EL MENSAJE

Publicado: Sábado, 21 de Agosto de 2010 14:26 por jotaefeb en POLÍTICA: tapa lo urgente e importante

El asesinato de Florencio Núñez en la zona de Kurusu de Hierro se produjo de noche, a pocos cientos de metros de la reforzada comisaría del lugar, sin que nadie molestara a los criminales antes, durante o después de la realización de su macabra tarea.

La zona en que fue asesinado es el epicentro de muchas de las actividades registradas de la organización terrorista autodenominada Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y, por tanto, es el epicentro del publicitado refuerzo de la presencia del Estado en la región.

Núñez era uno de los integrantes de la comisión vecinal de Kurusu de Hierro y había ganado destaque por sus críticas al EPP, contra alguno de cuyos miembros había brindado informaciones. El asesinado también criticaba a quienes disculpan y justifican las acciones del grupo terrorista.

La manera en que Núñez fue asesinado confirma al menos una de dos posibilidades: O la Policía en Kurusu de Hierro no tenía establecido ningún dispositivo preventivo para proteger al poblado de eventuales acciones del EPP o el dispositivo que tenía, si había alguno, fracasó.

Ambos extremos son graves y son inaceptables. 

Si la Policía no tenía dispositivo preventivo, nadie que en la zona se atreva a reafirmar la necesidad de reforzar la presencia del Estado y el imperio de la autoridad pública podrá sentirse a salvo. La Policía habría abdicado de la obligación que tiene de protegerlos y ellos están a merced del EPP esperando su turno de morir.

La Policía debería tener vergüenza de confesar que no tuvo dispositivo preventivo, considerando que el propio EPP sí lo tiene, como quedó en evidencia en el momento en que fueron asesinados por esa banda dos efectivos de la FOPE que se acercaron peligrosamente al sitio de descanso de alguno de sus miembros o como quedó en evidencia en los campamentos del grupo hallados en el norte del país.

El EPP, una banda irregular de criminales políticos, tiene la suficiente preparación para establecer dispositivos preventivos y la Policía, una organización profesional y pública de seguridad, no la tiene.

Es inaceptable esta posibilidad y, de confirmarse, debe conducir al relevo de todo el personal policial involucrado.

La otra posibilidad, la de que un supuesto dispositivo preventivo haya fracasado no es menos grave. 

Si un dispositivo preventivo de la Policía pudo ser burlado con tanta facilidad por los asesinos de Núñez, está claro que hubo poco rigor en su implementación, o negligencia, o complicidad, o mal diseño. Cualquiera de estas opciones es suficiente para relevar a los responsables.

De vuelta, los dispositivos preventivos del EPP no fallan y lo prueba el hecho de que ninguno de sus líderes ha podido ser detenido (exceptuando al disidente Severiano Martínez), mientras que los de la Policía, si existen, fallan sistemáticamente.

Esta posibilidad, pues, también es inaceptable.

El mensaje es deletéreo: Nadie defiende a quienes creen en el estado de derecho; los que critican al EPP están condenados, pues la Policía no los defenderá.

 

http://anteriores.lanacion.com.py/noticias/noticias.php?not=321256&fecha=2010/08/14

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