POR IDILIO MENDEZ GRIMALDI

  • Libro “Los Herederos de Stroessner” de Idilio Mendez revela vínculo entre Aldo Zuccolillo y Luis Raúl Menocchio.
  • Aldo Zuccolillo era socio de Wasmosy compartían la firma Telsat. La misma era presidida por Luis Raúl Menoccio.

Mucho antes que surgiera el oviedismo, Aldo Zuccolillo y Juan Carlos Wasmosy fundaron una empresa de comunicación. El 27 de diciembre de 1989, 11 meses después del derrocamiento de Alfredo Stroessner, se integró la sociedad denominada Telsat S.A. ante la escribanía de Milciades Rafael Casabianca, pariente de Ramón Jiménez Gaona, primo y socio de Wasmosy en varias empresas de construcción, incluyendo Conempa. Zuccolillo no podía alegar desconocimiento del pasado reciente de Wasmosy, quien venía de amasar una dudosa fortuna, en sociedad con

Gustavo Stroessner, en las represas de Itaipú y Yacyretá.

 

Otro socio inicial de Telsat fue Angel Arias Arias, un directivo de Abc Color con acciones minoritarias. Segú la escritura pública N° 127, inscripta en el Registro Público de Comercio bajo el N° 430 el 10 de mayo de 1990, todos estos empresarios integraron dicha sociedad con sus respectivas esposas. Zuccolillo con Graciella Pappalardo; Wasmosy con Tereza Carrasco y Arias con María Elvira Dos Santos. El artículo 5° de esa sociedad señala que la misma “tendrá por objetivo principal la transmisión televisiva, en circuito cerrado, de programas preparados y/o propalados desde el país o desde el extranjero… Podrá realizar – sin limitación – toda operación lícita comercial, industrial, inmobiliaria, agropecuaria o de cualquier orden que se relacione o no al principal objeto social pero que fuera considerado beneficiosa para los intereses societarios”.

 

Hasta 1998 esta empresa, según los archivos del Registro Público, no tuvo deserción de sus accionistas fundadores, de acuerdo al seguimiento de sucesivas escrituras, y sí se produjeron ventas de acciones y la incorporación de nuevos socios, según las escrituras números 474 del 17 de julio de 1992, por aumento de capital social; la N° 328 del 22 de julio de 1996, por aumento de capital y modificación de estatutos; la N° 102 del 22 de diciembre de 1996, complementaria a la anterior; la N° 451 del 26 de noviembre de 1996, por venta de acciones de Roberto Ayala Bossio a favor de Fernando Villalba y Luis Raúl Menocchio y la escritura N° 282 del 19 de setiembre de 1997, por modificación parcial del estatuto social. Desde 1998, Menocchio dirigió la sociedad.

 

A mediados del 2002, el gobierno de Luis González Macchi tambaleaba por efectos de la corrupción. Abc Color publicaba a diario calamidades insospechadas de funcionarios de menor rango y del propio presidente de la República. Ese fue el momento en que apareció la información documentada, y censurada en todos los medios de comunicación, que Aldo Zuccolillo era socio de Wasmosy y una de las empresas compartidas era Telsat S.A. Esta firma había caído en desgracia.

 

Algunas transnacionales demandaron judicialmente en Paraguay a Telsat por piratear señales televisivas que se emitían por cable. ¿Eran piratas Zuccolillo y Wasmosy?. Aldo Zuccolillo, en su carácter de dirigente de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, dominada por los diarios norteamericanos, era por entonces uno de los principales promotores de la defensa de los derechos marcarios e intelectuales, en el marco del Consenso de Washington.

 

El presidente de Telsat, Luis Raúl Menocchio, dirigía otras 20 empresas, satélites del primero, diseminadas por todo el país. Estas compañías piratas estaban representadas legalmente por el estudio jurídico de Oscar Paciello, aquel jurista

considerado maestro de varias generaciones de abogados, quien murió en 1998 siendo miembro de la Corte Suprema de Justicia, tras confirmar la condena de 10 años de cárcel para Lino Oviedo, impuesta por una corte militar integrada en forma extraordinaria, por orden de Wasmosy. Sus herederos, Oscar Paciello hijo y Amparo Samaniego viuda de Paciello siguieron con el negocio.

 

Menocchio, argentino, era otro de los tantos truhanes que llegó al Paraguay con una mano atrás y otra por delante, sin un peso partido por la mitad, para hacer fortuna con algunos compinches. Entabló amistades a través del narcotráfico y el lavado de dinero y así se hizo de socios importantes en Asunción. Cuando fue enjuiciada Telsat, Menocchio se escondió de la Justicia, la cual actuó rápidamente por tratarse de la demanda de transnacionales norteamericanas. En ese ínterin Abc Color publicaba todo tipo de especulaciones en torno al “prófugo” Menocchio. Una de las

publicaciones emblemáticas del caso salió a luz el 24 de mayo del 2002, página 24, bajo el título a seis columnas: “El propio González Macchi habría “coqueteado” con Menocchio”.

