• Celsa Pereira

La muerte anual en Paraguay de más de 160 mujeres por causas en el parto y puerperio, el fallecimiento de 10 niños por causas prevenibles y enfermedades respiratorias y la no inclusión de 2 millones de personas en el sistema de atención de la Salud Pública, además de la muerte de 5 mujeres por día por cáncer de cuello uterino, siguen siendo  las deudas pendientes y diríamos hasta criminales que tiene el sector y que aún no pueden ser revertidas por este gobierno del presidente Fernando Lugo.   

Los datos son escalofriantes, un promedio de 30 abortos de cada 100 muertes maternas se registran anualmente en nuestro país, según los datos oficiales del Ministerio de Salud Pública. A esto se debe sumar el alto subregistro que se tiene por la intervención de las parteras empíricas que se observan en zonas del  interior.   

 

Las causas de las muertes maternas son diversas, entre las que se mencionan, hemorragias, aborto, toxemia y sepsis. Sin embargo, además de la falta de cultura de nuestras mujeres para consultar a tiempo, debemos reconocer que las escasas infraestructuras que ofrecen los servicios de salud del interior del país son pésimas, lamentables y hasta criminales.    

 

Las víctimas siguen siendo mujeres que no tienen acceso a los servicios de salud, no están registradas por el Ministerio de Salud como embarazadas y no se les da seguimiento alguno.

 

María Idalina Fernández, de 32 años, es otra víctima más de esta desidia sanitaria incurable. El martes último falleció tras deambular horas enteras buscando un servicio que le dé nacimiento a su hijo.

 

Ella y su bebé de nueve meses forman la negra lista de fallecidos por causas totalmente prevenibles, una situación criminal que sigue y seguirá registrándose bajo la atenta mirada de las autoridades sanitarias de turno.

 

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