Renate Costa y su filme “Cuchillo de palo” disfrutan de un gran éxito a nivel internacional. La película relata la vida de Rodolfo Costa, uno de los 108 homosexuales perseguidos durante la dictadura estronista. La realización que estremeció a la Berlinale, en Alemania es una investigación que recorre las listas de la policía de la dictadura, que incluía a muchos homosexuales, entre ellos su tío.

Quisiéramos que nos hables de cómo surgió la idea de realizar un documental, sobre todo cuando tratas un tema familiar.

La idea surgió años después de la muerte de mi tío Rodolfo, a quien dedico el documental. Cuando él murió dijeron que falleció de tristeza. Fue mi tío artista, quería ser bailarín, fue modelo, era muy alegre, lleno de colores. Por eso esa respuesta me llenó de curiosidad ¿Es posible morir de tristeza? ¿Cómo fue la vida de una persona que muere por esta causa? Pasó el tiempo y fui conociendo más casos. Por ejemplo, en parejas que llevaban muchos años juntos, cuando el esposo moría, al poco tiempo le seguía la mujer. Con los animales se ve mucho este tipo de muertes.

Coméntanos sobre el argumento de tudocumental que, más allá de la historia, seguramente tiene un fin

La verdad es que no creo que el cine pueda “cambiar” la sociedad, pero sí que uno se puede expresar de manera audiovisual para expresar su reacción ante ella. José Saramago decía que él no escribía para agradar o desagradar, sino para desasosegar. Lo decía de forma irónica, pero es la forma que tiene el arte de romper con los viejos paradigmas de una sociedad. La nuestra sufrió una dictadura tremenda donde se rompieron muchos valores sociales que desde antaño honraban al paraguayo. El hecho, por ejemplo, de que un “pyragüe” tenga la potestad de informar al muy fuerte dictador o al régimen sobre tu vida íntima me parece algo terrible.

En el caso de las persecuciones a los homosexuales, la sociedad civil tuvo mucho que ver. En la primera represión, lectores del diario piden a Stroessner que “elimine la lacra social”. La gente pensaba que era una enfermedad que venía del exterior del país. Esto se puede leer hoy en la Biblioteca Nacional. O sea que el aparato represor tenía carta libre para perseguir y amedrentar a estos hombres, muchos de ellos, opositores políticos o enemigos del régimen o gente común, que nada tenía que ver con la homosexualidad. Se hicieron incluso dos listas.

La primera, en la cual llegaron a ser 108 hombres yo sólo la cito en la película. Esto fue en 1959. La segunda, que es la que toca la vida de mi tío y de cientos de hombres más, fue en el año 1982. Ésta fue repartida por oficinas públicas, colegios, universidades… la discriminación social fue inmensa.

¿Te encontraste con obstáculos para obtener los testimonio?

El haber aparecido en una lista fue algo muy duro, quizás lo más duro para todos los hombres nombrados en ella, porque pasaron a ser figuras públicas de algo que se consideraba vergonzoso. La lista contiene datos que violan la intimidad de algunas personas, tiene muchos datos falsos, supuestas delaciones y delaciones reales entre los mismos detenidos, direcciones, teléfonos, así que todo el mundo conocía ese aspecto de la vida que es de cada uno.

Fue una herida muy profunda en esos jóvenes, en muchos sentidos porque no podían denunciar lo que les pasaba, algunos sufrieron graves torturas físicas, psicológicas y sexuales, ningún abogado se animaba a tomar los casos y defenderlos. Una locura. Y encima de todo, se convertían en la vergüenza de la familia o perdían a sus amigos.

Muy fuerte. Esto hizo tanto daño que volver a hablar de la lista revive viejas heridas muy mal cicatrizadas y hablar de algo que duele, cuesta mucho. Hay gente que me dio su testimonio y no quiso que diga su nombre, pero sí que estuvieron dos meses detenidos y el trato fue inhumano. Estos casos son desconocidos para la sociedad actual, para mí es muy importante dignificar a las personas.

¿Cuál fue la reacción del público, de la prensa y de tus colegas europeos sobre “Cuchillo de palo”?

