Carta del P. Aldo Trento

Estimado Señor Presidente de la República del Paraguay, Don Fernando Lugo:

Con conmoción vi la foto publicada en todos los diarios de nuestro país, que lo muestra rezando de rodillas en la Capilla del sanatorio Sirio-Libanes. Una postura digan de un 'Karai', es decir de un hombre, de un pecador consciente de que la vida no depende de nosotros. Cuantas veces en su vida de cura y de obispo se habr?arrodillado como todos nosotros, pastores y laicos, pero quizas con cuanta superficialidad hemos hecho este gesto! Ahora, mirándolo en la foto, me pareció ver en su rostro, en su postura, la imagen del publicano, del mendigo que, consciente de la propia nada, reconoce como Santa Teresa de Avila que sólo "DIOS BASTA", o de Catalina de Siena : "QuÍen soy yo, Señor? Nada, Quien eres Tu? Todo"

Señor Presidente, delante de su humanidad postrada ante el Misterio es como si todo el pasado se haya vuelto como para la Magdalena, Zaqueo, Pedro, etc. una gracia para volver a encontrar a aquel Dios que antes de ser concebido en el vientre de su madre, lo habia ya elegido como su propiedad para siempre. Dios quiere que reconozcamos que somos nada y que nuestra consistencia está en El. Tristemente somos tercos, fácilmente victimas de nuestro orgullo y de la sed de poder. Sin embargo la vida, tarde o temprano nos pasa la factura. Basta un sencillo mal estar fisico y de repente estamos KO, como se suele decir en el boxeo.

 

Cuántas veces nos preocupamos por arreglar las cosas, buscar alianzas,

estudiar estrategias, buscar el mito, convencidos de poder cambiar el

mundo o de mostrarnos como los nuevos mesías, ilusionando a la gente y de

repente un ganglio hinchado, un granito en la piel, nos avisa que estamos

encaminados hacia el destino final!

 

Señor Presidente, se acuerda de la visita a  basílica del profeta Daniel al

cual el rey Nabucodonosor pide la explicación del sueño de la estatua hecha

de oro, de plata, de acero inoxidable- diriamos hoy- pero con los pies de

arcilla? Se acuerda de la explicación que le dió el profeta? Fue

suficiente una piedrita que golpeó allí donde la arcilla sustituye al acero

y todo el monumento se derrumbó El profeta con esta imagen quiso decir, no

solo a Nabucodonosor sino a todos los poderosos de la tierra, que es

suficiente un estornudo para que todo se venga abajo, para que el poder

termine en nada.

 

Ni usted, ni nosotros, pensamos que le pudiera acontecer este drama,

pero el Señor que es Padre, tiene sus proyectos a fin de recuperarnos la

única postura digna del hombre, la de vivir arrodillados ante El. Para

estar de pie uno no puede prescindir de esta postura y, cuando se olvida de

esta verdad la caída es terrible.

 

 Cómo no sentir la voz del profeta que nos dice : "Maldito el hombre que

confia en el hombre, en el poder, en la propia capacidad"

La maldición no es obra de Dios- porque DIOS es PADRE- sino de nosotros

mismos y coincide con todas aquellas miserias que vivimos, tambien en la

enfermedad.

 

Mis hijos enfermos de sida me lo recuerdan todos los dias : "Padre,

nosotros pagamos las consecuencias de nuestro alejamiento de Dios, de

nuestra vida desordenada. No es Dios la causa de nuestra enfermedad sino

nuestra libertad, nuestro libre albedrío. Sin embargo, llegando a esta

clínica tuvimos el gozo de dar gracias al Señor por la misma enfermedad,

porque nos permitió encontrar a Cristo. Es como decir que "nos permitió ponernos de rodillas con los ojos fijos en Cristo Eucaristía, suplicando y

gritando, SEÑOR, SALVAME, SEÑOR TEN PIEDAD DE MI".

 

Por eso me encantó ver la fotografía que muestra, su verdadera grandeza,

porque en esa postura está toda su grandeza. Ahora, finalmente, saborea qué br> significa ser humano, ser débil, ser como todos. Ahora puede decir con el

apostol Pablo "cuando soy debil estoy fuerte por Cristo". Ahora puede

experimentar que significa "Cristo mendigo del corazón del hombre y el

hombre mendigo de Cristo". Qué gracia le ha sido dada, Señor Presidente!

Ahora finalmente tiene la gracia de comprender qué significa el dolor, el

dolor de este pueblo que veo arrastrarse cada dia hasta la clínica "San

Riccardo Pampuri", las casitas de "Belén" y "San Joaquin" y "Santa Ana",

pidiendo socorro.

