LA NIÑEZ DE UN PARAGUAY MÁS JUSTO

Publicado: Domingo, 01 de Agosto de 2010 19:38 por jotaefeb en PAÍS: lo que nos quebranta

  • Odalys Troya Flores*

Paraguay construye un nuevo espacio político caracterizado por la democracia participativa, cuyo fin es buscar soluciones a los grandes problemas acumulados durante los 61 años de poder del Partido Colorado.

  Mujeres, pueblos indígenas, y en especial la niñez figuran en el amplio espectro de grupos priorizados por el gobierno de Fernando Lugo en el actual contexto de cambio del país.

La Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (SNNA) juega un papel rector en el diseño y aplicación de políticas públicas a favor de las generaciones más jóvenes de esta nación.

En tal sentido, se traza metas encaminadas a la erradicación del trabajo infantil, la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, y con la incorporación de los menores a la escuela.

 

Según la titular de esa cartera, Liz Cristina Torres, Paraguay está consolidando proyectos "para que se cumplan las asistencias básicas en las poblaciones cuyos derechos están más vulnerados".

 

La educación y salud gratuitas, así como la protección social en los sectores con menos posibilidades económicas son metas fundamentales, dijo Torres durante la XI Conferencia Iberoamericana de Ministros de la Infancia y Adolescencia, celebrada en Portugal.

 

La SNNA trabaja, entre otros programas, en el denominado Proyecto Abrazo, que atiende actualmente en 14 centros a unos mil 600 niños trabajadores ambulantes y a través del cual se ha logrado que el 85 por ciento de esos menores hayan salido de esa manera de buscarse la vida.

 

Según la ministra Torres, "por primera vez contamos con programas de atención directa a niños que están en la calle, no sólo en el ámbito urbano sino también en el sector rural."

 

Aseguró que Paraguay quiere "construir el país con los niños y adolescentes, que son el 47 por ciento de la población, de un total de seis millones de personas".

 

Los planes del gobierno de Lugo buscan revertir la situación que el país tenía en años anteriores.

 

Según datos del año 2000, ofrecidos entonces por la Secretaría de Acción Social de la Presidencia de la República y Consultores del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, unos dos millones 200 mil niños y niñas paraguayos, de hasta 14 años de edad, eran parte de la población laboral del país.

 

Sin embargo, aún, en la misma medida en que persiste la pobreza en esa nación, muchos menores escogen el camino del trabajo y la limosna para sobrevivir.

 

En la capital paraguaya, cientos de infantes deambulan. Suelen vérseles en el Mercado de Abasto cargando cajas o barriendo restos de hortalizas.

 

En el peor de los casos, algunos -denunciados por diversas organizaciones- se convierten en objeto de explotación sexual.

 

Según la edición digital de Última Hora, niños, niñas y adolescentes, aproximadamente, de 13 a 18 años, y hasta de menos de cinco años pasan en el día en el citado centro comercial sin asistir a la escuela y expuestos al peligro de abusos sexuales y de otras formas de explotación.

 

También es común verlos en los semáforos, pidiendo limosnas, haciendo de artistas circenses para ganar unos escasos guaraníes.

 

En las zonas rurales, de igual forma cientos laboran en las peores formas de trabajo infantil, y muchos están expuestos a los agentes químicos que se usan en la agricultura paraguaya, casi reducida al monocultivo de soja transgénica.

 

Los niños indígenas se llevan la peor parte, pues la mayoría de los analfabetos de este país son de los pueblos originarios.

 

Según la Encuesta Nacional de Hogares Indígenas de Paraguay, realizada en 2008, el 40 por ciento de los indios mayores de 15 años de Paraguay son analfabetos, mientras que el porcentaje del total nacional es del cinco por ciento.

 

El estudio dio cuenta de que la población nacional tiene un promedio de ocho años de escolarización a los 15 años, mientras que los nativos de esa edad solo reciben los primeros tres años de la enseñanza escolar.

 

Además de la situación de pobreza de una parte nada desdeñable de la población infantil paraguaya, la invisibilización de este segmento poblacional durante años también es un hecho y se manifestó con el subregistro de los nacidos.

 

Hasta febrero último, seis de cada 10 niños no habían sido anotados por sus padres al nacer, por lo que carecían de documentos de identidad.

 

En esta situación se encontraban más de 600 mil paraguayos menores de 18 años, quienes no tenían acceso a los sistemas públicos de salud y educación, por demás presas fáciles del tráfico de personas.

 

Las autoridades del país, con la llegada de Lugo al poder en agosto de 2008, iniciaron una campaña de inscripción masiva en todo el país a fin de revertir el alto porcentaje de subregistro existente.

 

Sólo en junio pasado, unos 19 mil niños fueron inscritos en diferentes puntos del territorio nacional gracias a ese programa intensivo.

 

La realidad de la infancia paraguaya se va tornado policromática con los planes gubernamentales, puestos en marcha por el actual gobierno.

 

La extensión de la gratuidad de los servicios de salud pública, la propuesta para convertir en gratuita y obligatoria la enseñanza media, el registro de los nacidos y el rescate de los niños de la calle son algunos pasos que da el gobierno para reivindicar a las generaciones que seguirán hilvanando una historia diferente en Paraguay.

 

*Periodista de la Redacción de América del Sur de Prensa Latina.

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