Caminos

Las noticias que vienen llegando de Paraguay, no sólo preocupan, sino que demuestran cabalmente que en los procesos históricos los acontecimientos que trazan la vida de una nación no ocurren por casualidad, ni son frutos de situaciones mágicas o fortuitas. .

Cuando Fernando Lugo llegó a la primera magistratura de su país, lo hizo con la fortaleza de los votos pero con la debilidad intrínseca de tener muy pocos legisladores propios y con funcionarios en el aparato del Estado designados por partidos políticos que integraban la coalición de gobierno. El caso más emblemático fue el de su vicepresidente Federico Franco que permanentemente instala el tema del “juicio político” al Presidente, cada vez que éste anuncia alguna medida que signifique un cambio en las relaciones de poder allí existentes.

 

Resulta también necesario recordar que después de décadas de dictadura y de gobierno del Partido Colorado; Fernando Lugo se encontró con un Estado desvastado, con miles de sus compatriotas viviendo en extrema pobreza y con una imagen de su patria –como él mismo reconociera hace pocas semanas – totalmente deteriorada.

 

A pesar de todas estas dificultades el Gobierno paraguayo ha buscado insertarse en la UNASUR y asumir un rol más protagónico en el MERCOSUR. Conviene recordar la campaña de algunos grandes medios de comunicación preguntándose de qué servía la participación del país en ese enclave regional. Los 700 millones de dólares para el desarrollo eléctrico del país han sido algunas de las respuestas de sus pares mercosureanos a esos interrogantes.

 

La renuncia del Ministro de Defensa y el recambio de los Comandantes en Jefe del Ejército y la Marina y del Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, en los últimos días expresan los niveles de contradicción y de presión existentes no sólo en el seno del gobierno, sino en el conjunto de la sociedad paraguaya.

 

Hay, sin embargo, que resaltar que mientras en la región se profundizan los procesos democráticos y se respetan los resultados electorales – los casos de Chile y Colombia – son dos buenos ejemplos de ello; las derechas latinoamericanas reafirman su actitud de desestabilización; lo que no consiguen en las urnas, lo tratan de lograr vía golpes de Estado como en Honduras destituyendo a Manuel Zelaya o fracasando en el de Hugo Chávez en Venezuela , actitudes segregacionistas en Bolivia o Ecuador, o intentos desestabilizadores de sectores sociales que las representan, como en Argentina en el 2008 con el paro patronal del campo.

 

En la situación paraguaya esto se complementa con denuncias falsas, iniciación de acciones judiciales a ministros y funcionarios, un persistente bloqueo de políticas e iniciativas del Presidente en el Parlamento (no aprobó la designación del Embajador en nuestro país, por ejemplo); y desde que se conoció la enfermedad del mismo, se inició una campaña de prensa sistemática por instalar que no estaba en condiciones de gobernar. Todo esto en el marco de una creciente militarización del país.

 

Es necesario, a su vez, resaltar el compromiso de muchas organizaciones de la sociedad civil del país hermano por la democracia y la paz, y la necesidad de estrechar esfuerzos entre todos los países de la región para evitar que esta actitud de la derecha se concrete en un quiebre del orden constitucional.

 

Desafíos que, sin dudas, son parte del nuevo contexto suramericano y que por lo tanto implican reconocer las estrategias y los planes que los Estados Unidos tienen para la región.

 

Publicado en la Edición del Jueves 23 de Septiembre de 2010.-

http://ecaminos.org/leer.php/6680

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