• Susana Oviedo

Todos los días al menos cinco hogares sufren la pérdida de un familiar debido a accidente de moto. En su mayoría, son vidas jóvenes.

Los pocos que logran escapar a la muerte, pasan a convertirse en un drama para todo el entorno familiar, por los costos que se deben afrontar para que la víctima se recupere de sus lesiones. Varias quedan con alguna discapacidad y los menos afortunados, en estado vegetativo.

Son personas que verán afectadas su capacidad de producir y, si eran jefes o jefas de hogar, pasarán a ser dependientes de otras. Sobre todo, los que quedan en estado vegetativo.

En el país los accidentes de moto hace tiempo que desde la salud pública se consideran como la mayor epidemia nacional. Matan mucha más gente que la mayor epidemia de dengue, por ejemplo, según reconoció la ministra de Salud.

 

Aunque suene inhumano plantearlo, también representa una carga onerosa para el Estado, puesto que un accidentado grave cuesta a los contribuyentes 1.800.000 guaraníes por día.

 

A lo que hay que sumar que los motociclistas accidentados llenan las camas de terapia intensiva de Emergencias Médicas y de la mayoría de los hospitales públicos y del IPS, en desmedro de pacientes con otro tipo de afecciones.

 

Para completar el panorama, instituciones como la Diben, Pastoral Social y el Inpro se ven agobiadas por los pedidos de ayuda para compra de materiales traumatológicos.

 

Hace como tres años, la mayor parte de sus presupuestos van destinados a cubrir prótesis e insumos para cirugía. Los medios de comunicación exponen esta situación y ya es "normal" que los lunes se publique el número de los accidentes producidos entre el viernes y el fin de semana.

 

Hace tiempo que la cantidad de accidentes en moto supera ampliamente a los de automóvil, y aunque la mayor parte de las veces ambos tienen en común el alcohol, en el caso de las motos también cuentan la falta de uso del casco y la impericia e imprudencia del conductor.

 

Todos estos temas se vienen señalando insistentemente en los medios de comunicación y a través de esporádicas campañas emprendidas en las rutas por la Policía Caminera, oenegés y empresas privadas. Pero a juzgar por el promedio de al menos 5 accidentes por día, evidentemente no son suficientes ni generan el impacto positivo que se busca: generar conciencia y prevenir.

 

En el Congreso Nacional hay como 4 proyectos de ley que apuntan a una nueva y única normativa de seguridad vial que incorpore mayores exigencias a los conductores, como el seguro obligatorio y cursos de adiestramiento, como condición ineludible para acceder a la licencia de conducir.

 

Pero concluirá el año sin que, pese a la gravedad, este tema constituya una prioridad para los legisladores. Tampoco lo fue para los municipios, lo que plantea un desafío a las nuevas autoridades comunales.

 

Las empresas que fabrican y comercializan motocicletas deberían ser las más interesadas en acompañar todas las iniciativas tendientes a concienciar a la ciudadanía. La Setama, en lograr que el servicio de transporte público sea eficiente, seguro, barato y que no se deje aislado a barrio alguno.

 

Mientras aguardamos que todo esto ocurra, ayudaría muchísimo que los motociclistas usen el casco, chaleco reflectivo de noche, no beban alcohol y eviten circular en zigzag entre los automóviles. Todos saldremos beneficiados.

http://www.ultimahora.com/notas/388852-Evitar-el-luto,-con-casco-y-sin-alcohol

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