ENCUESTA DEL CLUB ECONÓMICO DE PRICEWATERHOUSECOOPERS

La “competencia” también dio un salto importante en la última medición de la consultora.

  • Por: Alfredo Schramm

Pasada la crisis y la incertidumbre respecto al futuro económico, los empresarios volvieron a descargar toda su artillería contra el Gobierno.

La 12ª Medición de la Encuesta de Negocios del Club Económico de PricewaterhouseCoopes revela que la corrupción volvió a constituirse en el principal factor que frena los proyectos de crecimiento de las empresas en Paraguay.

La encuesta se aplicó a 166 empresas que operan en el mercado local entre los meses de junio y julio pasados en donde el 10,7% de los entrevistados colocó a la corrupción en el primer lugar entre los factores limitantes de sus respectivas actividades. En la medición anterior; la incertidumbre en el entorno económico ocupaba este lugar con un 12,6%,  indica el documento de  Price.

 

El estudio también cita a la mala calificación de la mano de obra (9,5%); la competencia (10,1%); el contrabando (9,3%); la falta de confianza en la política económica (8,7%); infraestructura inadecuada (8,1%); regulación laboral inadecuada (8,1%) y a la escasez de insumos (4,6%), como factores que atentan contra los proyectos de expansión de las empresas.

 

MÁS COMPETENCIA

 

Un dato resaltante es que el factor “competencia” es uno de los que trepó en el ranking de desventajas para las empresas al pasar de 8,7% al 10,1%, segundo mayor de freno a las actividades empresariales y lo cual da la pauta que el propio mercado se volvió más competitivo con la recuperación de la demanda de las familias paraguayas.

 

No satisfacen

 

El actual Gobierno nunca terminó por convencer al sector empresarial. En el Ejecutivo, donde se tienen las riendas de la administración financiera del país, no se vislumbra un clara intensión de llevar adelante reformas en los vetustos ministerios y entidades como la Industria Nacional de Cemento (INC) que en la práctica inhiben el crecimiento económico. Ni hablar de la estructura del Presupuesto de la Nación, en donde los gastos en salarios a estatales siguen acaparando el mayor porcentaje del impuesto que paga la gente.

 

En el Legislativo, se arreglan pactos de acuerdo a mayorías coyunturales y en base a intereses propios, mientras que el Poder Judicial encabeza la nómina de instituciones menos confiables para la ciudadanía, vasta con mirar los fallos, para darse cuenta del porqué.

 

Comentarios  Ir a formulario



Anónimo

Contra la corrupción, recuperar la democracia



Ignacio Ramonet denuncia que Eric Woerth, ministro de trabajo de Sarkozy sospechoso de corrupción, es quien pilota la reforma francesa de las pensiones que empobrecerá a millones de asalariados. Actuación neoliberal y posible corrupción. No es casual.

En España no cesa la corrupción, sobre todo urbanística. Los presuntos corruptos son militantes destacados y dirigentes del Partido Popular (los neoliberales españoles), no exclusivamente pero sí mayoritariamente. En Italia, según su Tribunal de Cuentas, las actividades corruptas en el Estado crecieron un 150% en 2009. Y su muy neoliberal primer ministro no está en prisión porque su mayoría parlamentaria hizo aprobar leyes que le han dado inmunidad e impunidad. Y en el mundo, aumentan la manipulación de contratos públicos, malversación de fondos, fraude fiscal, blanqueo de dinero criminal... Los neoliberales propugnan que no haya reglas para el capital (en aras del crecimiento, dicen), pero sin reglas ni control florecen corrupción y fraude. Hoy ya sabemos que la corrupción es un pilar del capitalismo neoliberal.

En los últimos veinticinco años, la producción de bienes y servicios ha sido sustituida por una economía especulativa. Este capitalismo de casino ha enriquecido obscenamente a una minoría, creando al mismo tiempo cotas de pobreza y desigualdad nunca vistas. Capitalismo financiero, especulativo y corrompido, no lejano de la economía criminal organizada, que crea un mundo corrupto donde proliferan negocios sucios, recalificaciones urbanísticas delictivas e implacable especulación financiera con demoledoras consecuencias para millones de personas...

