• Andrés Granje.

El extinto integrante de la Corte Suprema de Justicia, el eminente y bien recordado jurista, Carlos Paciello, contó una anécdota en que sintetizaba lo que para el debe ser  la confiabilidad que  inspire una administración de justicia, Señalaba que un campesino Holandés estaba labrando su tierra, pasa un conocido y le dice, si que hacía trabajando el día que en los tribunales , se decidía a quien pertenecía las tierras que cultivaba y que estaba en disputa con otro vecino, a lo que el campesino respondió, - y yo para que voy a ir, para eso están los jueces y abogados, son ellos los que deben decidir a quien de nosotros corresponde, los que ellos digan esta bien, ya me van a informar que resolvieron, demostrando la ciega confianza en los miembros del tribunal.

Lamentablemente en nuestros jueces y nuestros tribunales no existen ninguna confianza, por parte de la población, es el mal mayor de todos nuestros males institucionales, por desgracia nuestra administración de justicia, no es amparo ni reparo de nada, ni de nadie, no es el muro donde se estrella la prepotencia, la soberbia o la injusticia, el lugar donde encuentra justo castigo la maldad, el crimen, el despojo artero,  al contrario es la fuente de iniquidades contra los mas desvalidos donde se pone en practica tortuosos procedimientos para perpetuar las desigualdades los abusos.

 

Si queremos el cambio verdadero en el país debemos apostar al cambio estructural de la administración de justicia, no solamente de nombres en cargos cumbres, sino repensar el modelo de justicia que necesitamos para el país. En ese sentido la ciudadanía debe apoyar los intentos que comienzan desde el poder Ejecutivo, para cambiar la administración judicial. Pensamos que la sociedad tiene mucho que expresar sobre el tema, debe estar alerta a lo que decidan sus representantes, las movilizaciones y manifestaciones pacificas y constructivas deben ser los métodos que se utilicen para patentizar el interés ciudadano.

 

Sabemos que el trabajo de selección será arduo, pues el simple cuoteo político como manda las leyes vigentes, no es garantía de una selección de los mas probo, se debe encontrar mecanismo que aseguren que se elijan a los mejores, por un sistema que permita a estas personas la libertad de actuar libremente dentro de su leal saber y entender, sin presiones de los padrinos políticos que le colocaron en el cargo, como hoy sucede en nuestra justicia y que marca el grado de sujeción  de un poder a otro, lo que está expresamente prohibido por nuestra constitución.

 

Como nunca, los vientos son  favorables a nuestra nación, una serie de factores coyunturales regional y mundial ayudan a un crecimiento que puede ser sostenido en el tiempo, si podemos lograr mejorar la calidad de nuestras instituciones, afianzar nuestro sistema democrático, brindando seguridad jurídica a todos, lo que atraerá las inversiones, entonces este despegue será mucho mas fácil y rápido, de otra forma  pasado el fulgor seguiremos en nuestra misma mediocridad  llena de imprevisibilidades,  lamentándonos  una vez mas de otra magnifica oportunidad perdida.  

 

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