• Jorge Rubiani

Arquitecto/Historiador

“Silbar en la oscuridad no trae la luz” se lee en un conocido libro de Erich From: “El miedo a la libertad”. El autor, psicólogo social, psicoanalista, filósofo y humanista alemán, quería significarnos que a la verdad no se llega mistificándola, adornándola o maquillándola con meros sonidos.

Ni por las “...formas colectivas de evasión ... por la sumisión a un líder (ni) el conformismo compulsivo automático que prevalece en nuestras democracias”. Que no accedemos a la luz de la verdad porque justifiquemos nuestros errores y defectos, aceptando las de nuestros líderes y autoridades como normales y casi necesarios. Para demostrarnos, en colectiva autoabsolución, que “todos somos iguales”, que tenemos tentaciones y debilidades; y que el “que esté libre de pecados arroje la primera piedra”. Porque de ser así, nos exponemos a las mismas situaciones que nos privaron de la libertad, que nos condenaron al atraso.

 

Y olvidándonos sobre todo, que hubo gente que murió para que todo fuera distinto, que sufrió el desmembramiento de su familia, el exilio, para que hoy nuevamente ignoremos ese legado para reiterar errores que nos conducen –otra vez– a la evasión de la libertad, de la responsabilidad y del compromiso. Se silba en la oscuridad cuando alguien –como la señora Damiana Hortensia Morán– elabora una compleja declaración de fe “en un proyecto”, de reconocimiento y honra a los principios de “la causa”, cuando simplemente podemos apretar la perilla de la luz para ver la verdad: un hombre, sacerdote, que trasgrede todos los atributos que le concede su condición de pastor de almas, se aprovecha de un estatuto privilegiado y mantiene relaciones con varias mujeres, con las que engendra hijos anónimos, ocultos, negados e ignorados.

 

La señora Morán propone, de paso, que las madres formen algo así como un club de las “ex mujeres de Lugo”, para obtener lo que ni siquiera tendrían que pedir. Se silba en la oscuridad cuando un ex obispo y presidente de la República monta un escenario para leer un discurso, nos pide perdón (¿es necesario leer un libreto si esto fuera tan sincero y espontáneo?) y nos anuncia que aceptará la verdad por el camino que esta llegue, aunque fuera por el de la Justicia.

 

Se olvida que si la verdad nos ilumina por mandato de la justicia es que ya es impuesta. Que la verdad ya fue negada, ocultada y escamoteada de la luz pública. El señor Lugo puede encender la luz con solo decirnos cuántas veces mintió (negar la verdad es una forma de mentir); a cuántas mujeres usó (es más que evidente que no tuvo una “explosión de sentimientos” con todas); cuántos hijos tiene (si no sabe cuántos son, menudo problema se nos presenta frente a la inmensidad de las cuestiones de Estado).

 

Esa verdad tiene un solo camino, que no se dará por la imposición de los acontecimientos, por la investigación y seguimiento de la prensa, ni por los trámites judiciales. Ese camino a la verdad se llama Fernando Lugo, con exclusión de todo otro procedimiento.

 

El Presidente se enfrenta a una situación parecida a la señora que acudió al médico a preguntar si a qué edad debía empezar a educar a su hijo. El médico indagó a su vez:

 

–¿Qué edad tiene su hijo?

 

–Seis meses –contestó la mujer.

 

–Ud. ha perdido seis meses de tiempo, señora, sentenció el médico... ¿Cuánto tiempo ha perdido Lugo en educar a sus hijos, en reconocerlos, en borrar con una actitud digna las melodramáticas elaboraciones de gabinete que pretenden justificar lo injustificable? ¿Cuánto tiempo más perderemos nosotros –todos los ciudadanos– para aceptar la luz ... y dejar de silbar en la oscuridad...?

 

 

Comentarios  Ir a formulario



Anónimo

PADRE, SOMOS SUS HIJOS

Flavia Mameli (ARTEMISA)

El escándalo que involucra al actual presidente de Paraguay Fernando Lugo no deja de sorprender al mundo. El primer mandatario ya reconoció a un hijo de casi dos años, y otras cuatro mujeres aseguran que el ex obispo también es padre de sus niños. Mientras tanto, Lugo declaró que no renunciará a su cargo y aseguró que colaborará con la Justicia para establecer los casos. Una historia en la que se combinan el poder de de la política y la Iglesia, el derecho a la identidad y la voz de las mujeres.



El martes 21 de abril pasado el presidente de Paraguay Fernando Lugo reconoció formalmente la paternidad de Guillermo Armindo Carrillo, quien cumplirá dos años el próximo 4 de mayo. El niño fue concebido por Viviana Carrillo – quien entonces sólo tenía 16 años – y por Lugo cuando él todavía se desempeñaba como obispo de San Pedro, una de las áreas más pobres del país.



Lugo renunció al sacerdocio en diciembre de 2006, fue elegido presidente en abril de 2007, y asumió el cargo en agosto del mismo año representando al partido Alianza Patriótica para el cambio. Por ello, la dimensión del escándalo es doble: se lo acusa de violar el celibato mientras fue sacerdote, y de ocultar su paternidad durante la campaña y asunción de su mandato.



Tras la noticia difundida el martes 21 comenzaron a aparecer detalles que derivaron en una discusión que involucra el poder de la iglesia y la política, la moral de los sacerdotes, el celibato y la voz de las mujeres.



Pero horas después de que Lugo reconociera la paternidad del hijo de Carrillo, dos mujeres más denunciaron que sus niños también serían hijos del primer mandatario.



