• Benjamín Valiente Duarte

Tres hechos anecdóticos ocurridos en diferentes momentos, pero en circunstancias similares, me hicieron reflexionar en la política y en la inmensa brecha existente entre tan alto componente de la actividad humana y nuestra práctica casera de la política o, mejor dicho, politiquería.

El primero fue un comentario de un locutor de radio FM, de Concepción. Yendo a Yvy Ja’u, en una camioneta de la Gobernación de Concepción, escuchaba las diatribas del mencionado radialista contra Fernando Lugo, candidato presidencial de la APC en ese momento. Los que apoyaban a la candidata oficialista de entonces habían denigrado a Lugo, provocando la molestia del presidenciable y su entorno.

Más o menos, decía el comentarista: “¿Y para qué dejó la sotana para meterse en política, si no quiere ensuciarse? Él se la buscó, dejen que le ensucien y que aguante si a él le gusta así”. Esto me recuerda la afirmación del querido pa’i José Alarcón, quien fuera nuestro cura párroco en San Blas, hablando de la politiquería: “Meterse en política es como trabajar en un techado de paja, sin falta te salpicará la tierra colorada” (los ingredientes del techado de paja son el lodo preparado, generalmente, con tierra colorada y paja, lo del color es pura coincidencia, ya que la politiquería sucia no es exclusividad del rojo sino de todos los colores).

 

Este concepto de la política es muy común en nuestro medio: cuanto más sucio sea el juego, excelente. No hay mejor manera de aventajar al contrincante ocasional que embarrarle con cualquier cosa. ¿Dónde queda la pureza de los ideales políticos?

 

El otro hecho ocurrió con un comerciante del mercado de la capital del primer departamento. Como habitualmente suelo ir a hacer compras a su negocio, unos días después de las elecciones municipales de noviembre pasado le gasté una broma: “No me alces tanto los precios ahora que perdieron las elecciones”, le dije, sonriendo, al pagarle la cuenta. "No, por favor", me contestó, con cara de pocos amigos. "Además, por qué vas temer al alto precio, si total, ahora que ganaron, tendrán cinco años para juntar plata". "Estás equivocado, amigo", le contesté. "En primer lugar no soy político y, por otro lado, si me meto en política no es para ganar plata”. “Y para qué te metes en política si no vas a ganar dinero”, fue su contundente conclusión.

 

Yo le comprendo a mi amigo. Él es comerciante de pura cepa y con la mentalidad de mercader su noción política no va ser otra cosa que negocio. Lastimosamente para muchísimos de nuestros actores políticos, esta noble actividad se reduce a comercio. Y esto no solamente para una multitud de ciudadanos que optan por un determinado partido para acceder a la función pública y de esta manera mantener a la familia, situación comprensible y aceptable, sino la actitud de los líderes y famosos operadores políticos que lucran con la cosa pública (res-pública). De aquí nacen las compras de votos, de conciencias, los negociados, las trampas, etc., que tantos males acarrean a la sociedad y hacen trizas el concepto del bien común.

 

“La responsabilidad de edificar el bien común compete, además de las personas particulares, también al Estado, porque el bien común es la razón de ser de la autoridad política… La persona concreta, la familia, los cuerpos intermedios no están en condiciones de alcanzar por sí mismos su pleno desarrollo; de ahí deriva la necesidad de las instituciones políticas, cuya finalidad es hacer accesibles a las personas los bienes necesarios –materiales, culturales, morales, espirituales– para gozar de una vida auténticamente humana. El fin de la vida social es el bien común históricamente realizable” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, Nº 168). ¿Cómo queda nuestra realidad política cotidiana a la luz de estos conceptos tan claros sobre la finalidad de la política y de los políticos?

 

Como episodio final de esta breve reflexión traemos a colación la última convención colorada. Propios y extraños pudieron ver por los medios de prensa la gran farsa. ¿Qué les depararía a los sufridos ciudadanos paraguayos con Horacio Cárter, como diría Magdaleno Silva, a la cabeza del Ejecutivo? Una persona con ingente hacienda, bien y mal habida, como le acusan sus propios correligionarios, tendría como consejero y hombre fuerte al hombre que ha recorrido todas las carpas internas de su partido que confesó públicamente haber participado en robo de resultados de elecciones y de otras violaciones constitucionales.

 

Como conclusión va la frase que colgué en Facebook con ocasión del encuentro partidario mencionado: “Cuando contemplo la luna, el cielo y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él?” (Salmo 8, dignidad del hombre), cuando miro el grotesco espectáculo de Calé y de sus compinches, ¿qué hemos hecho o dejado de hacer, Señor, para merecer y aguantar tamaña insensatez? (indignidad y vergüenza de la persona y de la sociedad).

 

 

 

 

 

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vivaparaguay

Hilda Acosta W.

Listas sábana

En el diario abc de la fecha (31 de enero de 2011) se publicó la declaración del presidente del Senado, Óscar Daher, que ve "difícil" que se apruebe la ley contra las "listas sábanas". ¡Qué caradurez!

El pueblo entero debería movilizarse y protestar ante tanto atropello. Tiene que haber algún partido político o varios que inicien una campaña de protesta y todos los ciudadanos, que realmente esperamos un Paraguay mejor, no bajemos los brazos hasta que nos escuchen. No podemos seguir esperando.

La ley contra las listas sábanas debe ser aprobada pues es un paso importante para comenzar a enderezar todo lo que hasta el momento sigue torcido en nuestro querido Paraguay.

Aplausos para el senador Carrizosa, a quien no conozco personalmente, pero cuya postura me parece muy patriótica. Es tiempo de que el pueblo pueda elegir libremente a las personas que lo representan. El pueblo es el que paga, de modo que tiene derecho a exigir.


Fecha: 01/02/2011 12:17.


kure caldo

Yo no entiendo como la gente espera algo difernete de los personajes nefastos de la historia del Paraguay. Jova ata jemo a colorado. Nada mas cierto. AGREGARIA MAS: Mondaja, Pokare, Soquetero, Tembiguai etc. Reportar abuso


Personajes como Galaverna, Gonzalez Daher, Olivia Benitez, Lilian Samaniego, Bernal, Tuma, los hermanitos Oviedo, Llano,y muchos más, serán los primeros grandes perjudicados en caso de prosperar la eliminación de las listas sábanas.

Fecha: 01/02/2011 12:18.


escorpion

Hay que reconocer que el Sr. Carrizosa es un demócrata, aunque no coincida plenamente con su visión política. Todo el mundo sabe que para ser candidato a senador hay que tener un buen capital para comprar el puesto. El fin de las listas sábanas, perjudicaría a las campañas políticas. Pero también posibilitaría una competencia más leal -política- y no de publicidad.

Fecha: 01/02/2011 12:18.


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