La misma trama, al ser documental, es una búsqueda de la verdad. Mi papá es uno de los personajes principales y aparece en varias escenas. Todo es real. La gente se identifica mucho en la forma en que mi papá y yo (que también aparezco) discutimos sobre por qué no me dejaron acercarme más a mi tío, conocerlo mejor. Son diálogos intensos que reflejan un cambio generacional. Yo le pido explicaciones. Él esquiva algunas, responde otras y calla cuando no puede más. “Cuchillo de Palo” es una película sobre la aceptación, que sólo se puede dar cuando el amor es incondicional. Esto suele pasar en las relaciones de padres-hijos. Es algo mágico, porque las cosas terminan funcionando a pesar de lo diferentes que somos unos y otros. Esta relación entre mi padre y yo es la que hace que la película sea tan universal. A todos nos cuesta hablar con nuestros padres de temas “delicados” y él fue muy valiente en ayudarme a hacer esta película y responder a todas mis inquietudes… o a las que podía.

Cuchillo de Palo” también retrata una sociedad, la de los ochenta, gente de la noche que conocía a mi tío. Ese mundo es tratado con mucho respeto, conocí a personas maravillosas, que me enseñaron y me enseñan mucho. Mi tío tuvo buenos amigos, muy divertidos, extravagantes, rompedores de los esquemas sociales en los que estamos encerrados.

¿Cuáles son tus expectativas del estreno en Paraguay? ¿Cómo crees que será la reacción del público paraguayo?

Tengo el apoyo de mis padres para el estreno. Sé que el mostrar la película en Paraguay puede dañar la sensibilidad de algunas personas, pero la hice con sumo respeto, con mucho cariño y con las mejores intensiones. Conozco nuestra sociedad, aunque tengo un pie en Barcelona, no despego el otro de Asunción y creo que el estreno va a ser muy emotivo, muy lindo. El espectador paraguayo está más abierto a nuevos lenguajes, las sociedades actuales necesitan historias sinceras y esta es una de ellas. Además se valora lo nacional y la trayectoria que está teniendo “Cuchillo de Palo” es muy buena. Para mucha gente es un orgullo, para otros, los que todavía se enquistan en la mentalidad anterior, será un choque. Es una película que toca una persecución, así que es duro conocer qué pasó, pero hace mucha falta. “Cuchillo de Palo” trata de dos temas tabúes, la homosexualidad y el abuso de poder en la dictadura, las aguas estarán muy movidas.

¿Qué ventajas tuviste al hacer el estreno mundial en Berlín? ¿Cuáles son las diferencias si estrenabas en Cannes o La Berlinale es uno de los mejores festivales del mundo?

Estuvimos en la sección oficial panorama, la más importante después de la Selección Oficial. Para nosotros fue un gran logro que sigue dando frutos. Además también estuvimos en Cannes, en una sección paralela pero oficial llamada ACID, que programan directores franceses. Ambos festivales son inmensos y le dieron gran visibilidad a la película. En los Festivales más pequeños, en todos los que fuimos hasta ahora, ganamos premios y menciones.

Es una bendición. Ahora irá a la Viennale (Austria), al Festival de Baldivia (Chile), nos confirmaron Goteborg (Suecia), también Noruega, Amsterdam, Polonia… Es un documental pequeño pero que a la gente le toca la fibra, les conmueve y eso es muy gratificante.

Quisiéramos que nos respondieras como profesional y, por otro lado, a nivel personal ¿cómo te sientes al culminar esta obra?

A nivel personal es una película muy difícil, donde pongo mucho de mí misma, de mi historia familiar, de mi forma de pensar. Realmente puse todo de mí y ahora estoy en un periodo donde me siento vacía. En silencio. Tengo la suerte de tener cerca a mi papá, de tener su aprobación, su cariño, todo su apoyo. A veces pienso que estaba predestinado, porque cada paso fue difícil de dar, a veces tardábamos muchísimo en empezar un rodaje, en conseguir un fondo, pero cuando todo parecía caerse por la borda, se abría la puerta.

