• Benjamín Fernández Bogado

Si algo demuestra el grado de evolución de una democracia en un país es el estudio del Presupuesto General de Gastos. La única ley que se renueva anualmente y que marca con claridad los propósitos que tiene un gobierno con respecto a sus mandantes: los ciudadanos. Estos, que pagando sus impuestos esperan que el Estado devuelva con creces lo otorgado. 

Se repite con frecuencia que la presión tributaria en el Paraguay es baja, pero, si con ese estado de cosas, los índices de corrupción son altos, imagínese usted lo que sería si tuviéramos la presión tributaria de los países escandinavos (50% de los ingresos de los ciudadanos). Aquí con el 12% hacemos una fiesta del despilfarro y de la irracionalidad sin tener que anotar que más ingresos a ESTE Estado, no significarán ninguna garantía de mejoramiento en su gestión. Sino, cómo se explica que el IPS con tantos ingresos sea incapaz de hacer funcionar medianamente sus clínicas y arreglar su ascensor.

 

Ahora el presupuesto del año 2010 es la repetición de los anteriores. Presiones de todos los sectores interesados básicamente en aumentar la clientela electoral sin importarle para nada la racionalidad en el gasto de los escasos recursos. Tampoco existe ningún mecanismo que permita sancionar al Estado que no gasta en tiempo y forma lo que solicitó en el presupuesto inicial. Estamos llegando al final del año y tanto los ministerios de Salud como Educación no han ejecutado aún su presupuesto ni en el 60%. ¿Para qué querrían más si son incapaces de hacer uso de lo que le otorgaron? No se sabe gastar lo que se tiene y lo poco que existe se gasta mal. Si el Paraguay es el cementerio de las teorías, el presupuesto nos muestras unas perlas que justifican el título de este artículo. Este debe ser el único país en el mundo donde el Estado regala dinero a fundaciones privadas y organizaciones NO gubernamentales, para hacer lo que ese mismo Estado se queja que no puede realizar por falta de recursos! Este es el único país donde los filántropos privados reciben dinero del Estado! ¿Se imaginan a Rockefeller en el presupuesto de los EEUU para hacer obras de caridad? En este presupuesto hay dinero para las fundaciones privadas de Latourrette Bo, Carlos Colombino y Ticio Escobar e incluso la oenegé de la ministra de la Mujer, que debiera haber tenido algo de recato y solicitar su no inclusión mientras dure en su cargo. La pillería es tan desembozada que el senador Jaeggli podía recibir anualmente millones de guaraníes mensuales para su fundación "libertad", donde se encargaba de cuestionar "la corrupción del Estado paraguayo"(¿). Este es el primer año que no recibe, afirmando, suelto de cuerpo, que las millonarias cifras anteriores le sirvieron para "apuntalar su fundación" (sic).

 

Un país se mide por el nivel de decencia y vergüenza de sus ciudadanos. Cómo actúan ante el dinero de todos, nos mide en proporción a los sueños y anhelos superiores que tenemos. Cuando vemos que se inventan torturas y torturados para hacerse algo de dinero de los fondos destinados a pagar a los perseguidos de Stroessner, se sobreevalúan propiedades rurales, se inventan ocupantes de predios anegados por represas o se miente sobre el número de miembros de una familia pobre... es porque en realidad estos ejemplos de pillaje y saqueo a las arcas públicas no hacen otra cosa que reproducir un modelo perverso que está incluso legislado en el Presupuesto General de la Nación.

 

Cuando veamos gente pudorosa, decente, ubicada y respetuosa, estoy seguro de que muchos más paraguayos pagarán con gusto sus impuestos porque enfrente tendrán autoridades y conciudadanos que administran con celo, respeto y vergüenza los bienes de todos. Porque lo que tenemos ahora, con el perdón de los originarios de África, es una merienda de negros.

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