• Mario Rubén Álvarez

Cuando de mover las piezas a favor de sus intereses se trata, los políticos son verdaderos "genios". Allí está el caso de los colorados que, ante unas nubes amenazantes, echaron sobre la mesa sus cartas -¿o es con e ya esta palabra?- para que la terna de la Fiscalía General del Estado fuera de los kolo'o y nadie más.

Ni un juruja le dejaron a los que, sorprendidos con la maniobra, se desahogaron cantándole a la luna. Liberales, unacistas, patriaqueridistas y demás hierbas quedaron al margen de toda jugada. Los dos primeros sobre todo.

"¿Ah, con qué así viene la mano?", dijeron los que, momentáneamente, estaban de perdedores. "Ko'âga peikuaáta peê tova tavy", fue la reacción del más civilizado del sector que replicaba para dar vida -una vez más en la historia- al refrán que dice que quien a hierro mata, a hierro muere. Traducido, significa que quien a votazos sube, a votazos baja. Menos mal que ya no es "a balazos o a sablazos", como pretendían llevar al palacio de Gobierno a Natalicio González.

 

La furia anda desatada paseando por los pasillos del Congreso, aunque no todas las órdenes son impartidas desde adentro. Los que andan por ahí sin andar -físicamente- son los titiriteros. Los títeres son los que dan carne y huesos al libreto.

 

La reacción no se hizo esperar. Ayer el muy cuestionado Mussi tuvo de nuevo los números a su favor para volver al Consejo de la Magistratura.

 

La onda expansiva podría cobrar más víctimas en Senadores y Diputados. Ninguno que está sentado a la diestra de quién sabe quién está seguro en su silla. Los "ajedrecistas" de la política andan desbocados. Incluso lo imposible podría ser posible hoy: que se complete la Corte a partir de una sola terna.

 

Al contar con la mayoría, el resto lembu rei. Salvado el escollo, cualquier inciso o coma pueden estar a favor de la tesis de que el caído suba. Y que el subido caiga. Un artículo ambiguo bastará para la "reconducción" no tácita sino votada... hasta nuevo aviso. Que no tardará en llegar con la formación de nuevas alianzas coyunturales. Y nuevos enojos.

 

Los que les hemos votado para que trabajen a nuestro favor desde el Congreso y no para que pongan y depongan a nadie a su antojo, hacen gala de su "capacidad" de manipulación y maniobra.

 

Pocos son los armadores y desarmadores de rompecabezas. La mayoría coloca la pieza en el agujero que se les indican (léase levantan la mano). Sin embargo, aunque parezcan inútiles, son imprescindibles para cualquier ataque o contraataque. A la hora de votar, hay democracia: el voto del ideólogo vale tanto como el del lapi mbyky.

 

Lo penoso de todo esto es que las habilidades que muestran para urdir estrategias o apoyarlas para seguir en el poder, tener más poder o acceder a él por la vía que fuere -siempre "legal" para los que interpretan su propia actuación- no demuestran similar entrega para operar a favor del país.

 

Si los "cráneos" se hubieran sentado a pensar de qué modo apretarle el cuello a la pobreza hasta ahogarla, el más pobre del Paraguay comería seis veces por día.

 

De haber pensado en la patria, ningún país -por muy Brasil o Argentina que fuese- hubiera convertido en trapo de cocina nuestra soberanía.

 

Y hace rato hubiera habido Justicia, tierra para los campesinos des-terrados, empleo abundante, salud y educación de primera, vivienda para aquel que la solicitara, impuesto a la renta personal (IRP), rutas asfaltadas hasta él último rincón y una administración pública compuesta solo de trabajadores.

 

Pero no. Los tetâ jára se empecinan en meter sus hombres en lugares clave para seguir aprovechándose de la (todavía) infinita paciencia de la gente.

 

El ojo despierto | 

 

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