"Es muy loco nomás que dos peleles, como vos y yo, estemos leyendo esto", me dijo un amigo la semana pasada, luego de echarle un vistazo al sucinto pedido de informe que el Departamento de Estado norteamericano hizo a su Embajada en Asunción hace un par de años, en áreas tan amplias como la política, la economía, las relaciones internaciones, las organizaciones criminales y la seguridad militar en el Paraguay.

Le había contestado al amigo que si bien eran pedidos relativamente "normales" viniendo de una potencia imperial, él no tenía menos razón en hacerme ver lo histórico del hecho de que simples mortales como nosotros, podamos acceder a la cocina de esos intereses. Es decir, más allá del galimatías de saber, por ejemplo, que a Gadafi le quebranta una rubia despampanante, saber que los candidatos presidenciales paraguayos en 2008 fueron investigados de cerca a pedido del Departamento de Estado de otro país, o que la Embajada norteamericana en Madrid presionó a la Justicia española para que cajoneara el expediente de investigación sobre la muerte de un camarógrafo de televisión a manos de soldados estadounidenses en Bagdad, todo eso y más, era impensable hasta la aparición de WikiLeaks y, mucho antes, de internet. Hoy uno de sus creadores, Julian Assange, está preso, el sitio web atacado. La mejor defensa es el ataque, se sabe desde los tiempos de Escipión y Aníbal.

 

Seamos claros: en el caso del documento relativo a Paraguay no se trata de tremebundos documentos elaborados por la CIA , pero sí de un pedido de descripción de la realidad paraguaya que, por el nivel de detalle policiaco exigido, como mínimo es un acto de soberbia diplomática que debió merecer, eso sí, un inmediato y enérgico repudio oficial (cosa que, como tal, no sucedió y ni sucederá).

 

En febrero de 1987 fue publicado el libro La caída de Federico Chaves. Una visión documental norteamericana, de Alfredo Seiferheld y José Luis De Tone. Se trata de documentos de la misma categoría que los hoy filtrados, pero en ese caso desclasificados por el mismo Departamento de Estado, por considerarlos ya "inofensivos". En algunas circunstancias, las preocupaciones norteamericanas parecen las mismas de hace medio siglo: qué tanto querían o no los líderes políticos paraguayos a los EEUU, qué tanto se acercaba Paraguay al "comunismo internacional", etc. De aquellos documentos se desprendían tempranamente, entre otras cosas, que Stroessner era un amigo "con mayúsculas" para los EEUU en su cruzada anticomunista y totalitaria, lo que el tiempo confirmaría. Es decir, era funcional a sus intereses políticos hegemónicos. Lo que entonces debiéramos preguntarnos es: ¿Qué es exactamente lo que confirman estos documentos aquí y ahora? O mejor: ¿Qué es lo que, aquí y ahora, quiere EEUU de nosotros? ¿Instituciones y gobernantes funcionales como en el pasado, como siempre? Yo solo hago preguntas. La Historia es implacable respondiendo.

 

De filias y fobias | EDICION IMPRESA | Sábado, 11 de Diciembre de 2010

 

http://www.ultimahora.com/notas/385423-El-Paraguay-(y-el-mundo),--segun-Estados-Unidos-y-WikiLeaks

 

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