A nivel profesional crecí mucho. Las productoras de Barcelona, que tomaron el proyecto, lo hicieron suyo y así cada persona del equipo. Tuve suerte, pienso. Estoy muy agradecida con toda la gente que nos ayudó. En Paraguay trabajar con Natalia Benitez, Victor Rocholl y Gabriella Zucolillo fue un placer. Y la entrada de Berta Rojas con una música en los créditos finales es el broche de oro. Agradezco también al Fondec y al Fodecica que me apoyaron siempre. Espero que gocen de buena salud y se siga filmando cada vez más en Paraguay

http://ea.com.py/%E2%80%9C%E2%80%98cuchillo-de-palo%E2%80%99-es-una-pelicula-sobre-la-aceptacion%E2%80%9D/#more-1740

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Anónimo

Entrevista a Natasha Rolón: “Una ley de cine debería ser prioridad para un pueblo sin imagen”

Aristides Ortiz ⋅

Natasha Rolón es una de las principales organizadoras del IV Festival de Cine Under del Paraguay, que se desarrollará del 8 al 10 de octubre que viene. Aquí ofrecemos una breve entrevista con ella, para saber algo más del festival y de sus ideas sobre el cine nacional. Cómo se origina la idea de comenzar a organizar el Festival Under en Paraguay…

En el 2006 vienen a Paraguay para un foro de artes parte del grupo creador del Festival de Cine Under de Buenos Aires. Ellos le comentan a Sebastián Yegros la idea. Sebas es un amigo con el que veníamos haciendo difusión de cine independiente. A partir de allí organizamos lo que seria el I Festival de Cine Under de Asunción, convirtiéndose así nuestra ciudad en sede transterritorial del circuito de cine Ander.

Y porqué organizas el festival, porqué te ocupa el cine. Digo, razones…

Porque la veo como una herramienta potentísima de pensamiento y conocimiento que convoca y permite a mucha gente observar otras miradas, otras realidades, otros sentires…

Cómo ves a la producción nacional de cine

Creo que goza de buena salud y que tanto las nuevas tecnologías como la apertura de la gente hacia lo que es el cine nacional, hacen que cada día más personas apuesten al audiovisual como expresión del arte.

Y el Estado, qué hace en esto de la necesidad de tener imagen nacional propia

Creo que para lo que se necesita hace todavía muy poco. Existen iniciativas desde ciertas instituciones como la Secretaría Nacional de Cultura que están apoyando iniciativas como la del Festival, pero se puede y debe hacer más. Una ley del cine que permita el apoyo y la promoción, y que ayude a la creación y producción de obras cinematográficas y artes audiovisuales, es algo que debería ser prioridad para un pueblo sin imagen. Además de apoyar la creación de una cinemateca nacional que ayude a la conservación de obras audiovisuales, que ya deberían ser hoy catalogadas como patrimonio histórico del país.

Uno se pregunta cómo, con tantas limitaciones, la gente igual hace cine en Py, a juzgar por la cantidad de producciones que se presentaron en el Festival…

Es verdad, nosotros quedamos gratamente sorprendidos cuando cerramos la convocatoria con tantos materiales. Claro que es bueno aclarar que uno de los participantes nos sorprendió con la cantidad de material que presentó; sin embargo, es de destacar que esto se ve en general, es decir la producción de material audiovisual en Paraguay ha aumentado, para mi, en los últimos 5 años. Y es así porque existe cierto apoyo de instituciones como el Centro Cultural de España que permite acotar o salvar ciertos costos altos, como por ejemplo el de post-producción. También está el hecho que se ha abaratado el costo de los dispositivos que permiten grabar en digital y con buena calidad.

Qué tipo de políticas del Estado faltarían para apoyar el crecimiento del cine nacional..

En primer lugar creo que aquí falta todavía igualdad de oportunidades para estudiar cine. No existe universidad estatal que tenga la carrera. Solo las privadas tienen y son carísimas. Diría que la creación de una carrera audiovisual en la UNA ayudaría muchísimo a preparar gente que haga cine con todo el conocimiento que se requiera.

