En las elecciones municipales del domingo próximo no cabe ninguna expresión de violencia. Al contrario -como fue cada comicio luego de la dictadura-, debe ser una fiesta de la democracia y del civismo, de la madurez y el respeto. Ante la propagación de rumores que hablan de posibles incidentes en la capital y Ciudad del Este, corresponde que la Policía Nacional tome las medidas de precaución para garantizar que nada empañe la convocatoria ciudadana.

El Ministerio del Interior sostiene que cuenta con datos de probables episodios de violencia planificados en Asunción y la capital del Alto Paraná. Si bien el ministro Rafael Filizzola no dio pistas que permitan identificar el origen de lo que anunció, el tema quedó instalado en la sociedad.

 

Este tipo de informes puede deberse a situaciones propias de estas circunstancias, donde no faltan los que creen que difundiendo rumores de esta naturaleza pueden atemorizar al ciudadano común para que no concurra a cumplir con su obligación constitucional. Su objetivo es, obviamente, obtener ventajas para su causa.

 

A pesar de que no suelen faltar -tanto en las elecciones generales como en las municipales- pescadores en río revuelto, la tradición de 21 años de ensayo democrático no registra episodios de violencia, salvo alguno que otro incidente que no respondía a nada organizado con la expresa intención de crear disturbios.

 

Aun cuando en el último tramo de las actuales campañas electorales se producen algunos enfrentamientos verbales subidos de tono e incluso aisladas agresiones físicas, no hay un clima que pueda presagiar anormalidades. Al contrario, el deseo de la mayoría es participar y elegir a los intendentes y concejales que van a regir los destinos de unos 250 municipios en los próximos años.

 

Si bien existen lugares donde los candidatos han sido incapaces de entusiasmar a las masas con proyectos creíbles y realizables, en la mayor parte del territorio paraguayo hay interés por acudir hasta los lugares de votación. Los vaticinios adelantan que habrá un razonable índice de concurrencia a los locales habilitados para recibir el voto de los habilitados legalmente.

 

Los anteriores comicios han sido ejemplares. Ni siquiera cuando el Partido Colorado -luego de 60 años en el Gobierno- cayó del poder, en el 2008, hubo brotes de violencia. Si iba a romperse la norma de la ejemplaridad, esa era una ocasión propicia.

 

El comportamiento de todos los sectores siempre fue normal. No hay, por lo tanto, ningún antecedente que permita especular con seriedad acerca de la aparición de actores políticos que apuesten a enturbiar lo que se avizora como una jornada tranquila.

 

Lo más seguro es que la violencia no pase de rumores. Aun así, la Policía tiene la obligación de tomar todas las precauciones necesarias para prevenirla en caso de que se manifestara. Nada ni nadie tiene que impedir que los ciudadanos elijan a sus autoridades con entera libertad.

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Anónimo

BUENOS DÍAS, PARAGUAY

Fecha: 05/11/2010 07:57.


Anónimo

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Fecha: 05/11/2010 07:58.


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