• Darío Lugo

Ahora que las cifras macroeconómicas favorables para el país, en cuanto a crecimiento experimentado en 2010, se encuentran insertas de sobremanera en el imaginario colectivo -aunque la mayoría no goza de sus efectos-, queda transitar el camino en el que durante este año y los subsiguientes se proseguirán las acciones públicas y privadas para consolidar la bonanza obtenida.

Esto se traduce en la búsqueda de los caminos ideales o pragmáticos -llegado el caso- para que la redistribución de la riqueza sea captada por la mayoría que ahora ve pasar el tren de la prosperidad, sin poder tomarlo.

El factor fundamental que actúa como motor de las actividades productivas es la inversión, de tal forma a generar mano de obra y mayor riqueza, que redunde en mejor calidad de vida y consumo de parte de la población, tarea correspondiente al ámbito de las empresas interesadas en el desarrollo de algún sector de la economía; mientras que el rol del Gobierno será resguardar y asegurar los procesos en un marco de competencia y justicia, alejado de los vaivenes político-partidarios que afectan negativamente cualquier proyecto productivo.

 

Como nunca en los últimos años, los buenos resultados del producto interno bruto (PIB) sirven de palanca para continuar este periodo con el diseño de políticas públicas que permitan mejorar los niveles de infraestructura y logística, competitividad a nivel de bienes y servicios, además de capacitación de recursos humanos, que sirvan de estructura y de modelo a la hora de salir al mundo con productos valorados en su entera dimensión desde los mercados externos.

 

Ese gran diálogo a veces truncado entre los agentes de la economía y el sector oficial tiene su brillante oportunidad durante el transcurso del Bicentenario, periodo en el que seguramente se revalorizarán los aportes y algunas coincidencias que esgrimieron durante la historia independiente los sectores sociales y políticos en busca del bien común, de tal forma a brindar ahora un nuevo espacio cargado de mayor tolerancia y apertura, con la vista puesta en un mejor devenir para el país.

 

En ese sentido, la disminución paulatina del antagonismo ideológico y destructivo que acompañó hasta ahora cierto ámbito del debate acerca del modelo de nación que se pretende diseñar, constituye un factor de fundamental importancia, ya que permitirá contar con una visión más abarcante de los verdaderos flagelos y problemas que aún padece gran parte de la población.

 

Una contribución al espectro nacional tiene que partir de la sociedad civil, hasta ahora todavía absorta en cierta apatía en cuanto al abordaje de los temas nacionales, sobre todo en lo que respecta a las medidas oficiales que impactan negativamente en la calidad de vida, llámense aquéllas aumentos o reajustes, no precisamente del salario del trabajador.

 

El tiempo que nos depara se encuentra ataviado de muchos desafíos, porque las deudas pendientes son incontables para el Gobierno, y se traducen en una postergada y necesaria reforma agraria, el logro de una mejor compensación de parte del Brasil por la energía de Itaipú, similar reivindicación en Yacyretá con Argentina, generación de mano de obra para evitar más migración de compatriotas al exterior, saneamiento de las instituciones que atávicamente estuvieron manchadas de corruptela, concienciación hacia el cumplimiento de las obligaciones tributarias, combate a la piratería y al contrabando, además de un mejor relacionamiento con los demás poderes del Estado.

 

Para la clase dirigencial será fundamental una dosis de mayor tolerancia y un trazado de prioridades que interpreten los genuinos intereses de la ciudadanía por encima de los propios, algo más que difícil en un año electoral que promete mucho dinamismo en el sentido de la confrontación estéril.

 

Y, finalmente, en el ámbito privado están gestados primigeniamente los elementos que deben replicarse en cuanto a las acciones que lleven a una responsabilidad social empresarial, de tal forma a integrar a otros sectores en la búsqueda de un verdadero estado de bienestar, respetando la diversidad de pensamiento y el ambiente circundante.

 

http://www.ultimahora.com/notas/396638-Desafios-y-prioridades

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