Ramón Duarte ⋅ http://ea.com.py/

La habilidad de Fernando Lugo de articular fuerzas ha sido más que importante para que Miguel Carrizosa tenga las mejores chances de ganar en Asunción.

Algo que se le debe conceder al presidente de la República es su capacidad de articular fuerzas para ganar a los colorados. La prueba está en el juego de articulación que desarrolló para vencer  a la ANR en los comicios generales del 2008, algo nada fácil teniendo en cuenta que si un partido en Paraguay sabe de triunfar en elecciones, ese es el Partido Colorado.

En abril de 2008 juntó a pobres y ricos como “hermanos” para ser primer mandatario; para las municipales de Asunción volvió a hacerlo. Todo indica que de su mano, como un padre que sabe el camino por el que debe guiar a sus hijos, quedó sellada la inesperada y vertiginosa alianza oficialista para desalojar a los colorados de la intendencia de Asunción.

 

Caída la candidatura a intendente del senador Carlos Filizzola por el Frente Guazú, Lugo instruyó a Tekojoja, a los demás partidos de izquierda y a Ricardo Canese a candidatarse y a ir a consulta cívica con el candidato liberal, “Anki” Boccia.  Resuelto el problema en las carpas oficialistas, Lugo y los liberales fueron detrás del Partido Patria Querida a proponer una alianza. Un sondeo de opinión en torno a la candidatura de Carrizosa y Boccia definió al primero como  postulante a intendente de la articulación. Todo esto en un tiempo récord de menos de dos meses.

 

Los resultados de ésta articulación son óptimas: los guarismos de los sondeos oficiales y extraoficiales realizados en estos últimos días dan una ventaja, en promedio, de 9% a Carrizosa sobre el candidato colorado Arnaldo Samaniego, aquien desplazó en pocos días del primer lugar de las intenciones de voto.

 

La estrategia electoral desarrollada por Lugo y el PLRA en Asunción sigue la linea de los cambios institucionales de forma que el ex obispo de San Pedro probablemente marcó desde el momento en que decidió entrar a buscar el poder terrenal. Una estrategia que quizás le permita dejar a su principal aliado, el PLRA, la posta para seguir con la re-estauración del viejo Estado Oligáquico Paraguayo.

 

Con los argumentos de esta estrategia: esto es lo que se puede hacer ahora, parece haber convencido a los dirigentes de las izquierdas antioligárquicas  a renunciar a la “fantasía” de un movimiento social y político capaz de superar el viejo orden oligárquico-colonial instaurado en el país desde 1870.

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