Una de ellas es Benigna Leguizamón, madre de Lucas Fernando de 6 años, quien ya inició el trámite de paternidad ante la Justicia paraguaya. La otra es Damiana Morán, una conocida dirigente sindical con quien el ex obispo habría mantenido una relación durante la campaña presidencial que lo llevó a ganar las elecciones y a asumir la presidencia a mediados de agosto de 2008. Morán, a diferencia de Carrillo y de Leguizamón, aseguró a los medios que no presentará una demanda para que Lugo asuma la paternidad de su hijo Juan Pablo, nombre que le dio en honor al anterior papa. Además, la mujer paraguaya de 39 años afirmó días pasados a la prensa local: ''Hay seis hijos que son del presidente Fernando Lugo y quiero que él se haga cargo de todos y que les mantenga como tiene que ser''.



La historia no termina ahí: poco tardaron los reclamos de paternidad por parte de dos mujeres más. Incluso, en Paraguay corren versiones que afirman que el ex obispo tendría unos 12 hijos.



Ante el escándalo instalado en el país, el viernes 24 pasado Lugo dio un discurso desde el palacio de gobierno de Asunción en el que señaló que no permitirá que los trascendidos relacionados con su vida privada ''afecten el interés nacional'', y aseguró que colaborará con la Justicia para esclarecer los casos. ''No estuvo en mi intención ofender a nadie y si alguien de la comunidad eclesial se ha sentido molesto o agraviado por esta situación a mí no me cuesta pedir perdón cuando reconozco que he faltado a la Iglesia, al país, a los ciudadanos, a los que han depositado la confianza en mí'', sostuvo.



Pero las palabras del Presidente no pudieron evitar que su imagen como gobernante "honrado" cayera drásticamente durante la última semana, y que la oposición encabezada por los partidos de derecha Colorado, UNACE (Unión Nacional de Ciudadanos Éticos) y Querida Patria acuse al ex obispo por haber eludido su responsabilidad como padre.



Así, el caso que involucra la integridad moral de Lugo resulta por estas horas el mejor argumento de la derecha que gobernó el país durante los últimos 61 años.



Si los tres partidos de la oposición mencionados deciden sumarse a los franquistas liberales – quienes apoyan al vicepresidente Federico Franco -, se podría llegar al mínimo de votos (dos tercios del total) requerido para destituir a Lugo, tal como está contemplado en la Constitución.



Sin embargo, analistas creen poco probable que el affaire acabe con el Gobierno inaugurado en agosto de 2008, aunque muchos paraguayos dicen sentirse burlados por un presidente que era considerado moralmente intachable y que tuvo a la honestidad como primera virtud para llegar al poder.



Por estas horas, la oposición hace todo tipo de bromas de subido tono en relación al ya llamado "semental de la Patria". Por otro lado, los opositores, que suman mayoría en el Congreso, ya barajan la posibilidad de iniciar un pedido de juicio político contra el actual presidente. Así lo demostró una declaración emitida días pasados, en la que se expresó el repudio ''contra las violaciones de los derechos de los niños a consecuencia de la irresponsabilidad del presidente Fernando Lugo ante su múltiple paternidad''.



Pero el ministro del Interior Rafael Filizzola desestimó la posibilidad de la medida prevista por la oposición: ''La Constitución establece claramente cuáles son las razones por las cuales se puede enjuiciar a un presidente y una cuestión personal no puede ser una causa'', subrayó.



Mientras tanto, la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA), colectivo de 26 organizaciones de la sociedad civil que trabajan en el sector de los Derechos de niños, niñas y adolescentes, emitió días atrás un comunicado en el que ratifica que los niños “tienen derecho a la nacionalidad, a un nombre que se inscribirá en los registros respectivos, a conocer y permanecer con sus padres y madres y, a promover ante la Justicia las investigaciones que sobre sus orígenes estimen necesarias, sin distinción de clase o cargo que se ocupa”.



Además, la CDIA insta a trabajar en un proceso en el que se puedan ''erradicar prácticas tradicionales de discriminación hacia las mujeres y vínculos de personas, en su mayoría hombres adultos en posición de poder o autoridad en relación a adolescentes mujeres, que desencadenen en abusos''.



Por último, el comunicado subraya que la sociedad paraguaya todavía se encuentra inmersa ''en una cultura patriarcal, perpetuando roles de victimización y de falta de oportunidades reales de desarrollo e inserción igualitaria en la sociedad y en el mercado laboral''.



Dejar de negar



Uno de los puntos más fuertes del debate iniciado con el escándalo es el que gira en torno a la paternidad no asumida por los varones paraguayos.



En medio del revuelo, el miércoles 22 de abril la Secretaría de la Niñez y la Adolescencia anunció el lanzamiento de una campaña de paternidad responsable en un país donde uno de cada cuatro menores no es reconocido por su padre.



''Lo que nosotros decimos es que esto sirva para movilizar a los cientos de miles de hombres paraguayos que están negando la paternidad y el apoyo a sus hijos'', señaló a la prensa local la titular de la Secretaría de la Mujer, Gloria Rubín.



Además, y en relación al caso que mantiene convulsionado al país, Rubin criticó a quienes se ''rasgan las vestiduras'' en denunciar al jefe de Estado, que nunca trabajaron a favor de las mujeres, y que se han negado a apoyar una ley de paternidad responsable, ''que está durmiendo en el Parlamento'', y que también se han negado a tratar una ley de salud reproductiva.

Fecha: 26/07/2010 11:49.


Añadir un comentario



No será mostrado.