El neoliberalismo ha enquistado la corrupción y secuestrado la democracia. Una corrupción que prostituye la acción política, como ya ha pervertido la economía, y contamina los valores democráticos.

José Vidal-Beneyto en su libro póstumo sobre la corrupción de la democracia asegura que si “la principales fuerzas políticas se ponen de acuerdo para timar a los ciudadanos se desacredita la democracia”. Que es lo que ocurre en nuestros días.Y cuando la democracia se desacredita, los ciudadanos dan la espalda a la política, crece la abstención electoral y crece electoralmente la derecha más peligrosa. Está sucediendo y no es broma. No olvidemos que Hitler fue el más votado en las elecciones de Alemania en 1932 con un 37% de sufragios.

La corrupción no atajada es la muerte de la democracia.

Por otra parte, la imposición del dogma económico neoliberal con sus fusiones, desregulaciones financieras, privatizaciones y deslocalizaciones empresariales ha generado la crisis e instalado un desempleo incesante e insoluble. La fusión de Iberia y British Airways, por ejemplo, supone miles de despidos, mientras directivos y ejecutivos de ambas empresa se aumentan el sueldo un 56%.

Los asalariados, trabajadores autónomos y pequeñas empresas se han vuelto más vulnerables. La inseguridad presente y la incertidumbre ante el futuro generan miedo y, como recuerda Vidal-Beneyto, empuja a la ciudadanía a olvidarse de la acción colectiva y a refugiarse en contravalores perversos como la seguridad ante todo o la identidad patriótica, religiosa o de grupo.

La corrupción ha alcanzado también a los medios de comunicación. Propiedad de los nuevos amos del mundo, en ajustado término de Ramonet, ocultan o maquillan los problemas y a sus responsables, falsean la realidad y entierran la opinión pública con la colaboración imprescindible de periodistas serviles, políticos arrodillados y pensadores mercenarios. La información, a la que la ciudadanía tiene derecho, ha sido sustituida por la banalidad, la manipulación y la persuasión. Y periodistas y analistas críticos son ignorados y marginados por los grandes medios.

El resultado es una demagogia instalada, la ciudadanía de espaldas a la política, la disolución de la ética democrática y el aumento de la abstención. Uno puede pasar de la política, pero la política nunca pasa de uno; sobre todo cuando está en manos de servidores del dogma neoliberal.

Hemos de recuperar la democracia que la minoría privilegiada neoliberal y sus sirvientes han secuestrado. Y hay que hacerlo defendiendo los valores democráticos. Contra el individualismo feroz, contra la negación de lo público, contra el enriquecimiento como objetivo prioritario. Hay que recuperar la decencia ética, la solidaridad, la acción colectiva y el altruismo.

No hay democracia por votar cada varios años. La democracia es, ante todo, un proyecto ético de valores sociales y morales que hacen legítimo el ejercicio del poder por los representantes de la ciudadanía.

Es preciso recuperar la democracia antes de que la minoría rica la corrompa del todo.



Xavier Caño Tamayo

Periodista y escritor

Fecha: 13/11/2010 07:37.


Anónimo

Deslocalizada y secuestrada por el mercado



La producción progresivamente deslocalizada hacia el Este, hasta llegar a China, la “fábrica del mundo”, ha desembocado en la formidable paradoja del mayor país comunista del mundo, el gran país capitalista.

Por otra parte, el talento se ha estado deslocalizando hacia el Oeste durante décadas. Europa ha realizado considerables esfuerzos en fomentar becas y ayudas (pre-doctorales, post-doctorales...) pero, luego, debido en buena medida a procedimientos menos flexibles que los norteamericanos, son muchos miles los científicos, especialistas en las más diversas materias, que han aceptado ofertas de Estados Unidos, sobre todo.

También en defensa estamos “parcialmente deslocalizados” al otro lado del Atlántico (Norte).

