*Por José Yorg, el cooperario

“En cada país existen acontecimientos que por su valor histórico perduran en la memoria de un pueblo”, nos señala, por cierto con sano juicio la Dra. María Elena Ramírez de Rojas, a quien entreviste en Asunción (Paraguay) al tomar conocimiento del importante trabajo que encara sobre la historia de la sanidad militar paraguaya, y que desborda, a mi modesto entender, ampliamente ese valor que alude, pues constituye desde ya una pieza relevante como legado de ensamble del ayer y del hoy.

Mi presencia en la capital paraguaya-entre otras razones-obedeció a recabar datos e informaciones sobre las “Estancias de la Patria”, institución de raigambre cooperativa que cobra mayor interés en estos cambiantes y desconcertantes momentos históricos, y me encontré con esta iniciativa bibliográfica apasionante e imprescindible, y por tanto, merecedora de hacerla conocer mediante la labor educadora de los medios de comunicación social ante quienes apelo para ello.

 

Así, de la mano de la Dra. Ramírez de Rojas recorremos y abrévanos a partir de su trabajo-próximo a publicarse- 198 años de creación y desarrollo de la Sanidad Militar que es en realidad la historia de la Salud Publica paraguaya, puesto que como institución prestó asistencia médica a la población hasta más allá de la contienda de la denominada “Guerra Guazú”.

 

Ella es alta funcionaria del Ministerio de Salud Publica y Bienestar Social del Paraguay en su calidad de odontóloga diplomada en Brasil, lugar desde donde en su etapa estudiantil ya iniciara el camino de la investigación y hoy desde sus estudios de posgrados y maestrías nutren esas pesquisas históricas.

 

Nos narra la Dra. María Elena que encontró luces y sombras a lo largo de sus investigaciones y al preguntarle ansioso sobre los primeros pasos, contestó pausadamente, como ignorándome: “en los inicios del siglo XIX, Paraguay logró independizarse políticamente y nació así como Estado independiente”, me ubicó temporo- espacialmente en la cuestión.

 

“El Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia fue quien con premura se percató de la necesidad de evitar aquellas enfermedades que como las epidemias significaban gran perjuicio para la economía del país, cuyo nefasto resultado repercutía sobre la calidad de vida de los pobladores”, me deslizó la facultativa. Pensé en mis adentros: ¡Cuánta sabiduría y ocupación por el bienestar del pueblo, y que lección para los políticos actuales!

 

“La Sanidad Militar se creó según Auto N° 122 de mayo de 1811”, nos refiere la Dra. Ramírez y callé y escuché conmovido cuando renovó las palabras de Francia: Yo el Supremo Dictador de la Republica del Paraguay, Doctor Don José Gaspar Rodríguez de Francia, hago constar que por este Auto he resuelto crear la Dirección de Sanidad Militar, cuyas funciones han de ser la de mantener sanas y arregladas las tropas, de cualquiera de las enfermedades propias de este trópico y afines ,y además, cuidar de la rehabilitación, resolución, etc., de bebidas, golpes, magulladuras y otros menesteres propios a su carrera.

 

Recordé desde mis lejanos e inconcluso estudios de abogacía que en el derecho romano la institución del Dictador significaba exactamente lo que el Dr. Rodríguez de Francia asumía, dictador y senador del pueblo (dictator, magister populi) función llena de virtudes cívicas y abnegación de dictar las orientaciones más propicias para el pueblo desde la asunción al Estado, ¡una autoridad suprema en los momentos difíciles, y vaya que fueron difíciles esos momentos!

 

Cuán cambiado el significado de Dictador en nuestros tiempos ligados a penurias sociales y económicas.

 

Le pregunté a mi distinguida entrevistada si había encontrado en sus indagaciones sobre la sanidad ligazón con la educación ante lo cual me miró asombrada, y pronto entendí porqué, pues considera imprescindible conservar la vinculación existente entre ambos campos de la ciencia, afirmando que “una es imposible sin la otra, educación para la salud y salud para educarnos convenientemente”.

 

El bicentenario de la independencia nacional constituye un acontecimiento propicio para evocar aquellos aspectos relevantes de la nacionalidad, y en ese marco importa, y mucho, las historias de las instituciones como el de la Sanidad Militar porque nos indican que los esfuerzos colectivos orientados desde un Estado comprometido y enraizado con el pueblo son las formulas más acertadas, toda vez que tienen objetivos que todos vemos como necesarios y justos.

 

En este caso aludo, a partir de una entrevista, un retazo de la historia del Paraguay, pero, me apresuro en remarcar que esa historia es antes que nada historia de nuestra doliente Latinoamérica en cercanías a su bicentenario, un recordatorio que aun no somos independientes y soberanos…¿O es que acoso estoy equivocado?

 

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo! 

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