La conmemoración del derrocamiento de la oprobiosa dictadura del general Alfredo Stroessner guarda una relación más que meramente coincidente con el año de celebración del Bicentenario de la Independencia nacional. Ambos acontecimientos pusieron hitos singularmente significativos en nuestro devenir histórico y, cada uno en su época, implicaron un gigantesco paso adelante para este país y sus habitantes.

Con los sucesos del 14 y 15 de mayo de 1811, los paraguayos comenzamos a intentar gobernarnos a nosotros mismos. Con los sucesos del 2 y 3 de febrero de 1989 dimos pruebas de que ese aprendizaje finalmente entraba en su fase madura, la del sistema político plenamente democrático, pluralista e institucional, con vigencia real de las libertades y la tolerancia.    

A partir del derrocamiento del último y más longevo dictador que el Paraguay tuvo desde su independencia, que fue Alfredo Stroessner, transcurrieron otra vez más de dos décadas. Veintidós años de ensayos políticos, tanteos y experimentos, entre fracasos y errores, pocos aciertos y muchas decepciones; pero fortaleciendo un bien cultural fundamental: el aprendizaje popular de los mecanismos de la libertad y la democracia, y el firme establecimiento de estos valores en la conciencia de la nueva generación que se formó en el transcurso de este lapso.    

Pese a la exaltación que es de justicia hacer acerca de este gran paso adelante dado desde febrero de 1989 por todos nosotros, es preciso tener la cautela de reconocer que los habitantes del Paraguay no estamos inmunizados contra la tiranía, y no tanto porque los nostálgicos de ella sean numerosos o fuertes, sino por las malas influencias externas que, en una Latinoamérica cada vez más intercomunicada e interdependiente, inciden sobre nuestro desarrollo cívico interior.    

A menudo se escucha, con desaliento, cómo algunos dirigentes políticos y referentes sociales que padecieron los rigores de la dictadura stronista se manifiestan simpatizantes de otros gobiernos iguales a aquel, y hasta peores en algunos aspectos. El nefasto régimen de los hermanos Castro, por suerte todavía menos imitado que elogiado por nuevos aprendices de dictadores, como Hugo Chávez y Evo Morales, tiene también aquí sus representantes autóctonos, con presencia en los gobiernos nacionales y locales, y con ansias inocultas de mantenerse sirviéndose de los resortes democráticos, pero simplemente como impulsores, para luego desecharlos y sustituirlos por dictaduras perpetuas disfrazadas de “democracia participativa”, un concepto que parece atractivo por las dos palabras que lo expresan, pero que no pasa de ser en su verdadera concreción, y sabiendo de quienes proviene, la idea aproximada a una especie de régimen de soviets, remodelada tal vez, pero inspirada en el viejo estilo de la autodisuelta por sus propias contradicciones URSS, en el que “el pueblo” supuestamente gobernaba a través de las organizaciones comunistas “de base”.    

Coincidentemente con esto se observa, asimismo, que a más de dos décadas del derrocamiento a cañonazos de la dictadura ignominiosa que padecimos, algún sector de nuestra juventud –justamente personas que no la experimentaron– piense que las formas autoritarias de gobierno son preferibles a las democráticas. Son los jóvenes que manifiestan admiración por Castro, Chávez o Morales, o justifican tiranías como las de los fundamentalistas islámicos, o simplemente guardan silencio ante regímenes que llegan a extremos de asombrosa inhumanidad, como el de Corea del Norte y de algunos otros países asiáticos y africanos, solo porque se declaran “antiyanquis” o “antiimperialistas”, al parecer la única condición que hay que llenar para granjearse la simpatía de estos jóvenes.    

Pese a estos puntos negativos, el sistema democrático paraguayo parece tener todavía fortaleza para resistir la tentación de reinstalar el autoritarismo, que en esta época histórica de Latinoamérica ya no amenaza desde la derecha, sino desde la izquierda. Pero esa fortaleza está íntimamente asociada a la buena salud de los partidos políticos democráticos, en especial de los de mayor caudal electoral. Lo que implica que en la medida que estos se debiliten y aflojen, dejarán las puertas franqueadas a los admiradores del castrismo, el chavismo o de cualquier otra variedad de la misma ralea.    

Y si esta desgracia realmente ocurriera, estaríamos allí, una vez más, a las puertas de una nueva era oscura, igual o peor a la que cerramos victoriosamente aquel 3 de febrero de 1989, y con la amarga sensación de no haber aprendido la trágica lección.

