La muestra “La Guerra del Chaco, un registro inédito”, que forma parte del acervo de El Cabildo, contiene imágenes tomadas por el  fotógrafo Adolfo María Friedrich durante la Guerra del Chaco, durante la cual se trasladó a distintos sitios de la contienda para documentar fotográficamente a los oficiales y jefes y puntos importantes de los campos de batalla. En su tarea de corresponsal gráfico para el Ministerio de Defensa Nacional, logró captar más de mil imágenes desde Boquerón hasta Parapití.

Adolfo María Friedrich. Nació en Viena, Austria, el 13 de noviembre de 1897. Desde muy pequeño mostró afición por las plantas y la fotografía. Sus estudios secundarios no los pudo concluir porque tuvo que alistarse en el ejército austriaco para combatir los frentes de Rumania, Rusia e Italia durante la Primera Guerra Mundial.

 

Luego de finalizar la guerra, decidió tomar otros rumbos hacia América del Sur, específicamente al Brasil, en donde realizó los primeros estudios sobre botánica. En Bahía fue ayudante de Gregorio Bondar, en la defensa agrícola de dicha ciudad. Éste le facilitó el contacto con Carlos Friebrig, director del Jardín Botánico de Asunción, por lo que en 1930 se trasladó a nuestra capital y empezó a desarrollar estudios botánicos y entomológicos con registro fotográfico.           

 

Friedrich dirigió el laboratorio fotográfico municipal por tres años. En esa época, creó la primera Guía Geográfica de Turismo del Paraguay; y, desde 1932 a 1933, trabajó como fotógrafo y corresponsal de los periódicos “El Liberal” y “La Razón”.

 

Al inicio de la Guerra con Bolivia, Carlos Díaz, director de la Sanidad Militar, le solicitó tomar fotografías de la sanidad de la capital. Éste, también le presentó al general José Félix Estigarribia, quien lo incluyó en el ejército como teniente segundo de reserva, y le dio la tarea de fotografiar todo lo relacionado a la contienda chaqueña. Así, Friedrich comenzó su misión de documentar acciones y situaciones relacionadas con la Guerra del Chaco. Fue nombrado fotógrafo oficial del Comanchaco y todo el material debía ser entregado al Ministerio de Defensa Nacional. Dicha institución, luego de la contienda, le confirió la condecoración "Orden Nacional al Mérito" y "Cruz del Chaco", en reconocimiento a las impresionantes fotografías tomadas durante el conflicto. Estas imágenes con sus negativos son conservados hasta hoy por sus familiares.

 

En tiempos del presidente Higinio Morínigo, por la calidad de sus trabajos fotográficos, fueron seleccionadas algunas de sus obras, como la del Soldado Guaraní y la Mujer Paraguaya (la actriz Dora del Cerro) para la impresión de los billetes de un guaraní y cinco guaraníes, emitidos en ese momento.

 

 

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Anónimo

“Seis cuentos bolivianos y seis cuentos paraguayos de la Guerra del Chaco”, de la Colección Bicentenario.

“Seis cuentos bolivianos y seis cuentos paraguayos de la Guerra del Chaco”, quinto libro de la Colección Bicentenario, publicado por Servilibro con el auspicio de la Comisión Nacional del Bicentenario.

Seis autores paraguayos, Augusto Roa Bastos, Hugo Rodríguez Alcalá, Vicente Lamas, Teresa Lamas Carísimo de Rodríguez Alcalá, José S. Villarejo y Osvaldo González Real; y seis escritores bolivianos Augusto Céspedes, Víctor Varas Reyes, Alberto Ostría Gutiérrez, Armando Montenegro, Gastón Pacheco Bellot y Raúl Leytón, manifiestan en este volumen su visión literaria de hechos o aspectos de una guerra concluida hace 75 años.

Esta segunda edición –la primera fue publicada en Santiago de Chile en el año 2000 por LOM Ediciones– cumple un triple objetivo; en primer lugar, honra y recuerda a las cerca de cien mil víctimas de la Guerra del Chaco; en segundo, constituye una prueba más de hermandad y el espíritu integrador que emanó de la mayoría de paraguayos y bolivianos, una vez que finalizaron las cruentas batallas. En tercer lugar, este texto constituye un aporte a la literatura latinoamericana, en tanto que entrega la versión literaria de una de las contiendas recientes de la historia de nuestro continente.

Fecha: 20/11/2010 14:19.


Anónimo

ARMAS PARA EL CHACO


Por Andrés Granje
El gobierno nacional contempla la compra armas para las Fuerzas armadas al tiempo de asignar mayores efectivos militares a los cuarteles de la zona fronteriza con Bolivia, en la región occidental, contextualizando la información, los medios escritos señalan que nuestros vecinos bolivianos asignaron igualmente una ingente cantidad de efectivos militares en la zona fronteriza con el Paraguay, de la misma forma que modernizaron su parque bélico. Estos hechos no evidencia la inminencia de ninguna aventura guerrera, pero los entendidos en cuestiones militares opinan que es comprensible y saludable que el gobierno precautelen los intereses nacionales apostando también fuertes contingentes de hombres bien pertrechados y de mucha competencia en la región.


Esta determinación genera todo tipo de comentarios. Un amplio sector de la población señala que gastar dinero en la compra de armas y municiones es un derroche que el país no se merece, pues existen problemas sociales acuciantes que solucionar en el campo de la salud y la educación, sin embargo otros afirman que las Fuerzas Armadas cumplen un rol importante para preservar la seguridad territorial del país, los pro armamentistas sin saberlo quizás, sostienen el pensamiento del poeta Rubén Darío que en un su “Invocación al Águila”, poema áulico saludando al símbolo del escudo Norteamericano señala “No es humana la paz con que sueñan ilusos profetas, la actividad eterna hace precisa la lucha, y desde tu etérea altura, tu contemplas, divina Águila la agitación combativa de nuestro globo vibrante. ”, expresando que la conflagración bélica es cíclica y hasta necesaria en la historia del mundo.
Mas allá de estas disquisiciones creemos que la presencia de las instituciones del estado y entre ellas las Fuerzas Armadas en la región chaqueña es importante y necesaria, obviamente si van jefes, oficiales y tropas deben estar armados, pero creemos que la actividad de los uniformados no debe ser una tarea solamente de vigilancia fronteriza, si una tarea de patria, ayudando a construir y desarrollar una región muy árida, muy lejana, poco valorada y poblada, también aportando en el combate a la delincuencia, sabido es que los cañadones y piques del chaco son las rutas de la marginalidad delictiva de los narcotraficantes hacia y desde Bolivia, creemos que en esa tarea constructora los integrantes de las Fuerzas Armadas pueden brindar una cooperación inestimable a la región,
Pero la mayor presencia militar en la zona debe formar parte de un plan integral de crecimiento país, a los militares se deben unir funcionarios de salud de agricultura y de educación, desarrollar colonias productivas en la región de tal forma a aprovechar ese vasto territorio hoy prácticamente ocioso e integrarlo de manera efectiva no solamente a la geografía nacional, sino a la economía. No vemos de que pueda servir gastar millones de dólares en armamento y un elevado presupuesto para la subsistencia de tropas en medio de la nada, si no se ensancha el núcleo poblacional y no se crea polo de desarrollo en el chaco, solucionando de paso acuciantes problemas sociales en la región oriental.

Fecha: 28/03/2011 11:32.


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