• José Antonio Vera

Muchas lecciones se pueden extraer de las elecciones municipales paraguayas del pasado domingo, comenzando por la verificación de que la victoria colorada en Asunción y en los distritos más importantes, complicará aún más la vida al Gobierno, aunque en el interior del país el aliado Frente Guasu alcanzó marcas muy estimulantes, que presumiblemente modificarán algo el mapa político de los gobiernos comunales.

Primeras conclusiones: 1) El Tribunal Superior de Justicia Electoral jugó a favor del Partido Colorado, 2) Este recuperó 225 mil votos de su electorado, acaparando 15 de las 18 capitales del país, y superó los números de Lugo en abril del 2008, y 3) El universo que rodea al Presidente sale duramente golpeado, verificándose indelicadezas personales y de algunos de sus ministros, al involucrarse partidariamente de lleno en la campaña, a favor de candidatos perdedores.

 

En cuarto lugar, el Partido UNACE del exGeneral Lino César Oviedo sufrió una estrepitosa derrota y quedó último, intentando salvarse en las últimas horas del sufragio trocando su apoyo al candidato colorado, 5) El PLRA ha perdido, al menos por un tiempo que puede ser largo, su posibilidad de convertirse en la alternativa de gobierno y 6) El Partido Patria Querida ingresa en aguas turbulentas, tras la derrota de su candidato Miguel Carrizosa.

 

El triunfo colorado ha sido rotundo y le permite acaparar los municipios de mayor importancia, como Ciudad del Este, en el triángulo fronterizo con Argentina y Brasil, uno de los mayores centros del contrabando y la corrupción de todo tipo, donde fue reelecta la colorada Sandra Zacarías, esposa de un padrino local.

 

Esa ciudad, importante centro económico del país, representa mucho en la correlación de las fuerzas políticas paraguayas, razón que llevó al mismo Fernando Lugo y al Director Nacional de la Represa de Itaipú, Gustavo Codas, a promocionar al candidato opositor, el liberal Alberto Magno, vencido por el doble de los votos, de 40 a 22 mil.

 

Otro de los resultados significativos y más sorpresivos de la jornada del domingo, se produjo en la Ciudad de Fernando de la Mora (180 mil hab.), la más cercana de Asunción, feudo por décadas de la familia Franco, sucediéndose tres hermanos médicos en la conducción de la comuna, y sus respectivas esposas en el Parlamento.

 

El primero fue Julio César, “Yoyito”, quien de mediocre Intendente pasó a ser electo Vicepresidente de la República en 1999, de penosa actuación, luego ocupó la comuna, con similar inoperancia, Federico, actual segundo de Lugo, y sobre quien pesan muchas acusaciones de diversos orígenes, sindicándolo como una de las causas de la derrota de la alianza popular y, por último, Aníbal, quien fue derrotado el domingo, acusado de corrupción, ineptitud e ilimitada ambición de poder.

 

Los dedos que apuntan a Federico Franco son muchos, reprochándole su persistencia en complotar en estos dos años contra Lugo, contribuyendo a la decepción que se constata en algunos sectores por la falta de mejor política social, que habría sido un elemento que obró como voto castigo.

 

Otra figura liberal de primera línea que ha sufrido un tremendo traspiés, es José Paková Ledesma, Gobernador del Departamento de San Pedro, cuna de la mayor movilización campesina de las últimas décadas reivindicando la reforma agraria, y centro de la actividad religiosa de Lugo, que pasó a las manos coloradas.

 

En la ciudad universitaria de San Lorenzo, 300 mil habitantes y a 15 kilómetros de Asunción, fue ratificado el Intendente colorado, sin que a los electores le importara el cúmulo de denuncias por corrupción que pesan en su contra.

 

El coro ensordecedor de la campaña propagandística, abusiva en Paraguay, donde no hay ninguna limitación cultural a la contaminación auditiva, ni por parte de las leyes ni de la propia ciudadanía víctima, se prolonga estos días en orgías de ruidos y alcohol, después de conocerse el resultado final que, en definitiva, terminará perjudicando a la misma población que lo festeja, víctima de los vicios colorados durante décadas.

 

Qué se ha jugado en estas municipales?. Para la actual administración del Partido Colorado, que llegó temiendo perder parte de los dos tercios de las comunas del país que detentaba, las cuales aumentó, dependía su futuro como organización política y sus chances para competir en las nacionales del 2013.

 

Ahora ha retornado la tranquilidad entre sus angustiadas filas, fruto de una inmensa inversión de toda su militancia y de dinero, que superaría los ocho millones de dólares, mitad colocados por un supuesto capo del narcotráfico con intenciones de postularse a la Presidencia de la República en el 2013.

