• José Antonio Vera

Un nuevo secuestro de un ganadero acaudalado, escándalos constantes al interior de la policía, un entorno presidencial que hace agua por todos lados, una derecha ensoberbecida, encaramada en el parlamento, y una cerrada campaña de prensa bombardeando a un gobierno titilante, caracterizan el momento actual de la política en Paraguay.

La confluencia de esos elementos está creando un clima nacional de incertidumbre y este jueves provocó la suspensión del viaje a Bolivia del Presidente Fernando Lugo, quien tenía previsto participar en Cochabamba de la Cumbre del ALBA, junto a varios de sus colegas de la región.

 

La tensión política, que se viene tejiendo con un trasfondo de creciente sentimiento de vivir en constante inseguridad en la calle y en el hogar, culminó horas antes de la anulación del viaje, con el asalto a la Estancia Rancho “Z”, de 26 mil hectáreas, en el Departamento de Concepción, extremo noreste del país.

 

Su propietario, Fidel Zavala, perteneciente a una de las escasas familias del mundo rural paraguayo con tradición productora, fue secuestrado por un comando del Ejército Popular (EPP), según el Ministro del Interior Rafael Filizzola, opinión no compartido por el propio Comandante de la Policía nacional, mucho más cauto.

 

Cinco millones de dólares piden los secuestradores, quienes habrían obrado con técnica militar. Cerca de la estancia abandonaron la camioneta de Zavala con una bomba en su interior, que explosionó cuando la policía intentó abrir el vehículo, arrojando dos agentes heridos, uno de suma gravedad.

 

El episodio, atizado por la prensa patronal y por oportunistas de todo pelaje, que aprovechan la ocasión para lanzar improperios contra Lugo, generó malestar entre una población cada día más confundida que, sin la información suficiente por parte del gobierno, reacciona con emotividad e irracionalidad, emitiendo algunas opiniones sumamente preocupantes para un país en democracia.

 

Una minoría recalcitrante, temerosa de perder sus privilegios frente a la movilización de los sectores marginados, de los miles de desempleados, de los campesinos expulsados de sus campos por los terratenientes sojeros, está logrando conformar una mayoría que reclama mano dura al gobierno.

 

Los medios de comunicación, convertidos en una poderosa fábrica de intrigas, explotan al máximo todos esos temas, en abierta cruzada contra Lugo y todo lo que huela a izquierdismo, izando a los mandatarios Hugo Chávez y Evo Morales, en la punta del mástil de las tergiversaciones y las mentiras, como la que intenta hacer pasar la compra de aviones por Bolivia como un acto bélico contra Paraguay.

 

Las causas de fondo, originadas en el precapitalismo reinante en este país, continúan su proceso de putrefacción, pariendo más desempleo, más miseria, más descontrol del costo de vida y más niños, ancianos y todo tipo de personas absolutamente marginadas, durmiendo en las calles o a orillas de los latifundios.

 

A 14 meses de la asunción de Lugo, se desliza peligrosamente un desencanto entre los sectores que más apostaron por el cambio prometido.

 

El grueso de la población es víctima doble. Por un lado, carece de una información gubernamental esclarecedora, que contribuya a formar conciencia política y, por otro, es presa del papel vil que está jugando el enjambre de la prensa patronal, convertida en el principal partido de oposición. Sin escrúpulos ni excusas.

 

Una notable desesperanza popular germina y la reacción de Lugo no aparece, saboteado por la conducta indecente de algunos miembros de su entorno que se consolidan como dignos herederos de los viejos vicios del prebendarismo, del chonguismo, del lujo insultante y del reclutamiento de funcionarios con altos salarios, sin méritos profesionales, sólo por amistad o familiaridad.

 

El ultrademocratismo permite que el Secretario General de la Presidencia, Miguel López Perito, presente un libro defenestrando al mandatario, cuyo autor, muy próximo al Presidente, fue destituido meses atrás de la Represa Yaciretá por incompetente. Desde la propia oficina de la primera dama, hermana de Lugo, se opera abiertamente en el tráfico de influencias.

 

Elvio Benítez es un líder campesino, el más controvertido y provocador de los activistas sociales de Paraguay, constante crítico del funcionamiento del Estado y hábil para alimentar una presencia de primer plano en la prensa que, si bien es enemiga suya y de su causa, le dedica especial atención a sus pronunciamientos.

 

A empellones y sufriendo varios golpes, que le dejaron visibles marcas en el rostro y en diversas partes del cuerpo, Benítez fue expulsado esta semana de la barra de la Cámara de Diputados, en un acto vandálico, irracional e inconstitucional, decidido por la dictatorial mayoría de los legisladores.

 

Cabeza visible de una organización de labriegos que trabajan cerca de ocho mil hectáreas en el Departamento de San Pedro, el más pobre y conflictivo del país, Benítez es una figura discutida, incluso en el mismo seno de las organizaciones campesinas. Sus enemigos le estampan el mote de narcotraficante.