 

http://www.abc.com.py/nota/del-pasado-aprender-a-apreciar-mas-nuestras-libertades/

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Anónimo

PORTAL DEL GOBIERNO DE LUGO RECUERDA EL GOLPE DE ESTADO DE 1989

El pueblo paraguayo recuerda hoy la caída de la más larga dictadura de su historia, un 3 de febrero de 1989 un golpe de Estado encabezado por el general Andrés Rodríguez Pedotti derrocaba, en el transcurso de una noche al dictador Alfredo Stroessner, dando fin a una dictadura de 35 años, una de las más largas sobrellevada por el pueblo paraguayo.


Una hermosa y soleada mañana, como hoy, daba el más adecuado marco al nuevo periodo democrático de la República del Paraguay, el pueblo salió a la calle a festejar el acontecimiento; para muchos un cambio sorpresivo, para otros un paso que se veía venir.

Un significativo sector del pueblo ya venía expresando abiertamente, y cada vez con más frecuencia, su descontento. Estas manifestaciones eran cruelmente reprimidas, a pesar de ser pacificas y justos sus reclamos.

A lo mencionado se sumaba el hecho de que el “único líder” fue abandonado por sus antiguos aliados, como Estados Unidos, estos y otros acontecimientos tenían sus consecuencias lógicas sobre la economía y los acontecimientos se precipitaba inevitablemente.

En 1987, se realizó la Convención del Partido Colorado, los seguidores fieles de Stroessner ya iba pensando en un sucesor, a raíz de la avanzada edad y achaques propios de la edad del mandatario, y quien mejor que el hijo mayor del dictador, Gustavo Stroessner. Los empostrados en el poder buscaba la continuidad.

Un 15 de agosto de 1954, Alfredo Stroessner asumió la presidencia de la República, de concretarse la asunción del hijo aquello iba a constituirse en un yugo sin fin, inconcebible para un gran sector de la población, para la Iglesia Católica, esta última muy influyente teniendo en cuenta que la una nación paraguaya es inminentemente Católica.

Esta parte de la historia llega a su fin un día como hoy, tras el golpe el derrocado mandatario cae prisionero por unos días hasta que fue enviado al exilio junto a su hija Graciela, su hijo Gustavo y la esposa de éste último María Eugenia Heikel hacia Brasilia.


Inmediatamente el golpista, Andrés Rodríguez, disuelve el Parlamento, convoca a elecciones para el 1 de mayo y anunció la legalización de todos los partidos, exceptuando el comunista.

El 1 de mayo de 1989, el candidato del Partido Colorado, el presidente Andrés Rodríguez, consiguió el 74,1% de los votos en la elección presidencial. En cuanto a la elección para diputados y senadores, el Partido Colorado alcanzó el 66,4% (mayoría de 2/3).

Así se iniciaba una nueva era, hace 22 años, y ya se sucedieron 4 gobernantes y el 5 en ejercicio. El pueblo paraguayo vive su propia historia, sin una democracia plena pero viviendo un lógico crecimiento rumbo a lograr dicho objetivo.

Fecha: 03/02/2011 10:32.


Andrés Colmán Gutiérrez

PERIODISTA DE ULTIMA HORA RESEÑA CELEBRACION DE 54 AÑOS DE CDE

Faltaban pocos segundos para la cero hora, cuando el tenor Jorge Castro, con una copa de champagne en la mano, inició la cuenta regresiva: cinco, cuatro, tres, dos, uno...
En ese instante empezaron las explosiones de luces que iluminaron la noche con variados colores, mientras la gran orquesta dirigida por el maestro Luis Álvarez arrancaba con los sones de la clásica canción Felicidades, y la privilegiada voz del tenor Jorge Castro y su esposa Emilia se juntaron a las más de 40.000 voces congregadas en la plaza de la Catedral de San Blas, mientras los bailarines del ballet de Sussy Sacco danzaban con banderas de todos los países latinoamericanos en las manos.
En la madrugada de este 3 de febrero, la capital del Alto Paraná recibió la celebración de su 54 aniversario de fundación con un espectácul multitudinario y de primer nivel, ofrecido por grandes artistas nacionales y locales.
La cantante Lizza Bogado, estrenando una nueva banda de jóvenes músicos, abrió el show poco después de las 21, con una variedad de canciones folklóricas e internacionales, con su potente voz y su reconocida calidad interpretativa, acompañada de una bailarina con vestido de ñandutí y botellas con colores de la bandera paraguaya sobre la cabeza.
Le siguió el consagrado grupo Generación, de Villarrica, que hizo delirar al público con sus temas, principalmente con la particular versión de "Dame un poco de amor", en arreglo propio de la clásica canción del grupo Queen.
El espectáculo central estuvo a cargo del tenor Jorge Castro y sus varios invitados, que ofrecieron un show de cerca de dos horas de duración, incluyendo el momento más emotivo de la celebración con fuegos artificiales y brindis a la medianoche.
Con el apoyo de una gran orquesta dirigida por Luis Álvarez, y el apoyo del Mariachi Diez de Ciudad del Este, además de varias coreografás de danzas del ballet de Sussy Sacco, Castro hizo un recorrido por lo mejor del cancionero folklórico e internacional. Uno de los momentos más sublimes fue cuando realizó una vibrante interpretación de "Vivo por ella" junto a la cantante Andrea Valobra.
El gran cierre del espectáculo estuvo a cargo del grupo esteño Perfil, que hizo bailar a los concurrentes hasta altas horas de la madrugada.

