Por el Dr. Walter G. Bastos (*)

El padre Pepe es un sacerdote católico que trabaja en las villas en Buenos Aires. En un programa de la televisión argentina hizo una afirmación que merece una reflexión: "Las villas no son las generadoras de violencias, ellas reflejan". Generar y reflejar. Vaya dilema.

Empecemos por enunciar algunos actos de violencia en distintos ámbitos:

La sequedad de la tierra y la infertilidad de la misma, la deforestación y la reducción de vegetación como única fuente de producción de oxígeno y recuperación del aire. Esto es violencia.

El aumento de la contaminación de aguas y el envenenamiento de especies vegetales y animales, la contaminación para el riego de cultivos productores de alimentos, la proliferación de enfermedades por ésta vía y sus demás consecuencias que generan problemas de salud publica. Esto es violencia.

 

El incremento del efecto invernadero y la alteración de los hábitas. Esto es violencia.

 

Vemos pues que el tema ambiental es altamente violento y que lastimosamente ha sido generado por el bajo compromiso y por la actuación no responsable del sistema productivo, pero éste no es el único problema que amenaza a la humanidad y a la empresa, hay otros que día a día crecen y que se convierten en la fatalidad para el futuro.

 

En un relato estremecedor una beneficiaria de las casas, que construyen la organización Un techo para mi país, comentó que en los días de tormenta tenía que introducirle a sus hijos al ropero porque era el único lugar seguro que tenía en su casa. Esto es violencia.

 

El 25% de la población vive con menos de dos dólares por día. Esto es violencia.

 

Al terminar de leer este artículo varios niños van a quedar huérfanos, porque cada minuto muere una madre por problemas de asistencia inapropiada en el embarazo. Esto es violencia.

 

Aunque el artículo presenta crudamente las realidades negativas, no quiere indicar que todo es nocivo, pero para el propósito del tema de la responsabilidad, es prudente hacer mención de dichas situaciones, las que a primera vista, parecen ser más de la competencia de Gobierno, y no de las empresas.

 

Sin embargo, las empresas son participes de la responsabilidad en algunos de los efectos mencionados, por sus políticas o la carencia de las mismas, por sus sistemas de dirección y por una serie de costumbres y vicios empresariales que le alejan de una actuación responsable que mida la consecuencia de sus actos. La responsabilidad o la no responsabilidad, es parte de la cultura de una empresa.

 

Qué hacemos frente a semejantes actos de violencia.

 

"La mejor inversión en cualquier lugar del mundo es acabar con la pobreza. Necesitamos integrar a más personas al mercado y a la economía", dijo Carlos Slim en la víspera en una entrevista concedida a Larry King de la cadena de televisión CNN.

 

"Mi meta es hacer crecer a las compañías, hacerlas eficientes, ver el desarrollo humano de la gente. La meta es que la riqueza sea invertida para generar más riqueza." El empresario mexicano Carlos Slim, considerado por la revista Forbes como el hombre más rico del mundo, aseguró que su meta en la vida "no es hacer dinero, sino hacer crecer las empresas" en las que invierte.

 

Las empresas deben ser idóneas para generar y repartir riqueza, caso contrario seremos generadores de pobreza y repartiremos sufrimiento.

 

"El miedo es mucho más peligroso que el coraje", hay que enfrentarse a los problemas. Las empresas pueden y deben trabajar para solucionarlas.

 

www.clubdeejecutivos.org.py

http://www.ultimahora.com/notas/385421-%C2%BFQuien-generala-violencia?

 

 

 

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