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  • Alberto Vargas Peña.

Faltando menos de quince días para finalizar el año, el Gobierno sigue cometiendo errores garrafales, que no hacen sino seguir la dinámica normal establecida en abril del 2008. El gobierno del cambio no acertó una.

Los últimos errores son ejemplares. Un decreto, inconstitucional, que pretendió
legislar sobre el pago de los aguinaldos en el sector privado. Resistido por
todo, el decreto debió ser derogado. Nadie pensaba cumplirlo y eso decidió al
Gobierno a modificar su decisión.

Hizo aprobar un proyecto de ley sobre concesión privada de los aeropuertos y
aeródromos principales. Resistido como una traición a la Patria, por la violación de la soberanía, se manifiesta como algo pero que un crimen. Es un error.



 



Entrega a
empresas brasileñas la construcción de la Línea de 500 Kv que ha comenzado a ser construida
mediante la preparación del local de Villa Hayes.



 



Comenzó a
trabajar bien, al confrontar con Argentina por el tema del bloqueo sufrido en
Buenos Aires. Pero no cumplió con su promesa de no asistir a la reunión del
Mercosur prevista. Argentina cedió, pero puede volver a importante. El problema
no se resolvió.



 



El
Gobierno sigue insistiendo en la Reforma Agraria como si fuera la solución
económica del país. La
Reforma Agraria no es ninguna solución puesto que no puede
desarrollar un país de manera conveniente. Tiene límites insalvables y se trata
de una idea antigua, ya ensayada mil veces, con el mismo resultado. El Gobierno
no presta aviso a la realidad de la economía, ni estudia los resultados de
ensayos exteriores. Sigue con su dinámica de estudiar ideas antiguas.



 



El
Gobierno no tiene ideas modernas ni personal con capacidad para enfrentar
desafíos de alto nivel. Desde su instalación inició una campaña para establecer
en el Paraguay un sistema anacrónico, fracasado y en desaparición, con el
cuento, falso, de que beneficiará a la gente más pobre.



 



La Reforma Agraria no es más que un gesto antiguo,
romano, fracasado. La economía necesita un impulso diferente. Hay que apostar
por el Comercio y la
Industria y todo el país debe ser organizado para ello.
Apostar por la Reforma
Agraria es jugar con el cuatro de copas.



 



El
Ministerio de Hacienda continúa con su tesis de aumentar los impuestos porque
no se atreve a limitar los gastos ni a superar la burocracia. Es una política
retrasada, capaz de resolver un problema creando otros de mayor magnitud.



 



El
Gobierno entra en su tercer año sin perspectivas y sin esperanzas. El PLRA,
partido que se dice liberal, sufrirá más que ningún otro, cuando debería estar
presentando ideas para resolver los problemas paraguayos. La ANR busca retornar, pero muy
dividido. Las otras agrupaciones no existen. La izquierda piensa, pero como es
habitual, con cien años de retraso.



 



Lo único
que busca es la plenitud del poder y tal como siguen las cosas, lo alcanzará.
El Paraguay está gobernado desde afuera y el canciller brasileño actual anuncia
que el Paraguay votará el ingreso de Venezuela en el Mercosur.



 



Probablemente
sucederá.

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