú. Con la promesa de que incrementaría el pago por la cesión de energía no consumida de 120 millones a 360 millones de dólares, y con el compromiso devenido en mentira de que alguien, no se sabe exactamente quién, cubriría el costo de la construcción de una línea de transmisión de 500 kV entre la hidroeléctrica y Villa Hayes, Lula sepultó las “pretensiones” paraguayas.

En su irresponsable candidez, todo el gobierno luguista celebró estruendosamente la “histórica” concesión de nuestros vecinos. Pero a un año de la suscripción de aquella declaración, Paraguay no solo no recibió nada de lo comprometido y firmado, sino que, encima, por esa misma NADA, el Gobierno decidió insólita y unilateralmente claudicar nada menos que a una justa reivindicación histórica de nuestro país.

Tan descarada ha sido la abdicación, que incluso hoy, un aliado liberal del Gobierno en funciones, el senador Blas Llano –en campaña política interna dentro de su partido– reflota con mezquinos intereses proselitistas, como si todo este lamentable proceso no hubiera existido y él no tuviera también alto grado de responsabilidad al respecto, la necesidad de “renegociar Itaipú y recuperar la soberanía energética”.

A lo largo de estos 12 meses, y conociendo desde hace 40 años el taimado proceder de Itamaraty, ABC Color no ha cesado de advertir que el Gobierno paraguayo había caído otra vez víctima de una burda trampa del Brasil. La gente del Gobierno se rasgaba las vestiduras cuando denunciábamos y condenábamos el ardid. Pero he aquí que a un año del compromiso firmado, ninguna obligación brasileña se ha hecho efectiva, y nadie en el Gobierno nacional se hace responsable de tamaño fracaso.

Tras obligar a nuestras autoridades a someterse a una indigna actitud mendiga, a la que Lugo se prestó voluntariamente yendo al Mercosur a suplicar la aprobación del uso de unos fondos que el Paraguay pudo haber conseguido de manera decorosa por otras vías, ahora Lula anuncia la nueva fecha de una visita a nuestro país en la que los paraguayos otra vez más seremos forzados a atestiguar un colosal montaje de “fraternal” falsedad e hipocresía.

La situación no podía ser de mayor afrenta para la Nación. La clase política, y fundamentalmente el Parlamento, debieran exigir que los líderes del actual gobierno asuman su responsabilidad y rindan cuentas por el patético manejo que han dado a toda esta cuestión. La dignidad de los paraguayos no puede ser tan impunemente comprometida por autoridades que son omisas en el cumplimiento de sus obligaciones.

Ante este panorama, el principal responsable del manejo de nuestra política exterior, el ministro de Relaciones Exteriores, debe ser inmediatamente interpelado por el Congreso de la Nación.

Este poder del Estado, por otra parte, en estricta observancia de sus atribuciones constitucionales, debe asimismo negar el acuerdo para la designación del candidato del Poder Ejecutivo para ocupar la dirección paraguaya de la Itaipú Binacional. Se trata de dos necesarias medidas correctivas, tendientes a advertir al Presidente de la República que los altos intereses de la Nación no han de ser administrados con la misma negligencia o deshonestidad que han sido norma común durante la nefasta e interminable era de los gobiernos colorados.
13 de Julio de 2010

Fecha: 21/07/2010 09:19.


Anónimo

Lula da Silva, credibilidad cero en el Paraguay

por Gustavo de Gásperi (*)

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La Revista Acción de los jesuitas del Paraguay (Nº 298.IX.09) publicó un artículo en que el suscrito afirmó: “Sería quizás muy osado imaginar que Luiz Ignacio Lula da Silva, presidente del Brasil, haya venido al Paraguay con la idea de desarticular, desmontar el dispositivo intelectual, jurídico y técnico que el Presidente Lugo, la Comisión de Negociación de Binacionales Hidroeléctricas, los periodistas que pusieron todo su corazón en el empeño y la opinión pública que se fue formando como un ventarrón en el horizonte nunca visto en torno a ideas de interés nacional”.

Hoy el presidente Lula deambula por los palacios de Teherán para terciar como actor principal en el conflicto entre Oriente y Occidente que supone la proyección nuclear iraní que amenaza la paz mundial en abierto desafío antiamericanista, que contradice también la posición europea y hasta la de Rusia y China.

¡Qué estadista el presidente Lula quien, mediante su anacrónica adscripción al antiliberalismo americano y europeo, arriesga la política exterior del Brasil en la deformación de la democracia brasileña tan difícilmente lograda en el vecino país!

