• Rafael Luis Franco   

En nuestro país hace décadas que la marihuana se cultiva, y ahora llegó a ser el primer productor a nivel mundial; y como todo producto agrario su demanda va en aumento, entonces hay que aumentar las parcelas de cultivo. La droga está prohibida así que toda la producción es clandestina, por tanto no paga un solo guaraní en concepto de impuesto al Estado, a pesar de que el dinero que puede llegar a mover posiblemente sea la suma de todos los cultivos legales que se producen en el Paraguay. Esto a nuestra izquierda caviar-progre no le preocupa, solo le preocupan la soja, el maíz transgénico y el uso extensivo de “agrotóxicos”.   

Por otro lado, detrás del terrorismo generalmente está el narcotráfico a gran escala; en Colombia ocupan inmensas extensiones, que llaman zonas liberadas, y su seguro y protección, que a la vez les proporciona muy buen dinero, son las personas secuestradas (sus escudos humanos), que amenazan con matar si invaden sus dominios. Como en nuestro país es evidente que no pueden utilizar el modelo colombiano, ni lerdos ni perezosos, y sin poner un centavo, optaron por la variante de comprar una gran propiedad donde seguramente tendrán sus laboratorios, plantaciones, pista aérea, etc., a la vez que depredarán y contaminarán sin ningún tipo de control la selva, arroyos y ríos; y hasta podrán alojar cómodamente a sus invitados del exterior y secuestrados si viene al caso. Todo ello dentro de un inmueble que tendrá su título de propiedad con los impuestos al día de la compra, más legal imposible, que por supuesto en el futuro no aportará ni un guaraní al erario, todo lo contrario.   

 

Pero en el fondo no todo es cuestión de dinero, es cuestión de tener una sociedad más sana; es cuestión de tener un país donde cualquiera pueda transitar libremente sin temor a ser asaltado; es cuestión de hacer honor a nuestros próceres y padres que nos legaron esta heredad. Es cuestión de ser solidario con el prójimo, con el más necesitado. Es cuestión de respetar los bienes ajenos, sobre todo de la cosa pública. Es cuestión de no estafar o defraudar a la ciudadanía, que le dio su voto de confianza a un hombre porque se lo creía íntegro. Es cuestión de dejar un país mejor a nuestros hijos. Es cuestión de bajar los niveles de corrupción. O  sea que es cuestión de trabajar, honrada y desinteresadamente.   

 

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