• Benjamín Fernández Bogado

Es tiempo de un nuevo grito que espante los fantasmas autoritarios de quienes se creen dueños de la única y revelada verdad.

En la recordación del bicentenario de nuestras independencias de España aún perviven dramáticamente los temores al ejercicio de una libertad responsable, la consolidación de instituciones democráticas, una justicia real y una notable limitación para administrar la divergencia sin intolerancia ni ataques.

No nos hemos independizado de los miedos a vivir en libertad y varios gobiernos siguen actuando como los antiguos administradores coloniales a pesar de invocar a los próceres de la independencia en discursos demagógicos y poses altaneras.

La prensa  sufre cierres, amenazas, ataques físicos y verbales y decenas de periodistas pagan con sus vidas la publicación de historias sobre corrupción, crímenes y narcotráfico.

 

Nadie quiere escuchar lo que no le gusta y actúan en consecuencia, a veces creando leyes para conculcar libertades y en otras, demostrando nítidamente el carácter autoritario de regímenes que se dicen democráticos.

 

La libertad de expresión está amenazada en  América Latina por gobiernos incapaces de entender que la libertad de uno se explica, se consagra y se enriquece en el otro. No hay libertades que se perfeccionan individualmente. Ellas se proyectan en el otro y se enriquecen con el otro.  Es intolerable que un gobierno grite, golpee, atemorice la libertad del otro creyendo que con eso consagra la suya. Ese es el comienzo de la pérdida de libertad  y el inicio de un periodo de conflictos, ataques y guerras que muestran la impotencia de no haber hecho uso de esa libertad de expresión para dirimir pacíficamente los conflictos.

 

Este lunes 17 de agosto en  México se conocerá el mejor documento en la región sobre la trascendencia de ese derecho fundamental consagrado en el artículo 19 de los derechos del hombre.

 

El “Compromiso con la libertad de expresión. México 2009” es el resultado del trabajo de especialistas que enriquecieron con críticas y comentarios un documento que provocativamente lleva el nombre de ‘Compromiso’.

 

Los que lo firman están comprometidos a ensanchar su valor y trascendencia porque no es casual que todavía hoy tengamos aprendices de dictadores que se llenan la boca con proclamas libertarias, pero son incapaces de  tolerar la libertad de expresión del otro, derecho fundamental  para crecer y desarrollarse.

 

Veremos cuántos líderes políticos  se comprometen en hacer de esa libertad un proyecto trascendente, motivador y enriquecedor. Los mismos valores que soñaron los patriotas americanos hace 200 años y  que hoy curiosamente lo reivindican quienes muestran la intolerancia mas zafia para conculcar esta libertad fundamental. Es tiempo de un nuevo grito continental que espante los fantasmas autoritarios de quienes se creen dueños de la única y revelada verdad.

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