• Efraín Martínez Cuevas

Para que un periodista y/o un medio sean creíbles no deben comprometerse con ningún sector en especial y, mucho menos, con los tres poderes del Estado. Cuando así se actúa desde el periodismo éste renuncia a la necesaria independencia como reclama el público para reducirse a la categoría de vocero del sector renunciando, por eso, a su calidad de cuarto poder.

Eso lo sabe el estudiante de periodismo del primer curso.

De esto hablábamos días atras entre ex compañeros del diario ABC, llegando a la conclusión de que hoy en nuestro país ya existe una peligrosa (para la prensa independiente) cantidad de periodistas que reciben dinero del mismo gobierno, en este caso de Fernando Lugo, para publicar lo que le convenga al gobierno de este.

También transcendió que uno de los principales accionistas de Canal 13 viene realizando un notorio coqueteo con la Primera Dama, Mercedes Lugo, para conseguir, supuestamente, los derechos para la eplotación de la quiniela.

Si así fuera, ¿hasta donde los televidentes de dicho canal pueden confiar en las informaciones que difunda en sus noticieros, sobre todo aquellas que afecten al Gobierno de Lugo?

Es más,

¿Hasta donde se puede pedir a un periodista asalariado en dicho canal que sea independiente si su patrón es dependiente del Ejecutivo?

Si así se manejan las nuevas figuras de la prensa paraguaya vamos muertos. Si cada uno hace lo que más le conviene a cuentas del periodismo independiente, este hoy se encuentra peor que cuando Alfredo Stroessner mantuvo cerrados a ABC Color y a radi Ñandutí.

Cuando el periodista - o el dueño de un medio - es manejado por los poderes mediante el pago no existe libertad de prensa. Esta, la paga, es una bastarda manera de sensurar la prensa. Esto lo deben entender los que reciben dinero del Estado para publicar lo que el Estado quiere; lo mismo que los dueños de medios que no tienen empachos para depositar en el basurero la figura de la libertad de prensa y del periodismo independiente, a cambio de un negocio que le redituará dinero.

Sobre estas graves falencias en la prensa paraguaya hemos hablado los periodistas que ya llevamos muchos años en el oficio y que para muchos surgidos en la última década, en plena democracia, les estaría importando un pepino.

Por lo visto no sirvió lo aprendido en la dictadura, tampoco el asesinato de Santiago Leguizamón, ni los serenos ejemplos de grandes referentes de nuestra prensa como los de Francisco Talavera, Alfredo Seiferheld, Fernando Casenave, Sonia Paredes, Víctor Simón y tantos otros que entendieron muy bién este compromiso y actuaron en defensa de la libertad de prensa.

Entre los periodistas no nos engañaremos. Nos conocemos todos. Sabemos cómo viene la mano. Los periodistas comerciantes están llevando contra las cuerdas al prestigio de la prensa paraguaya. Y no serán ellos los que comprometan el bien ganado prestigio de muchos antiguos periodistas que todavía siguen en funciones desde la prensa.

Los que están en el chanchullo de venderse o alquilarse son conocidos entre los periodista y, sobre todo, entre los de la vieja guardia.

Los comunicadores, pues, debemos sacudirnos de las miserias a las que cayeron los que delinquen a cuentas del periodismo libre y marcar territorio entre estos y los que, efectivamente, quieren y ejercen la libertad de prensa.

http://efrainmartinezcuevas.blogspot.com/

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