“ORE LA ESTATUTO”

Publicado: Martes, 21 de Diciembre de 2010 08:13 por jotaefeb en POLÍTICA: tapa lo urgente e importante
BICENTENARIO A CONTRA VOZ
  • por Nancy Ovelar 
Los recientes y sucesivos golpes a la endeble institucionalidad democrática de nuestro país no son más que los síntomas de una enfermedad crónica que padecemos los paraguayos y que tiene que ver con esa nefasta creencia de que quien ejerce el poder está por encima de la ley, de que el que manda o los que mandan es o son reconocidos como “el estatuto” o “la ley”. El querido Helio Vera describe muy bien este rasgo distintivo de nuestro ser nacional, en su libro “El país de la sopa dura”.    

Así, él o los que se creen “el estatuto del momento” hacen y deshacen los pactos o acuerdos políticos sin importarles un rábano lo que dice la ley.    

Con esta lógica nos venimos debatiendo desde hace dos centurias. En 1910, hace exactamente 100 años, el coronel Albino Jara (liberal) se imponía como “el estatuto”. Y usando el poder de su sable, se daba el lujo de obligar a su jefe y amigo el presidente Manuel Gondra, también liberal, a mantenerlo en el cargo de ministro de Guerra y Marina, para un mes después hacerle un golpe de Estado y obligarlo a renunciar, asumiendo él la presidencia del Paraguay el 17 de enero de 1911.    

Notablemente, en su discurso ante el Congreso que lo había nombrado presidente provisional, el coronel Jara hablaba de sus convicciones e ideales de respeto a la ley y a la “incipiente democracia”, lo cual la mayoría de los políticos actuales aún lo hacen, o sea, seguimos en la incipiente democracia 100 años después y discurseando sobre el respeto a la ley mientras la violamos sin rubor. Nuestro atraso es secular y vergonzoso.    

La diferencia hoy es quizás esa suerte de democratización del derecho al abuso de la ley. No se viola la ley individualmente nomás, lo hacemos en cofradía, en equipo, en caterva, en jauría y a la luz del día. A tal punto que ya nadie puede jactarse de ser “el estatuto” porque existe una pluralización de ese poder: “ore la estatuto”.    

Sería bueno empezar a independizarnos de ese mal, a propósito de los festejos del Bicentenario. Y, sobre todo, porque está demostrado que las sociedades que progresan son aquellas que respetan la ley por encima de todo.

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