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  • Edwin Brítez

Los políticos deberían preocuparse de la organización, el mensaje y la imagen del candidato, pero también deberían ir armando una especie de estación meteorológica para advertir cuando se avecina una tormenta. Esta vez nadie pudo ver que se venía la marea colorada. Se armó silenciosamente y llegó como esos bruscos cambios climáticos del verano con aguacero, vientos rasantes y granizada en la cabeza de todos. Sin ninguna duda, Samaniego hizo mejor campaña frente a una confusa oferta electoral de una alianza vacía de contenido y pobre en sus formas y manifestaciones, además de la mezquindad y sectarismo entre sus propios integrantes.   

La próxima vez que los políticos intenten realizar una alianza electoral deberían pensar menos en los números sin medir los disgustos, en las venganzas personales y en las ventajas sectoriales para dedicarse a proyectar una imagen de convicción y de vocación de poder. 

 

Culpar al concejal Yore y al titular de la Justicia Electoral por la derrota, más que una miopía, es un intento de desviar la atención y cubrir las verdaderas razones. Si la renuncia del candidato liberal se hubiese realizado en tiempo y forma, Yore no hubiera podido siquiera abrir la boca y Juan Manuel Morales tampoco tendría margen para fomentar la confusión.    Luego, la falta de autocrítica contribuye a embarrar el pensamiento de quienes deberían enfriar la cabeza y, además de analizar correctamente los resultados, tener la claridad de difundirlos con sinceridad y coraje. Negar que el Poder Ejecutivo, con el Presidente a la cabeza, estuvo haciendo proselitismo es ofender la inteligencia de la gente.   

 

Hay un sentimiento de frustración que se manifestó con silencio e inamovilidad, castigando a los principales actores; y existe una fuerza que despierta con explosión participativa para premiar las candidaturas coloradas en los municipios más importantes. Quien no lo pueda ver sufre de principio de ceguera.  

 

 

Desde el siglo pasado, en la época del Acuerdo Nacional (alianza opositora para enfrentar a la dictadura de Stroessner), se viene arrastrando fallas en la aparentemente fácil técnica de concertar entre los que buscan un mismo objetivo político.

 

En todos esos intentos aparece el Partido Colorado como el cucú que provoca temor en vez de desafío. La única que dio resultado fue la alianza en contra del Partido Colorado que encabezó Lugo en el 2008; ninguna otra, menos aún la última en Asunción.

 

La primera alianza de la transición, la del PLRA-PEN para potenciar la dupla Laíno-Filizzola en 1998, fue bien estructurada, pero no se evaluaron correctamente los factores externos. El principal de estos fue la anulación de la candidatura de Lino Oviedo y la sustitución del mismo por Cubas Grau y este por Luis María Argaña, lo que produjo “desde afuera” la “unidad granítica” del Partido Colorado y el consiguiente triunfo en las elecciones.   

 

La construcción de una alianza requiere  un trabajo previo de evaluación de actores y escenarios para luego entrar a hacer trato con los interesados y, finalmente, ajustar los detalles técnicos para evitar que los “enemigos” se aprovechen los “imprevistos”. La organización de la campaña es la fase final que requiere siempre de asesoramiento de quienes saben y no solamente de quienes repiten el oficio.   

 

El PLRA reconoce tempranamente que para su próximo compromiso electoral tendrá que recurrir nuevamente a una alianza, dado el repunte colorado, al que todos de alguna manera hemos contribuido a despertar, aunque el principal fue sin duda el gobierno con su colorado jeja’o. Los resultados son pésimos para hacer una proyección optimista en favor de los liberales.   

 

La reacción extraordinaria del Partido Colorado en las elecciones municipales hace pensar que la próxima vez la alianza debería ser liderada por el PLRA, cueste lo que cueste.

 

Paradójicamente, el mayor problema que enfrentará el liberalismo paraguayo tal vez no sea la candidatura ni los medios, sino su despiadada interna salvaje y lo que hasta ahora se manifiesta como una absoluta falta de vocación de poder.

 

http://www.abc.com.py/nota/que-paso-2/

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Anónimo

BUENOS DÍAS, PARAGUAY

Fecha: 12/11/2010 12:13.


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