Y en Europa nos hemos quedado con los servicios y con las “burbujas”, padeciendo de forma particular los “efectos colaterales” de la globalización plutocrática.

Los financieros nos dominan y los representantes del gran capital, bien aposentados y guarecidos de la tormenta, se limitan a repetir, con desesperante monotonía, que tienen soluciones mientras miran hacia otra parte.

Ya lo advirtió el Presidente Bush en noviembre de 2008: “la solución a la crisis es economía de mercado, libre mercado, libre comercio”. ¡Qué error -lo he subrayado en diversas ocasiones- cometió la Europa sometida y timorata cuando acudió presurosa en la fecha mencionada a Camp David, ya elegido Obama, para que fuera el Presidente norteamericano en funciones quien “liderara” la recuperación de la quiebra financiera (y democrática, y política, y medioambiental, y ética...).

Y así, el G-20, en lugar de las Naciones Unidas, ordenó el “rescate” con fondos públicos de las instituciones financieras, la mayoría privadas. Ahora el sector público tiene un déficit enorme. Y recortar sus presupuestos, incluidos los relativos a políticas sociales. El mercado acorrala a la política, uniformizando las distintas opciones ideológicas.

Europa, como el mundo entero, se halla secuestrada por el mercado. Se anunciaron medidas de regulación e inmediata eliminación de los paraísos fiscales. Pues bien: sigue la desregulación; siguen los paraísos fiscales; siguen las “evaluaciones” o “clasificaciones” sesgadas, interesadas, parciales, oportunistas.

Europa, a los pies de los caballos. En lugar de dominar, como buenos jinetes, el poder desbocado del mercado, estamos a sus pies.

Occidente ha aceptado la progresiva marginación de las Naciones Unidas. Ha olvidado los principios democráticos, los Derechos Humanos y la grandeza de su mestizaje. Ha abrazo el mercado y se está dejando influir en exceso por el colosal poder mediático. Y -ver el caso de Suecia- son los ultras los que, contra todo pronóstico, se están beneficiando de la crisis. Brotes de xenofobia, de intemperancia, están erosionando los pilares socialdemocráticos que durante tantos años fueron referencia.

Pero están germinado -el ciberespacio es especialmente relevante a este fin- semillas de movilización plantadas desde hace años, en tiempos de resistencia y prospectiva.

Y cada vez se sembrará más y más hasta completar los surcos, que pondrán al alcance del poder ciudadano los medios para la acción. El cambio vendrá de la ciudadanía, cansada de sometimiento y postergación. No pasarán muchos años que pretenden prolongar quienes, azorados, intentan eliminar la educación ciudadana de todos.

Llegará el momento de “los pueblos”, tan lúcidamente previsto en La Carta de las Naciones Unidas. Se exigirá la regulación de los mercados; que se procuren fuentes alternativas de ingresos (tasas sobre las transacciones electrónicas, por ejemplo; el cierre de los paraísos fiscales; medidas urgentes sobre el medioambiente, para protegerlo especialmente de procesos potencialmente irreversibles; reducir el gasto militar y en armamento, elaborando nuevas estrategias y máquinas apropiadas para la nueva naturaleza de los conflictos.

Sólo de este modo, terminará el secuestro y emergerá la Europa como referencia de la gobernación democrática a escala mundial.

En lugar de desprestigiarlo, procuremos fortalecer el liderazgo político en la Unión Europea. Para que resista y supere el acoso intolerable de los mercados, en manos de muy pocas manos, del “gran dominio”. Para que “relocalice” los tipos de producción que estime más adecuados. Y promueva la I+D+i en la Unión Europea, “relocalizando”, también los “cerebros” en sus territorios. Que diseñe y ponga en práctica su propio sistema defensivo. Alianzas, sí. Dependencias, no.



Federico Mayor Zaragoza

Presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex Director General de la UNESCO

css@solidarios.org.es

Fecha: 13/11/2010 07:38.


Añadir un comentario



No será mostrado.