Entre el crimen organizado y los delitos comunes

Ni los guardias privados de seguridad son disuasivos. Los criminales actúan cada vez con mayor violencia. El 51,5% de los ataques son domiciliarios. Hasta ancianos son víctimas de cobardes ataques.

 

Los últimos asaltos a instituciones bancarias por parte de grupos criminales organizados, los robos a empresas, el cotidiano ataque a familias que son tomadas de rehenes durante los atracos a sus residencias, o de ciudadanos que son víctimas de peajeros y motobandis, revelan que muchos paraguayos son afectados por la creciente inseguridad y que entre los perjudicados existen personas pudientes y también pobres.

 

Los últimos golpes costaron sus cargos a dos autoridades policiales: al jefe de la comisaría 11ª, en cuya jurisdicción se produjo días atrás un asalto a un banco, y al titular de Investigaciones.

 

La realidad de los últimos tiempos es que los malvivientes han extendido su campo de acción a todas las esferas socioeconómicas del país. Tanto en barrios residenciales como en zonas humildes hay inseguridad.

 

La estadística de la Policía señala que en los últimos nueve años (de 2001 a 2009) los hechos punibles contra bienes de las personas han aumentado 43% (61.110 robos en 2009).

 

El vandalismo y la utilización de la violencia extrema, que causan perjuicios económicos y pérdidas de vidas humanas, hacen que hoy se planteen cambios en la lucha contra la delincuencia y el delito.

 

Lo preocupante es que quienes sufren un ilícito son tratados con más violencia y algunos son asesinados. Y los reincidentes actúan siempre con mayor agresividad.

 

En este sentido, dos casos que alarmaron a la ciudadanía son, por ejemplo, uno ocurrido en Ypacaraí, donde los inmigrantes Eckhard Kurt Oto Aparofsky y su esposa Meike Wendsel fueron hallados muertos dentro de un pozo de agua ubicado en su propiedad, o el asalto del 7 de octubre cuando de un domicilio de Lambaré robaron US$ 7.000 y G. 1 millón.

 

La estadística de la Primera Encuesta de Seguridad Ciudadana señala que el 51,5% de las personas victimizadas por ataque, lesión, amenaza y otros delitos, dijeron que los hechos se produjeron en sus casas. Esto nos recuerda que la pareja de ancianos Liborio Rodríguez (80) y Eliodora Rivas (76) sufrieron un atraco y fueron apuñalados en su despensa en el barrio Tablada Nueva de la capital.

 

Los entes financieros con guardias de seguridad armados tampoco escapan de los malvivientes. Así, se tiene el robo de G. 750 millones que sufrió la sucursal de Visión Banco en mayo pasado, o el último y mayor asalto del año que se realizó contra el Banco Itaú, que acusó una pérdida de G. 1.044 millones.

 

Además de las gavillas de marginales y los ladrones comunes, tampoco los policías escapan de las investigaciones por la comisión de delitos, como en el caso de la desaparición de David Castelli.

 

 http://www.ultimahora.com/notas/370988-la-delincuencia-crece-y-afecta-tanto-a-pobres-como-a-ricos

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