También aprobar la ley de cine que ya tiene un pre-proyecto según sé. Igualmente, crear una institución de cine al igual que existe en otros país y que se preocupe y ocupe de velar por los intereses de quienes trabajamos de alguna manera en el ámbito del cine.

Cuál es la diferencia entre el cine comercial y el cine alternativo…

Creo que bastante a menudo se tiende a asociar al cine comercial con el cine de Hollywood, y la verdad para mí esto se acerca bastante a la realidad (considerando las estadísticas) Pero en honor a la verdad el cine producido por esa ciudad creo que no es el único comercial. Hoy día los ingleses, japoneses, alemanes, etc. también hacen cine comercial, pero claro que no a la escala de los norteamericanos. El cine comercial per se se define como aquel que busca o tiene como su primer objetivo el lucro, o siendo más prácticos, el mayor éxito en taquilla para obtener la mayor rentabilidad económica. De por sí no es que el cine alternativo no busque obtener ganancias económicas, porque finalmente es el producto del trabajo de un montón de gente. No se puede ser tan ingenuo y pensar que la gente que hace cine no necesita del dinero para vivir. Por supuesto que sí lo necesita. Sin embargo, el cine de arte para mí es un cine más comprometido, como su nombre mismo lo dice, con lo artístico, lo estético, lo social, lo político; es decir, busca relacionarse con aspectos mucho más profundos que el mero entretenimiento y el dinero. Hay otras diferencias pero la principal para mí serian esas.

Dame, para terminar, dos de tus directores preferidos, uno nacional y otro de afuera

Que pregunta difícil para una cinéfila!! Y me parece poco 1 y 1…..De los extranjeros Emir Kusturica y uno que he conocido no hace mucho: Kim Ki Duk; de los nacionales, Miguel Agüero y Galia Giménez.

Gracias

Fecha: 01/10/2010 11:00.


Anónimo

ELOGIO DE “CUCHILLO DE PALO”
Luis Ortiz Sandoval ⋅
Esta es una nota simple para compartir una impresión. Una impresión de una película, Cuchillo de Palo, dirigida por la directora de cine paraguaya, Renate Costa y recientemente estrenada en Francia. Acabo de regresar de verla, quizás tan conmovido como absorto. Y fue significativo de haberme encontrado, durante la proyección, sentado al lado de Delicia Villagra, insigne ex-exiliada política paraguaya, y de Laura Moreira, hija de otra compatriota otrora acechada por el destierro stronista.

La película trata de las circunstancias extrañas en la que muere Rodolfo Costa, el tío de Renate, en los años ’80. Éste era hermano de su padre y fue una de las personas que durante la dictadura de Stroessner formaba parte, por razones de su orientación sexual, de la “Lista de homosexuales” de la Policía stronista, conocida como la tristemente célebre “Lista de los 108”.

Cuchillo de Palo sigue las huellas, a través de la técnica documental, de varias personas que conocieron a Rodolfo, empezando por su mismo hermano, el padre de Renate, de manera a relatar la vida y el contexto en que él tuvo que sostener su opción sexual al mismo tiempo de mantener los lazos con la sociedad de su época. Durante todo el transcurso del film, la magistral puesta en escena de los prejuicios de los que era víctima un grupo de ciudadanos en una época tan oscura, permite mostrar la lógica política con la que el régimen autoritario perseguía y reprimía todo lo que era contrario a la moral dominante.

La mirada del film sobre un fenómeno como la homosexualidad es aguda y bien contextualizada; fenómeno tan sensible como espinoso, sobre todo en una sociedad en que el mismo está marcado por el prejuicio, la sospecha y el ostracismo. Mirada nada fácil aún hoy cuando en nuestros propios ámbitos familiares, los prejuicios contra la homosexualidad se develan como condena inmisericorde en amalgama con la estigmatización.

El relato de Renate Costa no cae en el reproche, en la apología ni en el fácil relativismo moral. Cualquiera de estas salidas podían, para la directora, constituir el riesgo de caída en una pose “bien pensante” o “políticamente correcta”. Ella, por el contrario, escapa a toda suerte de maniqueísmos, tan fáciles como caros a la demagogia política y cultural. El relato de la historia que Costa nos presenta, es un relato incisivo porque se desenvuelve en su misma historia familiar, donde yacen elementos de una sociedad que alberga después de muchos años, el prejuicio y la intolerancia como criterios de relación entre las personas.

