El cuoteo político es un perverso sistema en el que, por lo general, se opta por los mediocres y no por los mejores. De los que acceden de este modo a delicadas funciones públicas, la mayoría solo buscará ser fiel a sus padrinos, olvidando que su primera lealtad tiene que ser con su patria. El reparto de cargos entre liberales y el Partido Unace -con el aval del presidente de la República, Fernando Lugo- no tiene en cuenta la capacidad de los candidatos.

La alianza entre el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y el Partido Unace, de Lino Oviedo -con la anuencia y la participación del presidente Lugo- está llenando los cargos vacantes, pero no ofrece mayor calidad de funcionarios a la administración pública. Salvo en la Corte Suprema de Justicia, los electos son representantes de la mediocridad y no de la capacidad.


Ambos partidos y el jefe de Estado deben entender que participar en los diversos ámbitos del Gobierno de la República no es un juego para poner al primero que se cruza en el camino, sino el compromiso de contribuir a mejorar la calidad de los funcionarios que tienen en sus manos muy delicadas funciones. 

De personas que carecen de capacidad solo hay que esperar la actitud sumisa de los que obedecen órdenes de sus partidos, sin ser capaces ni tener el coraje de imponer sus criterios para bien de los ciudadanos. Se convierten así en títeres de sus jefes, no en servidores de la gente y en defensores de los intereses colectivos.

El cuoteo basado en la mediocridad y no en la calidad de los candidatos es sumamente nocivo para el país. A través de ese esquema en el que no se discuten los pergaminos de los postulantes y se da por hecho su nombramiento -porque se cuenta con los votos necesarios- se pierde la oportunidad de avanzar con pasos firmes hacia el desarrollo. 

Particularmente grave es la designación de Óscar Rubén Velázquez, del Partido Unace, como contralor general de la República dejando de lado a excelentes candidatos propuestos para esa sensible y estratégica institución que vela nada menos que por la correcta utilización de los fondos públicos.

Se esperaba que senadores y diputados actuasen con una mayor madurez y responsabilidad. Han demostrado, sin embargo, todo lo contrario al postular primero y designar después a quienes no darán ningún lustre a sus funciones y, por el contrario, podrían ser un obstáculo para el control objetivo de los presupuestos ejecutados por las instituciones del sector público.

La crítica a los políticos aumenta porque cada vez que tienen la ocasión de elegir entre los mejores y los peores, por lo general, optan por estos últimos. 

Olvidan los que actúan con soberbia e irresponsabilidad no disimuladas que, de a poco, van minando la paciencia del electorado que en las urnas les puede cobrar el abuso de poder impune que cometen todos los días. Las facultades que les otorga la ley no son una carta blanca para entronizar a los incapaces. 

Cuando los legisladores votan y eligen a los mediocres, apuestan al retroceso. En cambio, al optar por los más destacados se ponen al lado de un más acelerado avance de la República.


http://www.ultimahora.com/notas/388231-El-cuoteo-politico-permiteque-los-mediocres-dirijanlas-instituciones-publicas

Comentarios  Ir a formulario



No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.