El ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso afirmó que el modelo de hegemonía de un país sobre otros ya no corre. Los que de a poco lo van sustituyendo son el diálogo y la negociación. Esto implica un mayor pie de igualdad entre las pequeñas y las grandes naciones. Desde esa perspectiva de democratización, Paraguay debe incrementar su capacidad negociadora, no asumir una actitud mendicante, pero tampoco una posición intransigente ante los problemas comunes.

En una conferencia magistral, la semana pasada -en el marco de una serie de actividades realizadas por una empresa financiera brasileña con motivo de su inserción en el mercado nacional-, el ex jefe de Estado del vecino país, intelectual de primera línea, delineó algunos de los aspectos más relevantes de la concepción de liderazgo internacional del inicio del siglo XXI.

 

Dejó aclarado que el paradigma de la hegemonía donde el poderoso impone al débil sus propias reglas de juego está saliendo de circulación. De ello se colige que en esta época ya no cabe que su país mantenga con el Paraguay una relación determinada por cánones imperialistas como los impuestos en el Tratado de Itaipú.

 

Por lo tanto, las relaciones entre los pueblos tienen que regirse por el diálogo, el respeto y las negociaciones. Los que posean una mayor capacidad para obtener ventajas en cada una de las situaciones en discusión son los que ganan espacio en esa renovada forma de liderazgo político. Ya no hay espacios para el autoritarismo en los vínculos bilaterales.

 

Es evidente que Cardoso traduce lo que piensa una parte de la élite dirigente del Brasil. De hecho, algunas de estas ideas parecen estar en marcha en la actitud aperturista del Gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva con respecto a la binacional compartida.

 

Para creer que no es solo un enmascaramiento de lo mismo de siempre, sin embargo, tienen que verse aún resultados positivos concretos. Por ahora, solo se ven pasos dados. Sus frutos todavía no fueron recogidos.

 

Dadas las nuevas coordenadas de los liderazgos mundial y regional, lo que se percibe es que gana terreno la concepción expresada por Fernando Henrique Cardoso. Los que ejercen el poder en el Paraguay, entonces, deben ir acelerando los procesos para ponerse a la altura de las exigencias que se avecinan.

 

Para comenzar, su clase dirigente debe cambiar de mentalidad y conocer a fondo el nuevo escenario. Los gobiernos, en tanto, están obligados a apostar por los más capaces a través de una Cancillería en la que estén los mejores y no los amigos o los correligionarios.

 

Su política exterior tiene que estar basada en una política bien definida que apunte a defender la soberanía, pero también a dejar de lado la actitud mendicante y negociar con argumentos sólidos y convincentes.

 

La meta debe ser no volver a cometer los errores del pasado y obtener reivindicaciones que corrijan las injusticias históricas como condición para una relación que apunte a la igualdad.

 

La tarea debe comenzar ahora, no mañana. Un puntapié inicial puede ser nombrar para el Brasil un embajador que esté ya imbuido de estas ideas. De no aprovechar el espacio que puede abrirse con ellas, las actuales nos van a continuar devorando.

Martes, 27 de Julio de 2010

 

http://www.ultimahora.com/notas/342988-Es-necesario-preparar-el-material-humano-que-saque-provecho-de-las-negociaciones

 

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