El Paraguay no tiene un Ministerio de Economía, pero ha proliferado la creación de subsecretarías de Estado. El Gobierno viene estudiando la reorganización ministerial, con asistencia externa. Mientras, el Senado acaba de aprobar la creación de un Ministerio de Desarrollo Social, que agrupará varias subsecretarías y direcciones. En el campo no se tiene una Agenda País ni una idea de la reforma del Estado, pero se insiste en las cuestiones de superestructura.

El país necesita la modernización de su aparato estatal. Su estructura ya es obsoleta. Y además el Estado se ha convertido en un monopolio en la absorción del empleo, pero esa gran burocracia únicamente sirve para obstaculizar nuestro desarrollo.

Es irracional que el Paraguay gaste más del 90% solo para mantener esa pesada e inútil burocracia. Pues al tiempo de absorber los recursos del fisco, el funcionamiento público es tan anacrónico y fraudulento que entorpece y dificulta la gestión de la ciudadanía. Además de crecer constantemente el modelo clientelar, se encarece el mantenimiento del Estado-aparato.

 

Esta distinción es importante, pues el Estado-nacional virtualmente no existe o es precario. Los ministerios, creados para prestar servicio eficiente a la nación, son más bien una carga para el pueblo. Hay que reorganizarlos y profesionalizarlos.

 

Al parecer, esas tareas se quieren emprender. En el Palacio están manejando opciones de reforma con ayuda externa. Por de pronto, el Senado aprobó el proyecto de un Ministerio de Desarrollo Social. Formarán parte del mismo las secretarías de Acción Social, de la Niñez y Adolescencia, para Refugiados y Repatriados, de la Mujer, de Emergencia Nacional y la Diben. Pasarán a depender de dicha cartera el Viceministerio de la Juventud, el Impro y varias direcciones de los ministerios de Salud, Justicia y Trabajo, Educación y Agricultura.

 

Como puede observarse, sería una suerte de megaministerio. Tal vez se justifique, pero sin duda habrá problemas de articulación y pertinencia. Sin responder a los requerimientos del país, acaso solo los ministerios de Educación y de Salud se vinculan con la población. El resto, más los órganos de poder, son administraciones desfasadas que hacen muy poco por nuestro desarrollo.

 

En realidad, hace falta una adecuada reestructuración. Últimamente, crecen las duplicaciones que inflan gratuitamente el Presupuesto General de Gastos. Educación debería ser también de Ciencia y Tecnología. Y por demás, la Cultura es una esfera siempre refractaria para los intelectuales cuando está pegada al poder. El Ministerio de Economía es indispensable, pues debe planificar y dirigir las políticas públicas en esa área fundamental para nuestro desarrollo. Esto supone mucho más que administrar los ingresos y egresos del Estado.

 

Obras Públicas y Comunicaciones deben ser además de Energía y Transporte, sin divisiones que amplíen sus oficinas y el personal. Para mejorar la infraestructura del país necesitan de técnicos y profesionales. Hoy son ámbitos de inversión y de rentabilidad, no de gastos y sobrefacturaciones que enriquecen a sus titulares.

 

No podemos esperar otro periodo de gobierno para reducir las subsecretarías dependientes de la Presidencia. La austeridad es sistémica o de lo contrario el excedente de la burocracia agrava la corrupción.

 

Al Paraguay le urge la eficiencia y la meritocracia. La primera depende de la medida y de la estructuración del Estado. Y la segunda, de la preeminencia de la calidad del capital humano. La cuestión es que ya no se puede postergar la inversión destinada a superar el atraso. Para el efecto, será determinante responder con rigurosa lógica a la ecuación de tanto Estado como el desarrollo del país lo precise. Vale decir, adiós al clientelismo.

 

http://www.ultimahora.com/notas/382415-Reorganizar-los-ministerios-para-la-eficiencia-del-Estado-y-no-para-agrandarlo-todavia-mas

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