• por Pedro Gómez Silgueira

Lo único que la Municipalidad de Asunción y las sucesivas administraciones han hecho excelentemente bien con el dinero del contribuyente es despilfarrarlo en sueldos para el personal.

Ahora la Comuna está a punto de perder nada menos que los 10.000 millones de guaraníes donados por Itaipú para la ejecución de dos túneles sobre la Avda. Mariscal López. Desde un principio, llovieron críticas sobre ambos proyectos por querer plantarlos en un sitio histórico y patrimonial y por ser inviable para solucionar los problemas de tráfico a largo plazo.   

El dinero deberá regresar a las arcas de la binacional y seguramente destinado a otros menesteres, salvo que haya una prórroga.

 

Pero en la Municipalidad al parecer nadie piensa. Al ver que los famosos túneles no prosperaban, lo que hubiera hecho la administración de Evanhy de Gallegos debió ser replantear la propuesta y buscar un mejor destino para los recursos.   

 

¿Acaso no existen suficientes proyectos que aguardan décadas ser ejecutados? ¿Por qué no hacer obras más viables, urgentes y útiles para la ciudad? El famoso Parque Ecológico en la ex Cantera Tacumbú lleva esperando más de diez años; la ampliación del Jardín Botánico en Viñas Cue para que llegue al río es una deuda histórica con la población asuncena; las calles de la ciudad están hechas un colador y requieren de un asfaltado masivo, pero bien hecho, no una capa de mantequilla.   

 

Asunción necesita de más espacios verdes; ¿por qué no se compran los últimos terrenos arbolados grandes que quedan en la ciudad? Se necesita revitalizar el Centro Histórico, donde mantener una casa que es patrimonio es un clavo para los propietarios; ¿por qué la Municipalidad no las adquiere y convierte en centros culturales, museos o espacios cívicos?

 

Pero en materia de sensatez y cordura la Comuna es una máquina de hacer disparates y chambonadas.   

 

El hasta ahora inconcluso viaducto de la Avda. Eusebio Ayala y República Argentina es un ejemplo de lo que sucede cuando intentan hacer obras a los apurones. La única “gran obra” que había previsto la administración de Evanhy se paralizó porque fue planeada sin ton ni son, entre gallos y medianoche, con el fin de utilizar el dinero no invertido en años anteriores. El problema principal es que el proyecto –elaborado por los arquitectos e ingenieros de la Comuna– se hizo mal desde un inicio. No se llamó a concurso ni se realizaron todos los estudios necesarios para asegurar que no haya contratiempos.   

 

Ahora al puente deberán hacerse modificaciones estructurales porque, antes que aliviar en algo el caótico tránsito, pondrá en riesgo la vida de mucha gente. Estéticamente tampoco tendrá mayor atractivo, pues tendrá un corral de columnas y cables del tendido eléctrico de la ANDE. Es que tampoco se estudió en forma ni se previeron los recursos para disponerlos en forma subterránea, como en cualquier país civilizado del mundo.   

 

Y bueno, si no saben qué hacer con el dinero, es mejor que lo tiren a vito...   

 

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