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El Rafael Barret periodista fue el tema de la primera parte de la jornada de hoy, del Simposio Internacional organizado por la Secretaría Nacional de Cultura (SNC).

Como el comienzo del rescate oficial de la figura, la obra y el pensamiento de uno de los hombres más lúcidos que hayan llegado jamás a nuestro país, y al acercarse el centenario de su fallecimiento

Los periodistas Blas Brítez, Eulo García y Emilio Pérez Chávez, ocuparon la Mesa Redonda que abordó la faceta periodística de Barrett, un hombre que, como dice el intelectual español, José María Fernández Vázquez, en su ensayo “El periodista Rafael Barret y el dolor paraguayo”, “fue más que un anarquista literario para convertirse en el defensor de las clases más humilladas y humildes del Cono Sur”.

 

“Si el quehacer literario de Rafael Barrett se hubiera producido en España, lo encontraríamos ligado a la generación del ´98. No como un autor literario, ya que no llegó a escribir ninguna obra claramente artística, pero sí como periodista comprometido”, señala Fernández Vázquez.

 

Brítez, García y Pérez Chávez, abordaron este capítulo de la vida de Barret, capítulo que comenzó en Buenos Aires, y continuó en nuestro país, donde alcanzó su forma definitiva en toda la obra conocida, y desconocida, que Barrett dejó como poderoso legado que, ahora, el Estado se propone rescatar desde la SNC.

 

La Mesa Redonda, y la ponencia que le continuó, del académico e investigador, Aníbal Orué, sobre “Rafael Barret y el periodismo de su tiempo”, despertaron un incesante intercambio de ideas, no ya sobre el papel periodístico que desempeñó Barrett en sus años paraguayos, sino sobre el rol que cumplen los periodistas hoy, y el ejercicio periodístico que hacen los medios, especialmente la prensa escrita.

 

En el debate participaron, entre otros, el dirigente comunista paraguayo Luis Casabianca, quien ilustró al auditorio, especialmente a los más jóvenes y extranjeros presentes, sobre los pormenores de la lucha contra la dictadura de Alfredo Stroessner por una juventud que hizo de las ideas libertarias del periodista y pensador Rafael Barrett una bandera.

 

El debate alcanzó, por momentos puntos muy críticos para con la labor informativa que cumplen los medios masivos y la necesidad de desmontar los monopolios mediáticos, que “comercializan la información como si fuera un producto de venta masivo”, tal como apuntó una estudiante de periodismo presente.

 

Otro joven, trajo a colación un artículo de un Barret desconocido, “Psicología del periodismo”, donde el autor del “Dolor Paraguayo” señala: “La democracia —o sea el desmenuzamiento humano— ha hecho posibles los grandes públicos. Es menester que te lean los negreros sin ortografía y los esclavos que aprendieron a leer; el patricio y su lacayo, la niña sentimental y la cocotte de seda o de algodón; el poeta y el croupier, el médico y el jockey, el ministro y el vendedor de verduras, el cura y el apache, madame de Staël y su portero y Moliere y su criada, el presidente y el reo en capilla, y Deibler y hasta tus compañeros en la prensa”.

 

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