Por qué asumió la idea de burlar al Paraguay, tan duramente castigado por la dinámica del Estado capitalista brasileño que busca dirigir el mercado eléctrico desde la cuasimonopólica dinámica de Eletrobrás, supuesto acreedor del Paraguay, injertado en el Tratado de Itaipú precisamente para reducir los precios de venta de la energía del Paraguay, simular las compras y reventas, y para desviar la responsabilidad del Brasil en la “falcatrua”, el engaño, la trampa, que supone haber prometido en un Tratado “dividir” en partes iguales la energía producida, para no dividir nada sino automáticamente obligar al más pobre a ceder su parte a vil precio.

Hemos defendido hasta el cansancio la idea de buscar un pronunciamiento judicial internacional, aunque más no fuere para salvar la dignidad de este Paraguay tan mal orientado y dirigido.

He tenido la oportunidad de decir al presidente Lugo en Mburuvicha Róga, ante sus ministros y los representantes de la Comisión de Negociación de Binacionales, que no debía permitir se contagie a las eventuales negociaciones con la Argentina por el tema Yacyretá, “ni el aroma de los errores cometidos al negociar Itaipú”.

Como toda respuesta, el presidente Lugo ordenó al procurador general de la República que se me demande por nulidad de lo que era mío, lo que me obligó a presentar mi renuncia muy celebrada por algunos.

Hoy, como nunca, creo que al Paraguay le conviene apartarse de las políticas de los estados capitalistas, enemigos del libre mercado, y afirmarse como nunca en los principios de la libertad que también, y muy especialmente, debe ser económica.

La credibilidad del presidente Lula es cero en el Paraguay merced al Pacto del 25 de julio de 2009, y solo nos resta saber ¿qué pensamos los paraguayos?

(*) Abogado. Columnista invitado
13 de Julio de 2010

Fecha: 21/07/2010 09:21.


Anónimo

Presión de Argentina y Brasil para retribuir los “favores” de Chávez

editorial abcColor

El Congreso paraguayo no cesa de ser objeto de todo tipo de cortejo por parte de Hugo Chávez y sus emisarios. Si pocos días atrás era el mismísimo Néstor Kirchner quien, en una inédita actitud conciliadora, se presentaba ante el Parlamento para suplicar a los legisladores la ratificación del Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), ahora es el principal asesor de Relaciones Internacionales del propio presidente brasileño, Marco Aurelio García, quien llega a la sede del Poder Legislativo paraguayo para implorar la aprobación del Protocolo de Adhesión de Venezuela al Mercosur.

Es que los intereses en juego, bien lo sabemos, son enormes y el Paraguay –pero muy puntualmente el Congreso de nuestro país– está impidiendo que jugosos negocios de Argentina, Brasil y Uruguay puedan efectivizarse. De hecho, es muy alto el precio que el régimen bolivariano de Venezuela ya había “pagado” por adelantado para comprar su forzada incorporación al Mercosur, y ahora sucede que la liebre saltó donde menos se lo esperaba: en la resistencia de un Parlamento adverso incluso a los designios bolivarianos del propio Fernando Lugo.

Marco Aurelio ni siquiera guardó las formas: confesó claramente que el interés está en el petróleo venezolano. No importan los principios, ni siquiera el atroz cerco al que Chávez somete a la democracia en su país; solo interesa la plata.

Aclaremos el panorama. En octubre último, PDVSA y Petrobras suscribieron un acuerdo –negociado desde 2005– para la construcción y operación conjunta de la refinería Abreu e Lima, en el estado brasileño de Pernambuco, que permitirá refinar 230.000 barriles de petróleo cada día y que estará operativa el año próximo. El negocio es gigantesco en miles de millones de dólares.

En el caso de Argentina, no habrá que perder de vista que la Venezuela de Hugo Chávez se ha convertido en una de las principales fuentes de financiación para los Kirchner, puesto que desde el año 2005 les ha comprado títulos de su deuda externa chatarra por más de 6.300 millones de dólares americanos.

Uruguay, por su parte, también ha incrementado notoriamente sus relaciones comerciales con Venezuela desde la asunción de Tabaré Vázquez a la presidencia de ese país hermano en marzo de 2005. PDVSA, por ejemplo, ha comprado la totalidad de las acciones de Petrolera Cono Sur, hasta entonces manejada por ANCAP, la petrolera uruguaya. Por otra parte, en 2008 ANCAP y PDVSA suscribieron un acuerdo por el cual la estatal uruguaya podrá extraer petróleo en la Faja del Orinoco, lo que le permitirá contar con unos 20.000 barriles diarios de petróleo.

