• Benjamín Fernández Bogado

La filtración de informes del departamento de estado de los EEUU solo ha servido para confirmar lo que ya sabíamos: la manera de cocción de lo que llamamos la política. Esto es algo conocido por sus actores pero que la gente no tan informada, nunca antes había tenido la posibilidad de comprobarlo. Ahora gracias a Wikileaks nos hemos enterado de algunos ingredientes del menú diario del “quehacer político”.

En uno de sus libros más logrados el mexicano Carlos Fuentes nos  aborda lo mismo pero desde la ficción. En su libro “La silla del águila” describe una situación en la política tiene que dejar sus huellas en forma escrita porque los medios de comunicación tradicionales habían quedado inutilizados. Esa referencia epistolar nos sumerge a los lectores en justificar nuestras teorías conspiraticias a  las que somos muy afectos a falta de una justificación racional.

El tema también nos devuelve la necesidad de hacer que la información pública sea conocida y que aquella que forma parte de la confidencialidad que ponga en riesgo la seguridad del país y de las personas tenga que ser declarada como tal en cada caso particular.

 

Los gobiernos se sienten cómodos en la opacidad donde operan normalmente las decisiones de la política. La publicación de estos documentos nos abre una rendija desde donde observar el tono, los temas y el tratamiento que EEUU da a los gobiernos, las autoridades y los temas de su interés. Es posible observar todas las características del poder: arrogancia, ingenuidad, simplismo.. que muchos pensaban que ese país hegemónico debería de tenerlo en menos cantidad. Si conociéramos lo mismo de los que hoy celebran quienes han criticado a los EEUU de manera reiterada,  los temas y el tono  cambiarían muy poco. Al final se trata del poder y su forma de administrarlo. Tal vez una característica humana muy difícil de rehuir por quienes desde ese podio de privilegio se creen dueños de vidas y haciendas.

 

La filtración también supone una reflexión sobre el ámbito de privacidad de las comunicaciones y en especia: la aplicada a los hombres públicos. El interés general frente al particular es casi siempre el ángulo de análisis pero en este caso es probable que estemos ante una filtración provocada en el ánimo de apresurar cambios en los modelos de gestión de los nuevos medios entre ellos el popular internet.

 

Lo demás solo confirma aquello que “si uno supiera cómo se fabrican las salchichas y las encuestas.. jamás nos la comeríamos”. Wikileaks solo ha filtrado algo, pero suficiente para confirmar nuestras sospechas más íntimas.-

 

(Artículo publicado en el diario “El Comercio” de Quito el miércoles 1 de diciembre de 2010)

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