 

Tiene el mérito de haber evitado, durante las dos últimas décadas, la ocupación de esa zona por empresarios brasileros que, dedicados a la siembra de soja transgénica, se han apoderado del 90 por ciento de las tierras paraguayas fronterizas, aportando algunos servicios sociales mínimo a una población desde siempre abandonada por el Estado.

 

Defensor a ultranza de la soberanía nacional y de la reforma agraria, Benítez libra dura batalla contra toda la estructura del Estado, que califica de elitista y corrupta y facilita el expansionismo brasileño, “perjudicial y peligroso”.

 

Desde hace un año, con la asunción de Lugo, el dirigente campesino disminuyó sus ataques al Ejecutivo, esperanzado en que impulsaría cambios socio-económicos a favor de la mayoría de la población, pero está retomando sus críticas al Ejecutivo, al tiempo de incrementar denuncias contra el Parlamento y al Poder Judicial.

 

“La mayoría de los parlamentarios son delincuentes”, dice a menudo, dando nombres y detalles del tipo de “obras patrióticas”, por lo cual el miércoles pasado fue arrancado de una silla desde la cual se aprestaba a observar los debates de la cámara baja.

 

Vergonzoso espectáculo, radiografía fidedigna de la pobreza intelectual y moral que reina en ese cuerpo legislativo, donde su accionar anticonstitucional confirma que es el órgano estatal que continúa más apegado a los métodos del tirano General Alfredo Strossner, desplazado del poder y sus privilegios en 1989.

 

La expulsión del ciudadano Elvio Benítez del recinto, a empellones, puñetazos, y con ayuda de numerosos agentes policiales, uniformados y de civil, fue un acto violatorio de los derechos humanos a la libre circulación, a la libertad de expresión y a la facultad legal de la ciudadanía de concurrir a los debates parlamentarios.

 

Con evidentes muestras de los golpes recibidos, una vez en el exterior del edificio, y junto a varios simpatizantes, Benítez reiteró su decisión de proseguir la lucha para “ir limpiando el parlamento, para lo cual es indispensable que la gente tome conciencia del daño que, desde ahí adentro, se le hace al pueblo”.

 

Estimulados por la conducta traidora del dirigente liberal y Vicepresidente de la República, Federico Franco, convertido en el principal opositor a Lugo, en confesa espera de ocupar su lugar, en el Parlamento se concentra lo más retrógrado del país, aventajando al Poder Judicial y al corporativismo patronal.

 

El acariciado plan de la derecha de someter al mandatario a un juicio político, con el fin de defenestrarlo y colocar a Franco en su lugar, en lo que podría constituir un golpe de estado menos grosero que el de Honduras, porque tendría maquillaje legal, todavía no está en aplicación por miedo a la reacción popular.

Recordando sus derechos civiles, Benítez optó por sentarse en medio de la calle mientras duró la sesión, en la que debía tratarse, por milésima vez, el tema de la reforma agraria, para lo cual, como es costumbre, no se reunió quórum.

 

Con deliberada sorna, Benítez consiguió retratar vivamente la realidad paraguaya, con sus extremas injusticias sociales. Sentado en el suelo, provocó la atención de las cámaras y la curiosidad de numerosos transeúntes. De un lado tenía al suntuoso palacio legislativo, donado por Taiwán y enfrente, al Barrio La Chacarita, uno de los más miserables de Asunción, a orillas de las mugrosas aguas del Río Paraguay.

 

El espacio que los medios reservan a los desplantes del dirigente campesino, sólo se explica por la estrategia agresiva que desarrolla la prensa patronal, convertida en el mayor partido político de oposición al gobierno de Fernando Lugo.

 

En particular, a esas roscas de poder empotradas en los principales diarios, en las emisoras de mayor alcance nacional y en los cinco canales privados de televisión, lo que más les molesta del mandatario es su política exterior y su amistad con todos los colegas de tinte progresista que hay en Latinoamérica.

(especial para ARGENPRESS.info)

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Anónimo

salvalaselva.org

A pesar de ser un pais de pequeña superficie, Paraguay se ha convertido en el cuarto exportador mundial de soja. Los monocultivos de soja transgénica Roundup Ready de Mosanto, destinados a la agroindustria de Europa y China, superan los dos millones y medio de hectáreas. Los monocutlivos industriales requieren de fumigaciones intensivas con agrotóxicos que contaminan y causan enfermedades a la población rural, campesinos e indígenas.

Los niños, los más afectados por los agrotóxicos



Ya son miles los campesinos e indígenas que se han visto forzados a abandonar sus comunidades porque allí ya no se dan condiciones adecuadas de vida por la alta contaminación, y se ven arrojados a la pobreza y la exclusión en las ciudades.