Fecha: 03/02/2011 17:13.


Anónimo

Memorias de un régimen de lágrimas y silencio.

Un día como hoy, hace 22 años, se sucedía en Asunción el golpe de Estado que terminaba con 35 años de gobierno del dictador Alfredo Stroessner, iniciándose así, la etapa de vida democrática en el Paraguay. Cómo se vivió aquella época, que cambios se produjeron a partir de la caída del régimen y qué huellas quedaron hasta hoy la sociedad paraguaya, fueron algunas de las preguntas Radio Viva planteo a varios entendidos en el tema.







DICTADURA NUNCA MÁS



Sin lugar a dudas una entrevista obligada es con el reconocido luchador por las causas sociales el sacerdote Francisco de Paula Oliva, popularmente conocido “Pa´i Oliva”, quién sostuvo que un régimen como el stronista es algo que nunca más debe suceder en el Paraguay. Justamente por eso, es que en el año 1999 en el recordado “Marzo Paraguayo” él, junto con miles de jóvenes salió a las calles bajo la consigna de “Dictadura Nunca Más”.



Muchos de los que ayer enfrentaron al régimen dictatorial hoy se ven sorprendidos por las expresiones de las generaciones modernas que al desconocer todo lo que sucedió durante esos oscuros 35 años, le son indiferentes. “Esta es la tarea de concienciación que debemos tener todos. El Estado, las personas, la familia, escuela, colegios y universidad. Dictadura Nunca Más”, reiteró.



Advirtió que se debe tener cuidado en la actualidad porque así como se puede tener la dictadura de un hombre, también puede existir la dictadura de un partido político que se quiere perpetuar, con características y poderes especiales.



Lastimosamente la democracia tal, como se entiende debe darse, no se suele suceder en el mundo moderno, pero, al menos, imperfectamente se tiene libertad de expresión. “En aquel tiempo expresar lo que uno pensaba no era permitido, y el prohibirlo no era aconsejando a que no se hiciera porque ni fuerza moral tenían para influir. Era la fuerza física. La tortura, la cárcel, exilio, las palizas, toda esa historia”, rememoró.



HUELLAS EN LA SOCIEDAD



Arnaldo Gutiérrez, director general de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) dijo que la gesta del 1989 fue un momento de inflexión en la historia paraguaya. Pero, agregó que el sello cultural de dependencia y el autoritarismo es con lo que hoy sigue luchando la sociedad para despojarse tras 35 años de imposición de ese modelo.



Sin lugar a dudas fue un paso importantísimo para el país, que a semejanza de otros pueblos latinoamericanos comparte la misma historia de la tragedia llamada dictadura. Mas en el caso de Paraguay, fue una de las más largas dependencias de este tipo de régimen con tres décadas y media de duración.



“Ese sello cultural-cívico de la dependencia, del autoritarismo, esa convivencia en medio del temor y las carencias, profundamente marca a un pueblo. Eso es lo que tenemos todavía porque vivimos todavía las lacras, las consecuencias de un largo tiempo en donde se vivió en condición de minoridad cívica y sociológica”, expresó Gutiérrez.



ACTO CONMEMORATIVO



Frente al Panteón de los Héroes se realizó esta mañana un acto conmemorativo para recordar a los “Carlos” y los “Víctor”, aquellos seudónimos que utilizaron los impulsores del golpe de Estado. Mauricio Delmas, el retirado General de brigada del Ejercito, exaltó el juramente de fidelidad a la patria que hicieron los oficiales que protagonizaron el golpe.



Por su parte, el General también en situación de retiro, Regis Romero, uno de los que formaron parte de la historia de la revolución del 2 y 3 de febrero, aprovecho los micrófonos de nuestra emisora para pedir disculpas si las Fuerzas Armadas en tiempo de la dictadura fueron utilizadas para violar los derechos humanos.

Fecha: 03/02/2011 17:32.


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