El Partido Liberal Radical Auténtico en el gobierno, no logra colocar su candidato en la pugna por el gobierno de la Municipalidad de Asunción y vuelve a ceder espacio como ya lo hizo para las elecciones presidenciales que impulsaron a Fernando Lugo al sillón presidencial. El PLRA ahora cede espacio a Miguel Carrizosa del Partido Patria Querida y queda expuesto el veredicto ciudadano: El partido carece de liderazgos creíbles y hay hartazgo por sus demandas de meros cargos sin objetivos beneficiosos para la ciudadanía.

Que los ciudadanos confíen mas en Carrizosa, un comerciante venido a la política que en el político Anki Boccia del PLRA, es un fracaso para éste añejo partido de derecha que no tiene figuras confiables en su cúpula.

Claramente además queda demostrado que la ciudadanía asuncena emitió su voto castigo porque el PLRA que secunda a Lugo en el gobierno, ha sobrevivido pidiendo cargos en una desvergonzada demostración de voracidad desprendida de objetivos claros a favor de la nación.

El PLRA, patrimonialista al igual que el Partido Colorado que gobernó hegemónicamente durante 60 años en Paraguay, busca disponer de los cargos como un instrumento de favor para el encumbramiento partidario pero sin propósitos genuinos que apunten a la solución de los grandes problemas.

La ciudadanía ha percibido con claridad meridiana que no puede confiarle al PLRA grandes objetivos y los liberales han recibido ese mensaje claro. Es de esperar que su cúpula tenga la sabiduría para interpretar los recados del electorado.

Publicado por el ciudadano Carloncho

 

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Anónimo

ASUNCIÓN CLAMA POR UN INTENDENTE AUDAZ QUE RESUELVA SUS PROBLEMAS

Ya definidas las candidaturas en Asunción, ahora queda lo más difícil: elegir a uno que dé respuestas a sus cada vez más graves problemas. El que gane la intendencia tendrá que no solamente ser capaz de mejorar los muy deteriorados servicios, sino también tener la audacia suficiente como para llevar a cabo obras de gran envergadura que reclama con urgencia la capital.

Hasta ahora, los intendentes de Asunción han sido muy conservadores. Se han contentado apenas con hacer más de lo mismo, sin atreverse a emprender obras que apunten a dar respuestas a problemas como el caótico tránsito en el microcentro, los accesos a la Capital, el transporte público, la vida útil del pavimento colapsada, el desagüe pluvial y la falta de infraestructuras básicas en sus 70 barrios.

Si bien la última etapa del gobierno de Evanhy de Gallegos salió de la modorra y la desidia con tímidos planteamientos para paliar la congestión del tráfico de vehículos, la armonía con el Ministerio de Obras Públicas -con el que se inició el muy retrasado proyecto de la Franja Costera- y el proyecto del corredor para el transporte público con vehículos articulados, los mismos son más estrategias de proselitismo antes que verdadero deseo de cambiar la ciudad.

Con 520 mil habitantes -con tendencia a disminuir más bien esta cantidad por el hecho de que los asuncenos migran hacia ciudades periféricas- y alrededor de 1.500.000 que ingresan diariamente a su territorio para trabajar o realizar gestiones, Asunción ya no da abasto. Está colmada y sobrepasada en su capacidad para dar una mínima atención de calidad a propios y extraños.

A esta altura, el Bicentenario de la Independencia le encontrará sin obras que permitan hablar de logros significativos a favor de la calidad de vida de la gente. Por lo tanto, habrá que pensar más bien en el futuro inmediato. La Ley de Capitalidad es una herramienta que le permitirá superar sus limitaciones legales para emprender tareas conjuntas con el Gobierno central y los municipios del Área Metropolitana.

El que fuese electo intendente tendrá que ser un estadista en una pequeña República. Será necesario que se rodee de gente capaz, honesta, trabajadora y apasionada por construir una Asunción diferente. Su planificación tendrá que ser audaz y concertada con el Ministerio de Obras Públicas, que ya tiene algunas propuestas atrevidas sobre soluciones para el caos del tránsito.

Tendrá que articular también los mecanismos para que la mayor parte de los asuncenos paguen sus impuestos -actualmente solo tiene 125.000 contribuyentes- y ver cómo los que ingresan a utilizar su infraestructura también aporten para su desarrollo.

Si bien, con una ciudad alicaída y en franco deterioro, al nuevo intendente le espera un espléndido desafío, si consolida las bases para un despegue con proyectos de gran porte, sin descuidar la satisfacción eficiente de las necesidades diarias de las personas, habrá logrado bastante en su gestión.
Sábado, 23 de Octubre de 2010

Editorial UH

Fecha: 24/10/2010 08:35.


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