Está claro para todos que estas no fueron simplemente “concesiones graciosas” del polémico “comandante” bolivariano. Todas fueron entendidas por él como “inversiones” para lograr legitimidad internacional y participación plena en el Mercosur. Pero en ese camino surgió un “inconveniente” con el Congreso paraguayo. Entonces, como su presencia aquí o la de cualquier exponente de su régimen causaría una notoria desconfianza, Chávez decide, en consonancia con Cristina Fernández y Luiz Inácio Lula da Silva, mandarnos a emisarios menos controvertidos, para hacer lobby con los parlamentarios de nuestro país.

Dice entonces Marco Aurelio que “a los que tienen la preocupación por la democracia en Venezuela, deben acordarse que en el Mercosur hay una cláusula democrática. Si se quiere salir de la regla, recibirá una sanción”. Burda mentira. Todos sabemos que Hugo Chávez hace mucho tiempo que se saltó todas las “reglas” del juego democrático, que irrespeta los derechos humanos, cercena la libertad de expresión y persigue a sus oponentes. Pero, además, ¿cuál de estos socios tan bien “tratados” por Caracas se animaría, por ejemplo, a exigir la aplicación de la cláusula democrática a un país con el cual se mantienen negocios tan exorbitantes y jugosos? ¡Hipócritas!

No habrá, pues, que dejarse llevar por el engaño. Marco Aurelio afirma que Venezuela es un gran importador de alimentos, y que el Paraguay puede beneficiarse con ello. En primer término, nuestro país tiene colocada en todo el mundo su actual oferta exportable, por lo demás bien limitada: basta ver en los supermercados cuánto alimento es de procedencia argentina o brasileña. En segundo lugar, no es preciso que aquella nación ingrese al Mercosur para poder comerciar con ella. Solamente se trata de una torpe trampa.

Por otra parte, el Mercosur no es de ninguna manera el ámbito propio de la inserción integradora venezolana. Su lugar en el mundo está en la Comunidad Andina de Naciones o tal vez en el Caribe; no en el sur de nuestro continente. Cabe también preguntarse: con las actuales políticas estatizantes marxistas del régimen chavista, ¿quién podría suponer que el verborrágico “Telepresidente” se habría de avenir a las normas de libre mercado y libre comercio que rigen en el bloque?

Tanto Kirchner como Marco Aurelio sostuvieron en Asunción que votar por Venezuela no es hacerlo por Chávez, y que habrá que imaginar que en el futuro no siempre el polémico coronel continuará en el poder (casualmente, el mismo argumento que utilizó ayer Lugo en Caazapá). Por lo pronto, ya lleva 11 años en la presidencia y, a tenor de lo que él mismo suele manifestar, no tiene ninguna intención de abandonar el gobierno de su país en, por lo menos, 20 años más.

Los congresistas paraguayos no deben dejarse engañar tan fácilmente por estos enviados del peligroso y autoritario presidente de Venezuela. Tendrían que considerar lo difícil que será contener a Chávez una vez que este ya ponga un pie en el Mercosur. Abrirle las puertas será fácil; castigarlo cuando se “porte mal” y pisotee todas las normas de la convivencia democrática, imposible.
10 de Junio de 2010

Fecha: 21/07/2010 09:25.


Anónimo

Política mendicante

La postergación indefinida del tratamiento del acuerdo Lugo-“Lula”, por la Cámara de Diputados del Brasil, es el claro resultado de la política mendicante de este gobierno, aseveró ayer el vicepresidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Ing. Eduardo Felippo. Nosotros nunca hemos confiado en los brasileños, por la experiencia, por qué iban a cambiar de posición de la noche a la mañana. Teníamos la esperanza de que esto no pase, pero es así, y lo más grave es que Paraguay no tiene un plan B”, lamentó Felippo.

Promesas huecas. El sector empresarial lamenta que el Gobierno haya confiado en las “promesas huecas” del Brasil en materia energética y afirma que la supuesta voluntad del presidente “Lula” tropieza con intereses contrapuestos, según el discurso del titular de la UIP, Lic. Gustavo Volpe, al habilitar la Expo 2010. “Lamentamos que para solucionar el tema energético se haya confiado en promesas huecas de nuestro socio‚ el Brasil, que siempre ha priorizado sus propios intereses inmediatos antes que una auténtica contribución a nuestro desarrollo y a la integración”, sostuvo tajante el Lic. Volpe.

“Joya” de Lugo en Yacyretá. Dicen que un consejero de Yacyretá, un tal Enrique, más conocido como “consejero viático” porque no hace nada, pero se pasa viajando, quería a toda costa que se renueve el contrato del seguro a todo riesgo de la EBY para seguir beneficiando al grupo empresarial que hace años factura millones de dólares, pero que se destaca por retribuir gentileza$ a sus amigos. Comentan que el consejero de la EBY Enrique se puso muy nervioso y amenazó a todo el mundo porque él ya había acordado la prórroga del seguro total para la entidad binacional con sus amigos. Se le escuchó decir en los pasillos que el mismo presidente Lugo prometió la prórroga y que también estaba muy enojado porque se opusieron al tema. Lo que pasa es que le están parando sus manejos, dicen (Fuente diario ABC color).