 

El copete de la crónica periodística señalaba cuanto sigue: “El propio presidente de la República, Luis González Macchi, habría “coqueteado” con el empresario prófugo Luis Raúl Menocchio luego de que el actual asesor jurídico del Ejecutivo, Jorge Vasconsellos, hipotéticamente actuara de nexo para el supuesto acercamiento. El hombre de “negocios” argentino obtuvo ventajes en CONATEL, presuntamente al valerse de la protección que le brindara el ex vocero de la presidencia, Carlos Podestá. También se investigan contactos con Víctor Bogado de CONATEL”.

 

La crónica señalaba, entre otras cosas, que “Menocchio se instaló en nuestro país tras obtener la “luz verde” de varios políticos, entre ellos el ex ministro del Interior de Juan Carlos Wasmosy y ex vocero de González Macchi, Carlos Podestá. A través de Podestá, Menocchio también habría conseguido eludir el pago de una multimillonaria suma de dinero para instalar su empresa de videocable, intervenida semanas atrás por piratear vía satélite señales de canales

internacionales…”.

 

En ningún párrafo de la crónica se hacía referencia que los fundadores de Telsat S.A. eran Aldo Zuccolillo y Juan Carlos Wasmosy. Ni siquiera se mencionó a Fernando Villalba como vicepresidente de Telsat, quien en ese momento se desempeñaba como viceministro de Industria y como tal aliado estratégico de la poderosa tabacalera transnacional, la British American Tobacco, BAT, que pagaba los servicios de Villalba, “por trabajos de inteligencia”, siendo éste funcionario público.

 

Piratería, anexo narcotráfico

 

Abandonado por sus socios, aunque impune, Menocchio profundizó su adicción a lacocaína y organizaba de tanto en tanto fiestas orgiásticas que compartía con ciertos periodistas y empresarios de Asunción. Poco tiempo después, en agosto del 2004, Menocchio asesinó a un socio, el empresario Eduardo Maciel (56) y su secretaria Graciela Méndez (22). El primero fue ejecutado con dos tiros en la cabeza y otros tres en el tórax y la mujer con dos certeros disparos en el pecho. El asesino sepultó a sus víctimas en sendos tambores sellados con cemento, los cuales fueron arrojados

en los arrabales de Fernando de la Mora. Los tambores con los cadáveres embutidos fueron hallados por humildes vecinos de la mencionada ciudad, vecina a Asunción. La Policía, al seguir con las investigaciones, allanó algunas viviendas, entre ellas la del abogado Humberto Arévalos, donde descubrieron una camioneta Ford Explorer, chapa AGB 149, propiedad de Aldo Zuccolillo, la cual era utilizada por Menocchio. El vehículo había sufrido tremendos impactos frontales. (La Nación. 30-VIII-04, p.45).

 

El trasfondo era el tráfico de drogas. Al parecer, los finados fueron testigos de un alije importante y hablaron demasiado. Los investigadores presumían por entonces que Menocchio trasladó a sus dos víctimas en el citado vehículo, propiedad del director propietario del diario Abc Color. ¿Estaba envuelto Zuccolillo en el tráfico de drogas?. Entre tanto, otro empresario, Gustavo Pérez, se apoderó de la mansión que utilizaba su socio Menocchio en el barrio Villa Morra de Asunción, según las crónicas periodísticas.

 

Luego de unas triquiñuelas jurídicas, a través del abogado Paciello (h), la Justicia y la Fiscalía le dieron escapatoria a Menocchio. Se refugió en la Argentina, donde, en Corrientes, años después, otra persona fue asesinada por el expresidente de Telsat. Allí, Menocchio, fue descubierto que había sufrido una metamorfosis facial como consecuencia de una estilizada cirugía plástica. La justicia argentina, menos corrupta que la paraguaya, metió en la cárcel al aventurero criminal. En determinados pasajes de su declaración ante los jueces del vecino país, Menocchio mencionó que en Paraguay tenía socios muy poderosos, a los cuales nunca identificó. La prostituída justicia paraguaya solicitó la extradición de Menocchio, seguramente para darle protección y una nueva escapatoria. O quizás para una “quema de archivo”.

 

El nexo entre Zuccolillo y Menocchio quedaba al descubierto, una vez más, a través de la camioneta. Es decir, pasaron años de la demanda de las transnacionales contra Telsat por piratería y a pesar de todo Zuccolillo siguió manteniendo vínculos con Menocchio. Esto es, los lazos iban más allá que Telsat. Pero Zuccolillo no fue investigado por este hecho por la Fiscalía, ni por la Policía. Los poderosos en Paraguay, invariablemente, quedan impunes.

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Señores la mafia la corrupcion es parte de nuestra cultura y esto va para lejos todavia...

Fecha: 23/08/2012 19:51.


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Menocchio vino sin ningun peso en el bolsillo????? jajajajajajajajajaja......
Mas de 30 millones de dolares le estafo a un banco en corrientes y vino a instalarse en Py. jajajajaja....
Averiguen antes de decir macanada

Fecha: 30/12/2012 12:30.


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