WAL MAYANS, UNA APUESTA DE VIDA

Publicado: Miércoles, 08 de Septiembre de 2010 15:15 por jotaefeb en CULTURA: lo que nos falta

  • Julio Benegas 

Wal Mayans hace del teatro un escenario de vida. Sus apuestas juegan a fondo con el público y con los actores. “Las palabras mienten, el cuerpo no”. Esta frase en Wal Mayans parece definir toda una escuela, la suya, la que se recrea en escenarios y que entre su gente busca una experiencia de vida. Wal Mayans ya lleva años imaginándose mundos desde los cuerpos. Lo suyo es serio. Acá una pequeña semblanza de un director de teatro que es una especie de shaman que crea y se recrea en el asfalto citadino.

Es probable que no haya leído a Michel Foucolt pero entiende en la experiencia lo que significan los cuerpos como espacio vital que contraen y por donde se expresan todos los valores del sistema social y del poder.

“No acepto un pensamiento sin que se haya volcado a la práctica”, nos cuenta, en esa idea de encontrarse y desde ahí trabajar lo mejor de uno. Esa idea de “sustituir los valores impuestos por otros de una experiencia personal”.

 

Esta creencia de que la escena es una expresión catártica explica la exigencia impuesta en los ejercicios a los actores, al punto de que en varias obras como Las Residentas, sintieramos extenuación, parecida sensación a la que percibimos en los jugadores de fútbol al término de los alargues en los partidos finales del campeonato mundial.

-El movimiento impuesto, la entrega, el nivel de concentración, casi una experiencia mística, ¿es ritual de sanación; alguna ceremonia antigua de sanación?

-Es sanación, nos dice Wal, asumiendo que busca un grado superior de manifestación escénica parecida al misticismo. “Cada uno se cura a sí mismo, no tienen ninguna dependencia de mí”.

 

Se acomoda mejor en la sillita improvisada, parece concentrarse ya en la entrevista y dejar de lado, por suerte, la experiencia no tan feliz en el Feria de Shangai, China, donde llegó con su gente, una docena de personas, sin reserva de hotel y sin pasaje de regreso, sin traductores y con dificultades hasta último momento para montar Soria. Aun a riesgo de que su cabeza estuviera más puesta en el viaje que en la entrevista, queríamos sentirlo en su espacio, con sus cosas, su gente.

 

No es fácil pero de a poco Wal va encarnando lo suyo. Más adelante nos contaría una confidencia, una señal de su futura vida cuando corría descalzo por Asunción.

A la madrugada salían para Fortaleza. Allí expondrían Cenizas, otra obra sobre la Guerra Grande. Adentro, en el galpón de Tierra Sin Mal, Gral. Díaz casi Don Bosco, Raquel Amarilla, su pareja y compañera del proyecto, prepara los materiales. En otra sala, dos personas ensayan el saxo y más al fondo un espacio taller para criaturas que Raquel nos mostraría después, con entusiasmo de la gente que crea y cree.

Wal nos cuenta que lo suyo y lo de su gente no es interpretación: “es experiencia vital lo que busco, lo que buscamos”, asume.

 

-¿Algunos ejercicios físicos desplegados en escena parecen muy arriesgados?, inferimos.

-En el momento en que la gente se encuentra en el centro de su propia historia nacen los ejercicios. Me rijo en las necesidades de las personas. Esto hace que en cada espectáculo den todo y que luego vuelvan a comenzar. Nada de lo que yo no haya experimentado les pido.

 

-Bueno, ¿pero como se logran destrezas que algunas veces solo nos imaginamos en gimnastas?

La gente hace lo suyo, desde su centro, desde un centro vital. Se desarrollan reflejos vitales, destrezas que están ahí pero que por a o b motivo la sociedad no motiva, las oculta o las anula.

Las Residentas al igual que Cenizas son apuestas muy pretenciosas, sobre todo por la envergadura de aquella epopeya que dejó a nuestro pueblo sin Estado, recreándose a la buena de Dios y de los astros. Wal asume que no es historicidad lo que busca sino encarnación vital de personas que vivieron ese extraordinario contexto para nuestro país.

 

En Cenizas hay más de las cuestiones íntimas de Pancha Garmendia, Madame Linch o el Padre Fidel Maiz que del paisaje trágico del escenario bélico de la guerra contra la Triple Alianza como se percibe en Residentas. Pero en ambas el despliegue físico es extraordinario y la apuesta tan conmovedora que mucha gente que fue a ver estos espectáculos asiente que también salió conmovida y medio extenuada.

 

A sus escasos años, por Sajonia, Asunción, Wal imaginó hacer algo que no se pudiera comprar, que los “ricos” no pudieran comprar o disfrutar solo por su condición económica favorable. Se le metió esta idea en el karaku cuando de noche no podía acceder a la casa de algunos de sus amiguitos de barrio porque él andaba descalzo y precaria vestimenta. Fue por el mundo a encontrarse y recrearse en su arte. Encontró una forma de expresión que la desarrolla con fuerza mística. Es fuerza creadora. Es fuerza vital.

http://ea.com.py/wal-mayans-una-apuesta-de-vida/#more-1724

 

Comentarios  Ir a formulario

vivaparaguay

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.