Piden a Lugo que deje de entregar la soberanía en Yacyretá. “Es urgente destacar al Gobierno nacional la necesidad de detener su colaboración incondicionada con el Gobierno de la República Argentina en la terminación de las obras de Yacyretá y su prioridad respecto de derechos fundamentales del Paraguay en la ejecución del Tratado de Yacyretá que son relegados y hasta desechados sin justificación jurídica ni técnica. Tales derechos deben ser urgentemente restaurados y urge abrir los ojos de la ciudadanía paraguaya en relación a los tópicos distorsionados por la injusta preeminencia de la política argentina”, dice parte del comunicado a la opinión pública emitido por el Gabinete de Energía en la Sombra (GES).

Amigos en las buenas y en las malas. Escándalo en Brasil con un consejero de Itaipú vinculado a Gustavo Codas. João Vaccari Neto, consejero de Itaipú por el Brasil, desató un escándalo tras denuncias en su contra por supuestos desvíos de recursos de una cooperativa de ahorros para financiar campañas electorales del PT. Medios brasileños señalan que Vaccari fue puesto por “Lula” en la binacional, al igual que el propio Gustavo Codas, a quien lo presentan como su brazo político en Paraguay. Esto influyó en la dilación para aprobar las notas reversales en el Congreso (Fuente: ABC color).

¿Brasil tienen dos directores en Itaipú? Consultado sobre este escándalo, Codas reconoció que fue asesor de relaciones internacionales, de relaciones laborales y organización sindical de la Central Única de Trabajadores (CUT) del Brasil, mientras João Vaccari Neto era secretario de organizaciones internacionales del mismo gremio entre el 2003 y el 2006. Vaccari, quien además es tesorero del Partido de los Trabajadores (PT), la nucleación partidaria liderada por el presidente Luiz Inácio “Lula” da Silva, había dejado el cargo en la CUT para asumir como presidente del Banco de la Vivienda Cooperativa (Bancoop), una asociación sindical que administra ahorros de los empleados de los bancos del estado de São Paulo (Fuente: ABC color).

Lugo y el ejemplo de la selección. Gerardo Martino, para enfrentar el mundial, donde convergen los mejores equipos de fútbol del mundo, convocó a los más destacados jugadores y conformó una aguerrida selección de fútbol que recibió el aprecio y el apoyo de todo el pueblo paraguayo. La selección paraguaya de fútbol demostró al país que con buenas intenciones y unidos en pos a un objetivo común se puede llegar lejos. El presidente Lugo, como todos nosotros, vibró con la destacada actuación de la selección paraguaya de fútbol en el Mundial y es de esperarse que de hoy en más el primer mandatario tome en cuenta el ejemplo que nos dio la selección para su accionar en frente de la República, y especialmente en el sector eléctrico, donde para desgracia del país, dejó las empresas eléctricas (Itaipú, Yacyretá y Ande) en manos de gente con escasa idoneidad para los importantes cargos.

Caja de Itaipú amenazada. “Las últimas decisiones asumidas por la Alta Gerencia de la Entidad con relación a la Caja de Jubilaciones de Itaipú (Cajubi) nos ponen en vilo porque los desaciertos permanentes en las gestiones administrativas de la Entidad coloca en riesgo nuestro futuro y la de nuestra familia, razón categórica que nos permite exigir al director general una inmediata rectificación en sus acciones y no prestarse, en su caso, a ningún tipo de componenda o maquinación en perjuicio de nuestros intereses. La Caja no es un patrimonio privado, no puede ser manejada con discrecionalidad ni arbitrariedad”, dice parte del comunicado del Sindicato de Ingenieros de Itaipú.

¿La mentira ya no corre? Llanistas exhortan a renegociar Itaipú. El movimiento liberal Frente para la Victoria, liderado por el senador Blas Llano, exhorta a renegociar Itaipú y recuperar la soberanía energética, según un mensaje público divulgado en ocasión de cumplirse 123 años de fundación del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). Recordó también que “en 1973, en nocturna clandestinidad, llenamos de pintatas las murallas de Asunción con una consigna de acero: Renegociar Itaipú. Y hoy, en esa misma tesitura afirmamos como derecho irrenunciable, la seguridad energética para el Paraguay”, agregó el comunicado.

Ramón Montanía

Fecha: 21/07/2010 09:44.


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