• Andrés Granje

La información señala que Los Menonita que están ubicados en una región denominada de Rio Negro en el Beni Boliviano corren peligro de ser expulsados de Bolivia, como consecuencia de una política de extranjería que lleva adelante el gobierno de Bolivia, al parecer los colonos fueron beneficiados con tierras fiscales que solamente se puede entregar a campesinos y originarios, tendrían igualmente problemas otros colonos Menonitas ubicados en Santa Cruz, ya que por una disposición oficial el gobierno Boliviano cambiaría el status de residencia que gozaban, con lo que los años de afincamiento  en tierras bolivianas no les  darían ningún privilegio y deben cada dos años  renovar su permiso de estadía.

En total son noventa mil los menonitas de diferentes latitudes, Alemanes, Canadienses, Mexicanos y Paraguayos que se encuentran en Bolivia, indudablemente un gobierno tan radicalmente nacionalista como el boliviano pondrá siempre obstáculo para la permanencia en ese país. Del grupo de colonos que partieron de nuestro país a esas regiones  existen familias que partieron por la inseguridad que reinaba en la zona de San Pedro y el Amambay, pero también religiosos muy conservadores, que huyeron de los que consideraban efectos demoledores de la civilización y en consecuencia invadidos por la modernidad se refugian en bosques impenetrables  para volver a comenzar de nuevo.

 

No obstante los grupos que quedaron en el Paraguay, dieron sobradas  muestra de laboriosidad y tenacidad  consolidándose como sociedad sobre la base del trabajo digno, en un marco de disciplina, respeto y tolerancia. Los Menonitas no son violentos, los hechos delictivos son insignificantes y antes que las penas carcelarias, mas bien las sanciones morales fueron los fundamentos de la constitución de una comunidad pujante y ejemplar. Es cierto que el gobierno en su momento les concedió privilegios desmesurados, para meterse en el infierno verde, que era el chaco paraguayo, como por ejemplo la exoneración del servicio militar obligatorio, por cuestiones religiosas, hoy el servicio militar es optativo, también exoneraciones de orden fiscal que seguramente deben ser revisados a la luz de la nueva realidad nacional.

 

Pero lo que no se puede discutir es la gran tenacidad y laboriosidad de una colonia llegada al país en los albores del siglo pasado y que desde entonces forjaron  un vergel productivo en la inhóspita  zona a tal punto que en el chaco se produce el sesenta por ciento de los productos lácteos que consumimos en el país y que exportamos a países vecinos. El mismo empeño mostraron en la región oriental en Caaguazú y San Pedro, por lo que el pueblo paraguayo reconoce el aporte de esta corriente migratoria que está entre los mejores que llegaron al país, comparable con los Japoneses y Alemanes. Es una pena que estos ciudadanos tengan dificultades en Bolivia, mas cuando las causas probables de este proceder son celos y pruritos nacionalistas muy radicalizados.

 

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