• Por Luis Carlos Irala 

Desde que el Ministerio de Justicia y Trabajo lanzó la idea de sacar un decreto que prohíba el pago del aguinaldo a través de los cajeros automáticos surgieron opiniones contrarias, pues el efecto de la medida terminará perjudicando al empleado que espera recibir su salario decimotercero. Si bien la intención es buena, al final el efecto será nocivo para los intereses del trabajador.

El decreto del Ejecutivo apunta a que el obrero reciba el 100% de su aguinaldo sin ningún descuento tal como lo establece el Código Laboral. Hasta ahí la idea es fantástica. Sin embargo, lo que el Ejecutivo no consideró son las implicancias de pagar en efectivo o en cheque. Primero, la mayoría de las empresas ya programaron el pago vía cajeros. Este sistema es ágil y pese a cuestionamientos es el que se está imponiendo en el país así como en el mundo entero.

Segundo, si la empresa ahora va a proceder al pago del aguinaldo a través de cheques implica que tendrá que elaborar el documento lo cual implica un insumo de tiempo muy importante por la delicadeza del manejo de este medio de pago.

Además, una vez que el empleado reciba su cheque deberá trasladarse hasta el banco, formar una larga fila, perder un buen tiempo, sacar todo el dinero de una sola vez y correr el riesgo de algún robo.

El tercer lugar si la empresa decide pagar el aguinaldo en efectivo implica que la misma correrá con el riesgo de transportar el dinero desde el banco hasta la empresa, buscar dinero sencillo o de baja denominación, proceder al cargado de los sobres y posteriormente empezar la entrega a los beneficiarios.

Realizando todos estos trámites y corriendo todos los riesgos se estaría cumpliendo con el propósito de que el trabajador reciba el 100% de su aguinaldo sin que el banco le haga descuento alguno por deudas o adelantos.

Pero supongamos que el trabajador realizó un adelanto del aguinaldo del 50% y se comprometió a devolver en el momento en que reciba el pago del salario decimotercero. Si no lo hace corre el riesgo de que el banco le demande, le cobrará los intereses normales y los moratorios. Además, lo más probable es que el año venidero la entidad ya no le dará la opción de realizar un adelanto en caso de emergencia.

Pero una deuda contraída con el banco se tiene que pagar, el decreto del Ejecutivo no le libera de su compromiso. En ese caso, cuando se deposite el pago del salario de diciembre automáticamente se le descontará y se le cobrará los intereses por los días de atrasos.

En otras palabras, se genera todo un caos administrativo para las empresas y los bancos, con la supuesta intención de beneficiar al trabajador, pero finalmente el resultado será igual o peor que pagar a través de los cajeros. Aquí lo correcto es que cada quien asuma el compromiso que asumió a cuenta del aguinaldo. No es justo perjudicar a todos los trabajadores por culpa de unos avivados que buscan atajos para no pagar su cuenta.

Punto de Inflexión | EDICION IMPRESA | Martes, 14 de Diciembre de 2010

http://www.ultimahora.com/notas/386273-ideas-que-perjudican

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