 

Todo vale en la carrera hacia el poder?. Qué efecto tienen en el sentimiento y razonamiento popular los programas, en el caso que existan?. Samaniego no presentó ninguno y simbolizó su campaña con un tractor amarillo, porque no se animó a usar el colorado desprestigiado. Usó y abusó de las palabras trabajo y seguridad y, como un disco rayado, reiteró cansinas promesas.

 

A falta de uno propio, Carrizosa anduvo en un escarabajo y en segunda, disconforme con el programa elaborado por el equipo de profesionales, jóvenes y brillantes, que reunió el candidato único del Frente Guasu Ricardo Canese, autores de la mejor propuesta que se conoce para reconstruir, higienizar y volver habitable y transitable Asunción.

 

Ese programa lo había hecho suyo, dos meses atrás, la primera alianza electoral, suscrita entre el FG y el PLRA, que convocó una consulta interna a fines de septiembre para definir al candidato único, entre Canese y Anki Boccia, ganando éste último, beneficiado por el aparato y los cuantiosos recursos del PLRA.

 

Un par de semanas después, se sumó a ese acuerdo Patria Querida y, de nuevo, las dirigencias decidieron llamar a otra consulta interna entre Boccia y Carrizosa, resultado de la cual quedó el representante del PPQ como candidato único de la alianza para enfrentar a Samaniego en Asunción.

 

El triunfo de Samaniego, retoño del largo bochorno estronista, salvó al añejo partido, mañoso, intolerante y autoritario, de una segunda y quizás definitiva implosión. La primera se produjo el 20 de abril del 2008, cuando Fernando Lugo les arrebató más de sesenta años de absolutismo gobernante.

 

Una derrota hubiera ahondado la división interna, incapaz de contener la batalla entre los apetitos de poder y las mezquindades de sus caudillos, quienes a todo precio buscan mantener los municipios como bolsas de recaudación partidaria, en una desmedida ambición que seguirá alimentándose, al menos hasta el 2016.

 

En cambio, para las fuerzas que integraron la alianza que llevó a Miguel Carrizosa como candidato en Asunción, necesitadas de robustecerse como corrientes alternativas para las presidenciales del 2013, el panorama y el compromiso era muy diferente, pues se trataba de recuperar el bastión de Asunción, que ha estado sometido por los colorados en más de setenta años, utilizado como botín de una guerra inexistente.

 

El objetivo colorado es recuperar su dominio absoluto del país, como entre 1950 y el 2008 que, a nivel de Asunción y su municipio, sólo registró un paréntesis quinquenal liberal, sin ninguna diferencia de métodos y apetencia, con vicios más graves que los cultivados por algunos intendentes durante la dictadura estronista.

 

La única excepción en la administración de la capital del país se registró entre 1991 y 1996, un período en el que comenzó a cambiar muchas cosas el socialdemócrata Carlos Filizzola, líder del actual País Solidario, electo Intendente por el Movimiento Asunción para Todos, fenómeno político desperdiciado tiempo después, que nació como producto del ambiente favorable a una política democrática y de justicia social, a los dos años del derrocamiento de Strossner.

 

En cambio, esta alianza derrotada el domingo, ha sido descarnadamente electorera, un collage multicolor y heterogéneo en su origen e ideas, formado de apuro con el único objetivo de vencer a los colorados, en un oportunismo que socavó ideas y conductas mucho menos deshonrosas.

 

Hasta último momento se registró enfrentamientos entre dirigentes y organizaciones, en un clima adverso a la necesaria unidad, primero en el seno de las mismas fuerzas progresistas, incapaces de ocultar intenciones y gestos egoístas, dándose zancadillas en algunos distritos desde los primeros días de la campaña electoral.

 

Ese ambiente aún fue más insano una vez decidida la candidatura de Carrizosa, al punto de vislumbrar dislocamiento de inmediato a la contienda municipal, aunque algunos de sus miembros más influyentes manifiestan interés en profundizar el acuerdo para conformar una entidad unitaria capaz de garantizar la continuidad y mejoramiento de la política de Lugo, cuyo debilitamiento favoreció a los colorados.

 

El Partido Movimiento al Socialismo (P-MAS), integrante del Frente Guasu, condicionó desde el principio su apoyo propagandístico a Carrizosa a una rectificación y una disculpa pública de éste y del PPQ, por la campaña que lleva contra Lugo y los gobiernos progresistas de Latinoamérica y del Caribe, ayudando al parlamento paraguayo para impedir el ingreso de Venezuela al MERCOSUR y el reconocimiento de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR).

 

(especial para ARGENPRESS

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