Por Susana Oviedo

Desde que los hechos delictivos se volvieron más violentos y frecuentes en el país, las autoridades responsables de la seguridad han insistido en que una de las causas centrales del problema es la medida alternativa o sustitutiva a la prisión. 

Concretamente, la facilidad con que los infractores de la ley obtienen su libertad, muchas veces, aun sin cumplir con los requisitos como: el arraigo (bienes y actividades), la gravedad del hecho punible y la reincidencia. 

Esta situación desnuda, sin embargo, la ineptitud de los investigadores que deben arrimar las pruebas incriminatorias o la corrupción de ciertos jueces de garantía, que son los que deciden sobre las medidas alternativas.

La Policía Nacional se declara impotente; los fiscales y jueces dicen sentirse atados de manos, puesto que por Constitución Nacional y Código Penal se establece el carácter extraordinario de la privación de libertad.

Los comisarios se lamentan porque dicen que al cabo de unos días, personas sospechosas que aprehendieron, se hallan gozando de libertad y vueltas a sus andadas delictivas. 

Lo que no cuentan es que si policías y fiscales arrimaran elementos contundentes, producto de una investigación criminal ajustada a protocolos científicos y jurídicos claros, los jueces, incluso los más corruptos, tendrían menos margen para interpretaciones antojadizas de las leyes y otorgar medidas sustitutivas, aun cuando no corresponden.

El problema no son las medidas alternativas a la prisión, sino la débil preparación de quienes llevan la investigación de los hechos punibles y la corrupción.

Este año, al recopilar información sobre una organización creada por vecinos del Barrio Herrera, atacados por una seguidilla de asaltos, recurrimos a la comisaría de la jurisdicción (Nº 11 M), en busca de datos estadísticos actualizados sobre atracos producidos en esa zona de la capital.

Allí nos respondieron que no contaban con información "tan detallada" y pidieron unos días para procesarla. Cuando fuimos a la comisaría a buscar el informe, nos entregaron escrito a mano y en una hoja blanca, sin membrete o sello.

Si ni siquiera tienen capacidad de procesar la información sobre el comportamiento delincuencial de una porción de la capital del país, ¿cómo podríamos esperar que la actuación de la Policía Nacional vaya a ser profesional, preventiva, científica y eficiente para contribuir en la labor investigativa del Ministerio Público?

Recién este año se concretó la Primera Encuesta Nacional de Victimización presentada por el Ministerio del Interior, para contar con una base de datos sobre prevención de delitos y justicia penal que resulten comparables internacionalmente. Incluyendo un mapeo de hechos punibles.

¿Cómo enfrentar a un enemigo, sin antes caracterizarlo y sistematizar sus formas de actuación y capacidad?

Por otro lado, si se tiene tan claro que hay que modificar la parte del Código Penal para complejizar los requisitos que permitan la libertad a los sospechosos de un hecho punible, ¿por qué no han hecho algo al respecto? 

Si tan seguros están que por allí pasa la reducción de la inseguridad ciudadana, nada impide tomar la iniciativa de presentar un proyecto de modificación de la ley. 

Pero saben que las causas de la inseguridad son otras. 

Son una suma de factores: impunidad, corrupción generalizada, y judicial y policial; falta de una policía científica y honesta, inequidad, desempleo, exclusión social, pobreza, ausencia de una política de Estado, falta de un Estado consistente y de dirigentes con visión y actitud de estadistas, que, además, sean honrados. 

Mejorar el presupuesto de la Policía y del Ministerio Público, equiparlos y entrenarlos, ayuda. Pero sirve de poco cuando el problema es de calidad humana e impunidad. Con demasiada frecuencia aparece algún uniformado integrando o liderando alguna banda criminal o cae un agente fiscal filmado en el momento de cobrar una coima. 

Todo lo cual, no ocurriría si hubiera un sistema judicial eficiente que condenara a los culpables, aunque para ello, entretanto tenga que otorgar medidas sustitutivas.

 

http://www.ultimahora.com/notas/386602---medidas-alternativas-y-seguridad

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