Su mismo padre, que no está “a favor” ni “en contra” de la dictadura, adhiere sin embargo a una concepción moral que fue funcional al régimen dictatorial y de la que él mismo no tiene la exigencia de problematizar. La lectura de la realidad, por su padre, es una lectura serena y prudente, no calumniosa ni fanática, pero sí convencida de que las identidades sexuales, la relación con el cuerpo, y en fondo, las relaciones sociales, deben basarse en premisas indiscutibles, ya inscriptas en la biblia, en la tradición, o en quién sabe qué otros dogmas preestablecidos.

La obstinación -inconsciente sin duda- del padre de Renate, por borrar el pasado que envuelve la situación desgarradora, tan íntima como insondable por la que atravesó su hermano (y en fondo, él mismo y su familia), es la sutil analogía de una gran parte de la sociedad que se resiste a dialogar consigo misma y de interrogarse sobre el origen de sus actuales problemas. La cineasta, que no escatima en mostrarse a sí misma doliente y a su vez condolida con las angustias de su extinto tío, reconoce en el camino de la interpelación, la única vía certera para recomponer un vínculo profundo con su historia personal y la de su país.

En el intento de comprensión entre Renate y su padre, se halla una profunda tensión que la película logra captar de manera delicada y hasta poética, punto donde asimismo alcanza los momentos más sublimes. Y es que este intento no puede soslayar el dolor tan profundo como inevitable que cierne la relación de padre e hija, de dos generaciones que se encuentran juntas ante la sombra de la incomprensión al mismo tiempo que ante el desafío del entendimiento mutuo.

En los diálogos de Renate Costa con su padre están los diálogos posibles de un país; un diálogo incisivo sobre su historia y sobre el origen sinuoso de un proyecto democrático que se resiste a emprender. Surgen en la trama de Cuchillo de Palo, la ternura y el afecto como principios hermenéuticos centrales para comprender la sociedad y comprendernos a nosotros. Porque si nos preguntáramos cómo fue la sociedad paraguaya cuando por la violencia y el miedo estaban proscriptos la ternura y el afecto, confinados al “patio trasero” de la esfera íntima, es cuando podemos comprender cómo vivimos hoy la tolerancia y el respeto, el diálogo y también el disenso; en fondo, cómo compartimos hoy, sin temor ni amenazas, un espacio público que se pretende plural, una vida democrática.

Es ese miedo el que se resiste a perecer en Paraguay. País donde lo que estaba permitido y lo que estaba prohibido sentir, pensar o creer, estuvo durante tantos años estrictamente controlado por la fuerza. País donde se señalaba en los homosexuales, en los comunistas, en los campesinos o en los “indios”, los males que era necesario “erradicar”. Aún hoy ese miedo tiene nombre de izquierdistas, campesinos, homosexuales o indígenas. Es decir, todo lo que “es reprobable ser” y contra lo que hay que combatir.

Como muchos otros paraguayos, creo que el olvido y la indiferencia son las más brutales de las torturas en nuestros días. Ese olvido cínico, que pregona que enterrar el pasado, los dolores que padecimos y las heridas que no cicatrizaron, es la mejor manera de curarnos. Mientras que, como decía Ciorán, “olvidarnos del origen de nuestros males es darles rienda suelta para que sigan su curso, causando más mal”.

Renunciar a comprender el origen de las contradicciones que aún hoy aquejan nuestra sociedad, construidas en el transcurso de la historia y sedimentadas de una generación a otra, es la manera más eficaz de evitar poner cimientos firmes y fundamentos verdaderos para construir una sociedad nueva. Es como dice el adagio guaraní y que se corresponde muy bien con el título del film: “ñambo kyse yvyra ñande democracia pe”.

Sobre esto Renate Costa nos ofrece una lúcida y magistral reflexión.

Fecha: 07/10/2010 10:55.


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