• Alberto Varesini Closa.

¿Quosque tandem, Monseñor, abutere parientia nostra? A dos años y tres meses de su

asunción a la Primera Magistratura bajo juramento de "cumplir con fidelidad sus funciones constitucionales", usted ha demostrado en repetidas oportunidades que ha faltado, no solo a sus promesas electorales, sino lo que es peor, a su juramento de fidelidad a la Constitución y al pueblo que lo eligió ilusionado con el cambio prometido.

Comandante en jefe de la Fuerza Pública. Su conducción de la Policía Nacional y de las Fuerzas Militares es discrecional y arbitraria en perjuicio del orden público y la defensa nacional. Su discrecionalidad en la remoción y promoción de los mandos en ambas instituciones es notoria, como notoria es su arbitrariedad en el manejo que hace de ellas para la ejecución de sus órdenes. A la Policía le asigna misiones de exclusiva competencia militar (perseguir al EPP) y a las fuerzas militares las humilla obligándolas a aceptar actividades políticas en los cuarteles (campamento de jóvenes socialistas en el Comando de Ingeniería) entre otras que la prensa a diario publica, con el agravante de que niega su responsabilidad y sanciona a los subordinados, como la flagrante violación a la Constitución al posdatar por escrito órdenes verbales que nunca pudo haberlas dado por hallarse en tratamiento médico fuera del país.

 

Otra de las funciones constitucionales que no cumple es la de director de las Relaciones Exteriores. Es de suponer que el triste papel de sus dos ministros del ramo es de su exclusiva responsabilidad; se coquetea con países de marcado perfil antidemocrático de América, Medio Oriente y Asia, mientras se omite el nombramiento de embajadores en los del Mercosur. Muestra una marcada simpatía hacia Unasur aunque aún no estamos en ella, a sabiendas de que antes que una "unión" es una división dentro de la OEA, porque excluye a la mayor potencia mundial de su seno; para colmo de males dos ministros de Defensa, uno con su chisme y el otro con su inexperiencia diplomática, provocaron un incidente con la embajadora del país al que pedimos socorro cada vez que las papas queman.

 

Olvida el presidente que más vale aliarse al Águila Imperial que oponerse a ella, menos aún en la forma en que lo hace, ya que no se la engaña fácilmente, en la base de datos de la Embajada deben estar registrados todos y cada uno de los actos y sus actores, a favor o en contra de los intereses geopolíticos convergentes de la Unión y el Paraguay (Seguridad nacional y lucha antiterrorista).

 

Washington no se cansa de dar claros mensajes en ese sentido, le interesa nuestro país, no solo lo dicen sus embajadores, sino también sus recientes mensajeros Frank O. Mora y Arturo Valenzuela.

 

Nada bueno se puede esperar de una persona que ganó notoriedad en base a la mentira, mintió a la Iglesia Católica, violó sus votos, mintió al pueblo paraguayo al prometerle el cambio que no está dispuesto a cumplir. Dios lo ha de perdonar, pero el pueblo puede pedirle cuentas y, cuanto antes mejor.

 

Abogado Matrícula C.S.J. 1567.

 

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