• Por Rodrigo Solís.

Una democracia no es otra cosa que regla de la muchedumbre, según la cual el 51% de la gente puede arrebatar los derechos del otro 49%. - Thomas Jefferson

No tenemos escapatoria. Y el que crea lo contrario, sólo tiene que asomarse a la puerta de su casa para ver lo lindo que han decorado su calle, su colonia, su ciudad, el país entero.

El escritor y pensador vasco Fernando Savater planteó en el libro Política para Amador que la democracia es una paradoja, pues todos conocemos más personas ignorantes que sabias y más personas malas que buenas... luego es lógico suponer que la decisión de la mayoría tendrá más de ignorancia y de maldad que de lo contrario. Es decir que, si tal premisa la adaptamos a México, un país con una población de poco más de cien millones de habitantes donde el 50% vive en la pobreza y cuya prioridad es la de rajarse el lomo como burros para llevar un plato de frijoles a casa para que su familia no muera de hambre, no podemos esperar que esta mitad de la población (la cual tiene derecho al voto) tenga la capacidad de discernir qué diputado, qué senador, qué presidente municipal, qué gobernador y mucho menos qué presidente de la república es el idóneo para sacarlos de una maldita vez de la miseria en la que viven.

Por otro lado, el otro 49% de la población no es mucho más alentador: la clase media. Ya sea media baja, media media, media un cuarto, media tres cuartos, media alta o como quiera catalogarnos el INEGI, a fin de cuentas todas son medio idiotas, y quienes se sientan aludidos, vayan cambiando el canal de las telenovelas al canal de las noticias, donde nos relatarán un nuevo acto de desfalco e impunidad por parte de nuestros mandatarios, los cuales nos son tan ajenos y anónimos como lo son Octavio Paz o Carlos Fuentes, todo gracias a la glorificación de la que hemos hecho objetos a Maribel Guardia, Anahí, Maite Perroni y demás suculentas y plastilizadas putizorras de la farándula.

Y para muestra basta un ejemplo: pregúntale a la persona que tengas a un costado si está conforme con los políticos que nos gobiernan. La respuesta será obvia: <>, responderá el sujeto (por poner en un sus labios un calificativo decente), mitad indignado, mitad importándole un huevo el asunto. Y bueno fuera que la mitad más uno de su respuesta hubiera sido con indignación para que de una vez por todas el tipo apartara la mirada de las enormes siliconas que aparecen en la portada y en todas las demás páginas del TvyNovelas y empezara a preocuparle su condición de descerebrado.

Pero resulta que la desgracia de este país es que un idiota es bien visto socialmente. Es más, ser un idiota te califica en automático para aspirar a algún cargo público; a mayor grado de idiotez, mayor la envergadura del puesto. Y si no lo creen, paren oreja y escuchen a los políticos cómo nos dicen todos los días que somos unos tontos redomados:

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Diferencias entre Arnaldo y Carrizosa

Por Antonio López

Lo que quedó demostrado luego de las elecciones municipales es simple. El poder de la unidad lo es todo, y cuando se deja de lado ese poder, el fracaso es el único destino. Si es cierto que se piensa realmente en formar una nueva alianza anticolorada para el 2013, todavía hay tiempo; sobre todo, el tiempo necesario para que las conversaciones se hagan sobre bases firmes y sinceras.

Las elecciones municipales del pasado domingo, por lo menos en lo que a Asunción respecta, dejó lecciones para los dos partidos políticos más importantes del país, la ANR y el PLRA, aunque en este último, el candidato venía de otro partido, pero encabezaba una alianza. Los mencionados comicios marcaron una diferencia a la hora de encarar las elecciones, porque en materia de propuestas no hubo mucha distancia, ya que desde ambos sectores no era o no es mucho lo que se ofrece.

Los colorados debían ganar a cualquier precio, para no perder el único gran espacio de poder que vienen conservando desde el 20 de abril del 2008, por lo que apostaron toda la estructura partidaria, e incluso los problemas internos quedaron de lado, por lo menos ese día. En tanto, para la alianza también era importante, sin embargo, la diversidad de colores, hizo que fracasara por intereses también diversos.

Y para marcar más gráficamente esa diferencia, va como ejemplo algo que leí una vez de un sacerdote peruano, pero que hoy lo traslado al Paraguay. En el mercado había un vendedor de pescado, que tenía dos grandes recipientes. Uno de ellos estaba abierto y el otro herméticamente cerrado. Un cliente le preguntó al vendedor si por qué uno estaba abierto y el otro cerrado. La respuesta fue simple, el que estaba cerrado era por que cuando uno de los pescados quería ir para arriba, todos los de abajo lo empujaban para cumplir su objetivo, en tanto que el otro recipiente estaba abierto porque nadie podía ir para arriba, ya que cuando intentaba, los de abajo hacían lo posible por evitarlo, tirándole de la cola para que no subiera.

Bueno, eso creo que pasó en las elecciones municipales en capital. El recipiente cerrado era de los colorados, donde todos se unieron para luchar por quien estaba mejor posicionado, en tanto, en el otro recipiente estaban los aliancistas que hacían todo lo posible para que el que estaba a la cabeza fracasara. Un importante grupo de liberales sumados a la izquierda le dieron la espalda a Carrizosa, y la victoria como era lógica, fue para el que se mostró más unido, más firme y con más convicción.

Y hoy el resultado está mostrando la realidad de uno y otro sector. Los calorados, tras la victoria en Asunción, ya apuntan unidos al 2013. Nicanor Duarte Frutos y Luis Castiglioni, otrora duros enemigos, se acercaron, también ahora lo buscan a Horacio Cartes, que de la mano del senador Juan Carlos Galaverna apunta a ser candidato a la presidencia y así, aún faltando 3 años para las presidenciales van preparando las armas. En tanto que desde el otro o los otros sectores, la división está marcada. Tras lo que pasó en las municipales será difícil volver a componer una alianza, y el futuro apunta, aunque puedo equivocarme, a que irán cada uno por su lado, y el resultado, con ese panorama estará lejos de ser positivo.

Lo que quedó demostrado luego de las elecciones municipales es simple. El poder de la unidad lo es todo, y cuando se deja de lado ese poder, el fracaso es el único destino.

Si es cierto que se piensa realmente en formar una nueva alianza anticolorada para el 2013, todavía hay tiempo; sobre todo el tiempo necesario para que las conversaciones se hagan sobre bases firmes y sinceras. No caben dudas de que luego del 7 de noviembre, las heridas quedaron abiertas, y que para cerrarlas hace falta mucho trabajo; un trabajo que ronde la sinceridad y la honestidad en cuanto a los objetivos. De lo contrario la alianza apunta a un nuevo fracaso, y deja el camino para que los colorados retomen el poder que mantuvieron por más de 60 años.

Fecha: 19/11/2010 07:10.


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