• FRANCISCO GARCÍA PÉREZ

No sólo está de actualidad el hermoso Paraguay por haber roto su presidente Fernando Lugo los larguísimos años en el poder del ultraconservador Partido Colorado. También se está llenando internet del desparpajo en el hablar de ciertos políticos «colorados» y otros personajes que, por su gracia en las equivocaciones, quisiera glosar aquí. España, Paraguay, en todos lados cuecen solecismos.

En pleno fragor del discurso, uno de ellos proclamó: «Perón quemó Roma», lo que parece a todas luces incierto y menoscabo de Nerón, a pesar de lo mucho que se multiplicaba en sus quehaceres el general argentino. No habría que mostrarse muy exaltado al hablar en público, pues, en caso contrario, corre el político el riesgo de decir lo que piensa, como al líder al que se le escapó: «¡Por fin tenemos un presidente que no es tan corrupto!», donde el adverbio «tan» aparece como suavizador de «corrupto» y no como ponderador: ya se sabe que los políticos son corruptos de por sí, pero voten al nuestro, que no lo es tanto, qué barbaridad. Observen ahora en qué queda el popular «ni un paso atrás ni para tomar impulso» castrista en boca de alguien muy confuso de coordinación y movimientos: «A veces hay que dar un paso al costado para avanzar tres al frente». Dijo otro que «dentro del Partido Colorado cada uno tiene su talón de Ulises», y digo yo que talón de Ulises, de Aquiles (lo correcto) y hasta talonario, muy útil para quien afirma que va «a gobernar con codicia limitada», nada de pasarse. Más proclive al inglés y a la comida basura que al latín se mostraba quien propuso: «Para analizar este problema tenemos que constituir una comisión hot dog», queriendo quizá decir «ad hoc», vayan ustedes a saber. Me gusta el senador Riquelme, pues, no habiendo leído a Lope de Vega, toma el refrán pero se inventa al protagonista: «A la oposición nada le gusta, nada le conforma. Los opositores son como el perro de don Ortellado. No comen ni dejan comer». ¿Sería don Ortellado hortelano y va a resultar que la cita estaba bien? Tal es la variedad expresiva de ciertos próceres que espetan desde frases enigmáticas y anacolúticas y asindéricas («la primavera no se hace solo, una golondrina tampoco») hasta neologismos redundantes, «y lo que le hicieron al general Oviedo es una patralla, una verdadera patralla».

Hermoso y angelical país el Paraguay «colorado» según el que fuera vicepresidente Argaña. Salió de su despacho tras haber disparado en él la dirigente de su partido Ña Deló cuatro tiros, reunió a los periodistas y resumió así la balacera: «Sólo fue una conversación fraternal entre correligionarios». Menos mal que eran hermanos y del mismo bando.

 

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009052800_66_761357__Cultura-Guay-Paraguay

 

 

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