El Congreso de Paraguay ha aprobado recientemente una ley a favor del uso indiscriminado de agrotóxicos. Esta ley elaborada por el mismo sector del agronegocio perpetua la impunidad del crimen ambiental y deja sin protección a la población. El presidente Lugo puede ahora vetar esta ley para que vuelva a ser revisada en el Congreso y así tambien puede poner en ejecución un decreto presidencial escrito por el Ministerio de Salud que contiene medidas restrictivas de protección a la población de las fumigaciones.



La presión del agronegocio sobre el gobierno paraguayo es muy fuerte, los sojeros amenazan con tractorazos y manifestaciones. Es necesario que desde el ámbito internacional, se visibilize la preocupación por la situación de vulnerabilidad de la población rural del Paraguay. Es importante demostrar nuestra preocupación, especialmente teniendo en cuenta que el destino de las exportaciones de soja son nuestros mercados de carne, ya que la soja se utiliza para la alimentación del ganado que consumimos y agrocombustibles, ya que con soja se produce biodiesel para abastecer nuestros vehículos.



Firme hoy mismo la siguiente carta al presidente Lugo para que él vete la ley que atenta contra la vida y la naturaleza.



*****



A. S. E.

Señor Presidente de la República del Paraguay

Don Fernando Lugo Méndez

Palacio de Gobierno



Estimado Sr. Presidente Lugo:



A través de esta carta quiero manifestarle mi profunda preocupación por la grave situación ambiental que padece el Paraguay debido a la expansión de cultivos extensivos y el uso indiscriminado de agrotóxicos. El monocultivo de soja atenta contra la vida y la salud de los sectores más vulnerables de la población, destruye la producción agrícola de subsistencia y seca y contamina las fuentes de agua dulce cada vez más escasas en el mundo.



Esta situación empeorará aún más con la reciente aprobación de la Ley No. 3742/09 “De Control de Productos Fitosanitarios de uso Agrícola”. Por ello le interpelamos a que vete esta ley, haciendo uso de sus atribuciones constitucionales previstas en el art. 238 inc. 4, como Presidente y representante del pueblo paraguayo. La mencionada ley:



Atenta contra los derechos humanos más básicos: a la vida, a la salud y a vivir en un ambiente saludable, cuya protección por el Estado paraguayo se encuentra garantizada por la Constitución.



Significa un notable retroceso para la legislación ambiental constituyéndose en una propuesta diseñada para crear aún más impunidad para el agronegocio. La ley contempla la eliminación o flexibilización de disposiciones vigentes sobre franja de seguridad, franja de bosque protector, barrera viva y aviso previo para pulverización aérea orientadas a defender la vida, la salud, las fuentes de agua dulce y el ambiente en general con el objeto de disponer de mayor superficie para el cultivo y utilización de agrotóxicos.



Además elimina al Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social y a la

Secretaría del Ambiente de toda participación en el ámbito de los plaguicidas, dando atribuciones inconstitucionales al Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE): atribuciones en Salud Pública y en Ambiente que están a cargo de los Ministerios del ramo.



Viola diversos acuerdos internacionales ratificados por el Paraguay, entre ellos: la Convención Americana de Derechos Humanos; la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño; la Convención Americana de Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales- PIDESC, el Convenio de Rotterdam de consentimiento previo por regular el control de los plaguicidas solo a partir ingreso al territorio; el Convenio de Basilea al no contemplar la gestión integral de los plaguicidas obsoletos, considerados residuos peligrosos y altamente tóxicos y la Declaración de Río. Contraviene además principios contenidos en la Agenda 21, entre ellos, el principio precautorio y los imperativos de salud y de seguridad.



Así también le solicito que ponga en ejecución de forma urgente y con todo el apoyo de las instituciones públicas, el decreto 1937/09 “Por el cual se establecen medidas sanitarias para el uso adecuado de plaguicidas en la producción agropecuaria”. Esta medida originada en el Ministerio de Salud y que cuenta con la aprobación de la Secretaria del Ambiente, reúne varias normas vigentes vinculadas con la aplicación de plaguicidas, que hasta ahora no se aplicaban y promulga medidas punitivas, con el objeto de dar una mayor protección a la vida, a la salud y al ambiente.



Exhorto al Gobierno del Paraguay a rechazar el continuismo corporativo que representa el modelo agroexportador de la soja transgénica y su paquete de agrotóxicos. Solicito el rechazo de proyectos que atenten contra la vida, contra la salud y contra el ambiente y que no respeten la voluntad de la población local.



Aliento finalmente a poner sus mejores esfuerzos por mejorar la situación ambiental y de salud de la población paraguaya. Esperando una respuesta positiva por su parte, le saludo atentamente,



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Por favor, para firmar la carta ingrese aquí y complete sus datos en el formulario al pie.







http://www.salvalaselva.org/protestaktion.php?id=422

Fecha: 10/08/2010 15:15.


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