• Carlos Rodríguez

¿Es posible un golpe de Estado en Paraguay? No nos arriesgaríamos a decir que no. Si bien el contexto internacional no es favorable a aventuras políticas de este tipo, cotidianamente estamos viendo en el contexto local un golpismo solapado de mensajes dramáticos sobre la presunta instauración en el país del socialismo del siglo XXI con sus supuestas propuestas de miseria, injusticia, terror y muerte.

Nosotros no vemos razones para tanto dramatismo pero los sectores conservadores paraguayos que se enriquecieron y fortalecieron durante los 60 años de corrupción y monopolio del poder en manos del Partido Colorado, hoy nos plantean una perspectiva de desgracias y llantos con el nuevo gobierno surgido de las elecciones del 2008.

Perfiles legaloides

Un golpe en Paraguay no se lo haría de un modo clásico y duro sino que como ya se hicieron ensayos, hasta tendría perfiles legaloides.

Se habla por ejemplo de la figura del “Juicio Político por mal desempeño” y todos sabemos que “mal desempeño” es un término extremadamente amplio para la inagotable imaginación de los políticos.

 

Relativamente fácil

No es que el Gobierno de Fernando Lugo sea desastroso. No es un gran gobierno pero lejos está de ser el peor y para los conservadores que tienen mucho poder económico y condiciones de aliarse a sectores políticos opositores a Lugo, resulta relativamente fácil recurrir a maniobras para cambiar el gobierno.

Si se toma en consideración que el Poder Judicial es el mismo que nos legaron los corruptos gobiernos colorados y responde a quienes han sido desalojados del poder político y no se acostumbran a vivir en la llanura, es fácil ver que el escenario institucional es complejo para el gobierno de Lugo.

 

Componendas preparatorias

Lo que ocurrió hace una semana con la elección del Presidente del Senado que también es Presidente del Congreso, nos da una clave.

Se produjeron pactos que no se cumplieron, compromisos que se pisotearon, maniobras raras que finalmente recayeron en el nombramiento inesperado de Miguel Carrizosa, líder conservador del Partido Patria Querida.

Las raras maniobras para elegir al Presidente del Congreso no respondían a un denodado esfuerzo de los políticos para servir mejor a la nación sino que los distintos grupos buscan posicionarse de la mejor manera en preparación de un eventual cambio de gobierno antes de tiempo.

El Presidente del Congreso es tercero en la sucesión del poder. Si lo quitan de en medio a Lugo, le sucede el Vicepresidente pero si eventualmente Federico Franco se ve obligado a convocar inmediatamente a elecciones, debe dejar el cargo de Presidente para atender su campaña electoral porque tiene pretensiones presidenciales y entonces asume el Presidente del Congreso.

 

Hecho consumado

Los políticos paraguayos no se caracterizan por defender los intereses de la sociedad sino que sus propios intereses.

Si la elección de Lugo fue decidida por 800 mil personas, menos de 100 poderosos política y económicamente hablando, pueden tomar decisiones que respondan a sus propios intereses y no a los de la sociedad toda, en cuyo caso un buen día podemos amanecer ante un hecho consumado para lo cual, los ciudadanos no hemos sido consultados.

 

La lección de Honduras

Nos parece alentador que lo países del mundo presionen a los golpista de Honduras para que el país retorne a los cauces institucionales luego del golpe de la semana pasada. Sin embargo los esfuerzos serán insuficientes si no se logra el objetivo.

Creemos fundamental que el mundo presione más intensamente contra los golpistas, no sea que lo que pasa en Honduras y pierde la democracia, sirva como banco de pruebas para los golpistas que nunca faltan por estas comarcas.

http://rescatar.blogspot.com/

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