• Andrés Granje.

Lo comprobado en el Penal Mayor de Tacumbú es gravísimo, debe ser castigado con todo el peso de la ley, no existe nada que pueda mitigar el tenor del descubrimiento, pornografía infantil en el penal, todas las excusas que se argumentan, a favor de los implicados y de las autoridades de la penitenciaria no tienen, peso o valor ante la magnitud de los hechos comprobados con la presencia de los agentes fiscales y jueces en las celdas de la cárcel.

Que no hubo violación, que las niñas entraron por gusto, que presentaron cedulas falsas, todas estas argumentaciones esgrimidas en el intento de morigerar la carga, carece de importancia ante el acto incontrastable de lo descubierto, pornografía infantil en las mismas instalaciones penitenciarias, sean por gusto  o bajo coerción, no va al fondo de la cuestión, en el caso que hayan sido obligadas bajo coerción o violadas, sería un agravante mas, lo grave es el acto en si, convertido en comercio marginal, grabadas en la sala que la administración ofrece para jornadas de capacitación en informática a internos.

 

 Desde esta perspectiva nos parece bien que los jueces y fiscales imputen a las autoridades del penal, tanto al director Julio Acevedo, como a su Jefe de Seguridad Silvino Báez, ya que por acción u omisión están gravemente comprometidos, es imposible que las máximas autoridades de una institución no conozcan la actividad que desarrollan al interior los reclusos, ni menos el comercio que generaba el video grabado por los depravados inquilinos del lugar, de la misma forma que es gruesa la falta de los pastores menonitas, que pretendieron investigar por su cuenta el ilícito antes que comunicar inmediatamente a las autoridades judiciales y del penal de lo que se enteraron.

 

Se supone que estos establecimientos debieran tener el máximo de rigor en la admisión de visitas, principalmente las habitaciones donde se permiten la reunión de parejas,  creíamos que siempre rondaba  la zona un guardia del penal para que no haya excesos, también delimitar hasta donde pueden llegar las visitas normales, que sepamos estas chicas no ingresaron para tener sexo al penal, sino para visitar parientes o conocidos, el hecho que se le permita ingresar hasta las dependencias denunciadas, significa una complicidad abierta y grosera de los guardias del penal.

 

Este es el momento en que los jueces deben mostrar mucha diligencia en investigar este hecho, tienen todos los elementos sobre la mesa, para obrar de acuerdo a derecho, la ciudadanía espera el condigno castigo de todos los involucrados, para de esa forma, cambiarle el rostro a la justicia, que el  fallo  sea ejemplificador, para  volver a creer en la justicia. Además de enviar señales claras a los delincuentes que ya no se tolerarán  mas actos delictivos tan osados, cometidos en los mismos lugares donde se supone están penando los reclusos sus faltas cometidas contra la sociedad.

 

 

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