 

La enfermedad es una gracia cuando se abre la razón al Misterio

reconociéndolo como el significado último de la vida. El dolor es una

gracia porque nos saca de las fantasías de nuestro orgullo y nos devuelve a

la realidad de la nada que somos : "Polvo somos y al polvo volveremos"

Qué bella foto! Una foto que describe toda la gran estatura del hombre

que, dándose cuenta de sus pies de arcilla, lo único que le queda es

entregarse a Aquel en el cual esta nuestra consistencia. Que bella foto,

Señor Presidente en la que se lo ve solo, sólo con Dios, sin aquellos

chupamedias que normalmente lo rodean, porque acuérdese, el poder no tiene

amigos! Mirándolo de rodillas , solo, delante del Santísimo, a cuyo lado

está una imagen de la Virgen, estoy convencido que se dio cuenta del vacío

del poder, de la ilusión, que se vuelve decepción, soledad.

 

Siempre me viene a la mente el protagonista de una novela italiana :"El

desierto de los Tártaros" . Era un capitán quien tenñia  la tarea de

controlar la frontera de una región de la gran Rusia con Mongolia. Toda su

vida se pasa esperando al enemigo contra el cual debía combatir. Finalmente

llega el momento de ejercer su poder : los Tártaros están por llegar. Drogo

-asó se llama el protagonista- está feliz, porque ve cumplirse el sueño de

su vida. Pero un imprevisto malestar lo tumba. Tiene que abandonar el

fortín e internarse en un sanatorio. Y será allí entre miles de dolores

que se dirá asi mismo : "Drogo, ahora si estás  solo, totalmente solo,

porque nadie podrá sustituirte en tu enfermedad y además hasta tu madre que

te ama intensamente, vive unos momentos del dia sin pensar en ti. Estas

solo, solo, terriblemente solo". El poeta Quasimodo escribe : "cada uno

está solo/sobre el corazón  de la tierra,/traspasado por un rayo de sol,/y

enseguida anochece"

 

Con los ojos fijos en aquella foto, rezo por Usted para que se recupere en

su totalidad, como hombre, como cristiano y como sucesor de los apóstoles.

No podemos olvidar, Señor Presidente, lo dicho por Jesús : "es mejor entrar

en el Paraíso con una sola pierna que ser arrojado al infierno con las

dos". "De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?" nos

recuerda el Evangelio. Nunca podré olvidar esa foto, porque es la

afirmación de la verdad y de la grandeza de cada hombre. Alli está solo

delante del Santísimo Sacramento, pero nunca como en aquel momento la

compañía de Dios ha sido tan evidente. Y es de alta compañía que todos

necesitamos, porque todos los que nos rodean y no vibran en la compañía de

Dios son falsos, aprovechadores y lo único que esperan como los buitres es

que las cosas se empeoren para devorarnos.

 

Pregúntese : cuántos de la gente que le rodea lo quiere de verdad?, pues

querer significa amar su destino último, significa dar su vida por la suya.

Leyendo los diarios que lées eran las preocupaciones de la mayoría de sus

colaboradores?. Duele pero repito : el poder no tiene amigos. Mientras que

nosotros que no contamos nada, todos los dias seguimos orando por Usted,

unidos con nuestros hijos enfermos terminales.

 

Le agradezco Señor Presidente, porque su enfermedad que lo llevó a ponerse

de rodillas en la soledad de una Capilla, solo en la compañía de Jesús,

José y María, ha sido para mi y para muchos amigos motivo de dolor, pero al

mismo tiempo es como un aguijón en nuestra carne que permite vivir

despiertos, porque cuando menos lo esperamos llega la hora de nuestra

salida de este mundo.

 

Una foto histúrica, porque describe la grandeza del hombre, su grandeza.

Viviendo todos los dias con los pacientes terminales , la muerte es parte

de mi respiro cotidiano y es bello ver cómo los más de 700 fallecidos ya

alcanzaron el cielo y se despidieron con la sonrisa en los labios.

 

"Pasa la Gloria de este mundo", CANTA LA IGLESIA. Lo que queda es el

testimonio de nuestro Amor a Cristo y al prójimo. La Virgen de la Asunción

le devuelva la salud para que pueda testimoniar cuánto Dios lo ama y Usted

pueda rodearse de amigos sinceros y llevar acabo aquellas iniciativas

politicas a la luz de la caridad, que permita a nuestro pueblo experimentar

una calidad de vida más humana. Que la Virgen, y lo digo de todo corazón,

le done una larga vida al servicio de Dios y de los pobres.

 

P.ALDO

 

--

"COMO DISCIPULOS Y MISIONEROS, VIVAMOS EN COMUNIÓN".

 

 http://palabrascerteras.wordpress.com/2010/08/23/finalmente-de-rodillas-delante-de-jesus-domingo-22-agosto-2010/

 

 

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