JOSE BRECHNER

De México para abajo la estupidez y la corrupción están por todo lado. Las diferencias de comportamiento entre los países al sur del Río Grande son sólo graduales, unos son más corruptos, ladrones y descarados, otros no tanto. Estúpidos son todos.

Las radiografías de estos pueblos fueron hechas hace unos 100 años por brillantes pensadores. En Bolivia, Alcides Arguedas publicó “Pueblo Enfermo”, en Argentina, José Ingenieros editó “El Hombre Mediocre”. Sus elocuentes títulos son la síntesis de lo que ellos desglosarían en sus páginas.

El resto de las naciones también tienen sus Arguedas e Ingenieros, simplemente no los leí. Arguedas, que era de lectura obligatoria en los colegios bolivianos, hoy está prohibido por el gobierno goebeliano-indigenista. También está prohibido hacer cualquier comentario que pueda ser considerado ofensivo para el ultra acomplejado Evo Morales y sus ministros. De José Ingenieros ni se comenta en los colegios argentinos que hoy son el preámbulo de la carrera sindicalista-piquetera-socialista.

La corrupción mexicana es de antología. El PRI gobernó casi durante una centuria en la que un presidente le pasó el cetro al otro y todos los que lo recibieron se hicieron multimillonarios junto a sus amigos. No es por casualidad que el hombre más rico del mundo sea mexicano. Cuando uno obtiene el monopolio telefónico de un país de semejante población no es para menos. No hay que ser creativo como un Bill Gates, un Steven Jobs o un Mark Zuckerberg, hay que saber con quién compartir la torta.

En Brasil no es diferente, los millonarios crecen. Especialmente los que están relacionados con el gobierno. Lo mismo ocurre en la Argentina, Bolivia, Venezuela y los demás países sudamericanos, tal vez con excepción de Chile donde no hay necesidad de coimear a nadie porque la libre empresa es libre en serio y el concepto de justicia y corrección son más elevados,

No importa el color político ni la vestimenta de los que gobiernan o gobernaron. Izquierdas, derechas, militares y civiles son iguales. Unos más ladrones otros menos, pero ladrones, autoritarios, corruptos y sinvergüenzas, son prácticamente todos. ¿Se puede construir sociedades sanas y productivas con semejante materia prima?

En toda su historia los pueblos latinoamericanos no han sido capaces de contribuir con nada al desarrollo de la humanidad. Quisiera que alguien pueda mencionarme tres valores universales que sean característicos de los habitantes de estas tierras. No existe ninguna universidad latinoamericana entre las 200 mejores del mundo. La pobreza moral e intelectual es brutal, pero viven en el autoengaño, creyéndose mejores que todos.

Tanto los brasileros como los argentinos viven en su propio planeta, convencidos de ser lo más grande que parió la madre tierra. Ni qué decir de los pluriculturales indios bolivianos, para quienes la madre tierra es su diosa. Ninguno de los gobernantes de esos países tiene la capacidad de asimilar el know how que hizo grandes a los grandes de verdad.

Costa Rica y Uruguay, dos estados del tamaño de la estancia de algún facendado brasilero amigo de Lula, siempre fueron “proteccionistas”. ¿Y qué diablos protegen estos países donde no se produce nada más que escazas materias primas y sus derivados? En ambas naciones, comprar un  automóvil era un lujo, y lo sigue siendo para la mayoría. ¿Alguien vio alguna vez un automóvil tico o charrúa? No obstante, los impuestos a los vehículos son o fueron tan exagerados que en el Uruguay siguen circulando modelos Ford T, y no para lucirlos como coleccionables.

El Uruguay está mejor que antes, no por su gobierno izquierdista, sino porque el gobierno de su vecino rioplatense es diez mil veces más estúpido. Al imponer tarifas, retenciones, subsidios, impuestos insólitos y toda imbecilidad socialista que se les ocurre para timar al pueblo, los argentinos dejaron de abastecer los mercados externos de carne que Uruguay ha sabido copar.

El Uruguay siempre ha sido estatista, de mentalidad improductiva, sin la creatividad suficiente como para convertirse en un país semejante a Andorra, Liechtenstein o Mónaco, que además de vivir del turismo y la banca, ofrecen sistemas impositivos livianos. Si Uruguay se hubiese convertido en un puerto libre, de economía abierta, entre los dos gigantes que lo limitan, hoy sería una potencia económica.

Perú necesitó de un ex socialista que fracasó como socialista, para darse cuenta del camino a seguir. Ecuador está convirtiéndose en una peligrosa autocracia comunista, igual que Bolivia y Venezuela. Colombia tiene la cabeza bien puesta. Las FARC y el narcotráfico le obligaron a ubicarse. Chile habló de izquierda pero gobernó a la derecha durante 20 años, hoy Piñera habla de derecha y actúa de izquierda. Paraguay tiene un presidente socialista controlado por un congreso de derecha que lo tiene permanentemente marcado, para que no pretenda subírsele encima como hizo con sus mujeres, disfrazado de cura.

Las naciones centroamericanas nunca aprendieron a explotar su potencial turístico. Panamá fue la más inteligente de todas, le abrió las puertas al dólar, al capitalismo, creó la zona franca, estableció la libre empresa, la banca, el turismo, los casinos, y sigue siendo la más moderna.

www.josebrechner.com

Analista Político Internacional

José Brechner nació en Bolivia. Fue diputado -1985-1989- embajador, y miembro fundador de Acción Democrática Nacionalista, partido político de centro-derecha. Presidió la comisión de Política Exterior del Congreso Nacional de Bolivia y actuó como representante oficial del país ante distintos foros y organismos internacionales, entre ellos, la OEA. Durante su actividad congresal fue catalogado por todos los órganos de prensa de Bolivia, como el mejor parlamentario del país.

Columnista de opinión y analista político con presencia regular en prestigiosos periódicos de Latinoamérica, Norteamérica, Europa y el Medio Oriente, es el periodista boliviano más leído internacionalmente. Participó en importantes programas televisivos: “60 Minutes”, “The MacNeil/Lehrer Report”, aparece regularmente en NTN24,y otros medios televisivos, y colabora con varios órganos de prensa internacionales.

Brechner es activo defensor de la propiedad privada, de la economía de mercado y de las libertades y derechos del individuo.

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